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Columnas y artículos de opinión

Gatell nos endulza, la novela de terror

Por: Luciano Blanco González

03/04/2020

alcalorpolitico.com

Todo está bajo control, afirma el lisonjero médico científico. Hugo López-Gatell, subsecretario de Salubridad cuando se refiere a la pandemia del Coronavirus que está arrasando en el mundo con el género humano y derrumbando las poderosas y soberbias economías dominantes del planeta.
 
Cuando escuchamos esto y lo vemos con sus colaboradores explicar con gráficas y estadísticas elaboradas a modo, explicando cómo evoluciona la perniciosa infección a nivel mundial y local, nos transmite la idea de que aquí y a nosotros no nos va a pasar nada, no nos vamos a enfermar o nos enfermaremos un mínimo en relación a los demás países, queriéndonos hacer ver que los mexicanos somos seres superdotados e inmunes que resistiremos estoicamente la adversidad.
 
Porque además de nuestra fortaleza, habría que agregar, el Estado Mexicano está preparado para superar eficientemente la contingencia que no es más que una tosecilla maligna que mata viejitos y enfermos crónicos, pero que a la gente mayor y a los jóvenes si están sanos, no les pasa nada.
 
Quizás con sus argumentos pretende darnos tranquilidad para que no nos alarmemos, pero realmente Gatell nos engaña, no nos revela la magnitud de la crisis que se va a presentar en un muy próximo día y que cuando dicen que todo está bajo control habrá que pensar que sabe lo que se viene y para entonces está preparada una nube angelical de abnegados médicos y enfermeras ataviadas con traje especial, cubre bocas, guantes que deben de abundar y todo un buen equipo de protección para no ser víctimas de contagio, está listo para conectarnos al ventilador y proporcionarnos la atención hospitalaria suficiente.
 
Su mala actitud la enmascara al describirnos el ascenso de los efectos multiplicadores del contagio con gráficas engañosas donde el tema llega a su máximo punto que él denomina como “el pico”.- A partir del cual comienza a disminuir la curva de mortalidad hasta que choca con un conjunto humano inmune con el cual se estrella y entonces desciende y desaparece.
 
Falso, cuando se suman las medidas sociales de previsión como el aislamiento y la distancia, el extremo cuidado personal complementado con las medidas sanitarias de la autoridad, llega un momento en que se estabiliza el cumulo de infección y su aumento, pero entonces se presenta una constante estadística que se anula por días y el pico se encarama a la parte más alta de la montaña, convirtiéndose en una recta que se prolonga por días hasta que efectivamente desciende, pero nunca se descarta el riesgo de que de un momento a otro repunte con más fuerza como está pasando en España, en Reino Unido y en varios países.
 
Su manejo estadístico frío, nos aleja del verdadero terror que se experimenta en el padecimiento de este mal, el cuerpo humano cuando está en plenitud, está preparado para soportar un dolor, otro dolor y muchos dolores, pero el dolor insoportable que presenta un enfermo de coronavirus, es similar a un paso muy cercano a la muerte, el querer respirar y no poder hacerlo por más esfuerzos desesperados que hagas, es una sensación similar al estar bajo el agua ahogándote y no poder aspirar aire, sacar la cabeza, inhalar un poco y luego de manera continua una y otra vez repetir el angustioso ejercicio.
 
Es más terrible que estar siendo torturado con una bolsa de plástico en la cabeza para obligarte a confesar, es terrible tratar de respirar y no poder hacerlo, todo el cuerpo se estremece, la tos seca ataca imparable, se desgarra la garganta, la piel arde, la sangre hierve, las vísceras se calientan, la fiebre se ensaña con una temperatura a más de cuarenta grados, te desesperas, lloras, le pides compasión y ayuda a dios, te arrepientes de todos tus pecados.
 
Prometes ser tan bueno como un santo, pides ayuda, si estás en el hospital si puedes gritar, gritas rogando ayuda urgente, si estás en tu casa, todo mundo te evita, pues en tu desfalleciente estado eres mensajero de la muerte, eres un peligro que puede infectar y acabar con la vida de tus seres queridos, que también lloran y suplican ayuda para ti y a quienes vence la impotencia y la desesperación por no poder hacer nada.
 
Lo grave es que no hay medicina alguna que cure la enfermedad, el oxígeno es solo un auxiliar que ayuda a mejorar la respiración y ayuda a nuestro organismo para mantenerlo vivo y fuerte activando sus defensas para que extermine al virus, el paracetamol solo calma los dolores, fuera de ahí, lo demás, son remedios a la mexicana que poco ayudan.
 
Tenemos que resignarnos a convivir con el Covid, este virus llegó para quedarse con nosotros, que no nos engañen, está pronosticado que nos puede infectar hasta el 80% de la población mundial, es una nueva forma de neumonía (atípica) como se registra en los certificados de defunción que se expiden a los familiares de quienes ya han fallecido, lo verdaderamente temible es que nos dé a un gran número de personas al mismo tiempo, entonces se vuelve incontrolable y colapsa todo el sistema de salud, por eso la estrategia mundial es contenerla y espaciarla.
 
Es posible que esta enfermedad cambie todos los hábitos sociales de convivencia, que muy pronto no nos saludemos por miedo y cambiemos por ejemplo los saludos como nuestros indígenas que se saludan solo rosando los dedos y con la cara para abajo para evitar el contagio de enfermedades, perderemos pronto o algún día el miedo a convivir en fiestas, o será que iremos a las reuniones todos con mascarillas, hoy estas reflexiones causan hilaridad y burla ¿Se volverán a llenar los estadios deportivos de aficionados? ¿Continuará el mar de turistas por todo el mundo? ¿Cuándo brindaremos nuestro encuentro en el bar? ¿Deveras creen que el 20 o 30 de abril se normalicen las actividades laborales, educativas, deportivas, religiosas?, como vamos hay que dudarlo y seguir tomando todas las precauciones.
 
Por lo pronto, esta eventualidad puede cerrar las posibilidades de empleo para todos los hombres y mujeres vulnerables como son sexagenarios y enfermos crónicos que estamos permanentemente expuestos.
 
La gran esperanza de todos, es la de que todos los países del mundo han convocado a sus científicos e investigadores para que aceleren la búsqueda de una vacuna eficiente que nos proteja de la letal amenaza, con cuya aplicación se ahuyentaría el silencioso miedo a este mal invisible, sobre el tema según se informa los trabajos de investigación están muy avanzados y ya se hacen las primeras pruebas que según calculan se estarán aplicando en 18 meses.
 
Acá en el norte del Estado estamos muy espantados, tanto que varias comunidades tienen instalados sus retenes de acceso a sus pueblos atendidos por vecinos y por policías municipales que advierten a cada extraño que no puede pasar a menos que sea algo muy urgente, permitiéndoles el paso una vez que los identifican, los pobladores salen a trabajar a otro lugar y son orientados sobre todas las medidas de salud que deben de tomar y que deben de cuidarse mucho no tan solo por ellos sino por su familia y por toda la población.
 
Así sucede en Tamiahua, Tantima, Tamalín, Ixcatepec, Citlaltépetl, Chontla, Benito Juárez y varios municipios de la sierra de Chicontepec y diversas comunidades de esta región, acá en Tantoyuca aparte de aplicar todo el protocolo de salubridad en cuanto al cierre de comercios, iglesias, campos deportivos y todos los centros de reunión, por radio y por carros de sonido se dan orientaciones e indicaciones a la población para que tome previsiones y que inviten a sus familiares y amigos que por favor no los visiten hasta que pase esta situación.
 
Ese aislamiento puede ser la razón de que el virus hasta ahora por el sur haya llegado hasta Tuxpan y no haya pasado más para el norte, aunque la amenaza está viva, pues en la región de Huejutla Hidalgo, colindante directo con Chalma, hay noticias de una vasta región contagiada, al igual que en Tamaulipas, estado con el que tenemos un intercambio comercial económico muy intenso. Pero acá intentamos protegernos y cuidarnos como individuos y como comunidad, hasta donde sea posible. Ojalá y nos dure mucho tiempo el gusto.
 
Máxime ahora que aunque no quiera creerse aunque sea con remilgos, todos están participando a su manera y como dios les da entender, haciendo acopio de recursos del erario público y de la iniciativa privada a la que tanto se pretende castigar en detrimento de la economía.
 
El Presidente tiene una manifiesta intención, de hacer todo lo posible para que el pueblo no sufra, desafortunadamente su secretariado parece ser una nulidad que poco o nada le ayuda, aunado a ello es manifiesta la enorme desconfianza que les tiene el Presidente para el manejo de los recursos, tanto que una vez más ha tenido que recurrir y apoyarse en el Ejército y en la Marina para evitar que los dineros dedicados a la pandemia sean mal utilizados por su gabinete o por los gobernadores que es a quien correspondería hacer las compras de aparatos, insumos, acondicionamiento de hospitales, contratación de personal y el manejo de toda la logística, con los consabidos sobreprecios, moches, viáticos y gastos innecesarios en tiempos de emergencias y de austeridad.
 
Los programas de Andrés Manuel, caminan sobre las botas de los militares porque ellos son distinguidos por su característica honradez y lealtad, si hay que construir aeropuertos, ahí están los militares, si hay que construir los bancos del Bienestar, ahí están los militares, si hay que hacer viveros para "sembrando vida" ahí están los militares, si hay que acondicionar hospitales ahí están también ellos pendientes y capacitándose para auxiliar en esta catástrofe sanitaria.
 
Lástima que el Presidente dando muestras de valentía para dar fortaleza al pueblo, desprecia las medidas sanitarias poniendo el mal ejemplo a sus gobernados, saluda él, saludamos todos, se resiste a la aplicación del gel, nos resistimos nosotros, se resiste a que le tomen la temperatura se resisten todos, bueno la expresión de resisten es relativa, más bien lo critican y lo deshoyen, pero su conducta lo aleja de las multitudes que lo aclamaban por certero y por cuerdo, pero de repente pierde el rumbo y da la impresión de ser dogmático, cerrado y caprichoso, que no hace lo políticamente correcto.
 
Como ese saludo cordial y de suma confianza que le dio allá en Baradiguato, Sinaloa, a la mamá del criminal y terrorista narcotraficante Joaquín Guzmán, jefe de uno de los carteles más poderosos del mundo y quien fuera el enemigo número uno de la salud pública y de la seguridad de los Estados Unidos.
 
Acá indignó a los conservadores nacionales, pero allá con los vecinos sonaron con estrépito todas las alarmas del Departamento de Estado y de la DEA, sintieron que en ese saludo se reflejaba la imagen del general Juan Carlos Noriega, que fuera el presidente de Panamá, creyeron ver al coquero ex –presidente de Bolivia, Evo Morales, o a la imagen de Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, quienes en su tiempo como García Luna ex –jefe de Seguridad de Felipe Calderón, todos entrañables amigos y colaboradores de los gringos que aparentemente dejan pasar las cosas, pero seguramente hay órdenes de investigar todas las relaciones, pactos y compromisos que presumen tiene el presidente mexicano con la familia Guzmán, desde cuándo y por qué.
 
Finalmente, nuestro presidente tiene la gran oportunidad de acrecentar una vez más su intocable imagen y prestigio, debe de demostrarnos que nos quiere con todo el corazón y desplegar toda la fuerza del Estado para protegernos de todos los males y en este momento principalmente proteger nuestra salud, sin regateos económicos de ninguna naturaleza, cualquier mexicano se gasta lo que tenga con tal de curarse y el Presidente debe de meter a fondo las manos en las arcas nacionales si es necesario para evitar que mueran más mexicanos sin ser atendidos, nos quedaremos pobres pero vivos y sanos.
 
Debe de salvar la economía, como le hacemos todos en tiempos de crisis, endeudarnos si es necesario para esperar tiempos mejores y reponernos con trabajo, para ello debe de tomar medidas con las que él puede no estar de acuerdo, pero se trata de la nación, debe de cuidar la empresa y la industria, cuidar el empleo, atenuar los gastos de luz, del seguro social, de las rentas, de los impuestos, difiriéndolos en préstamos y pagos a largo plazo, antes de que nos hundamos, debe de evaluar que en su quehacer está primero lo urgente, que es la salud y la economía y ponderar si las obras insignia de la cuarta transformación son tan necesarias que no se puedan postergar. Lo que haga y lo que decida el señor Presidente será apoyado en su inmarcesible idea en la toma de decisiones. La patria es primero.- Por el bien de la causa.
 
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