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Columnas y artículos de opinión

Ocultan muertos por Covid-19

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

11/05/2020

alcalorpolitico.com

Cuando la violencia se disparó en Veracruz, en el sexenio de Javier Duarte, los Yunes Linares-Márquez pidieron al Gobierno federal que enviara un comisionado para que coordinara y se hiciera cargo del manejo de la seguridad pública en el Estado.
 
El gobierno duartista reaccionó descalificando a sus críticos y opositores. Lo cierto era que la sociedad veracruzana, que sufría las consecuencias, apoyaba la petición de los boqueños. Duarte no quería reconocer que no podía con el problema.
 
Ahora, sin que ningún veracruzano lo solicitara, sorpresivamente el viernes pasado el propio presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su conferencia mañanera que enviaba a Veracruz a la directora nacional del DIF, María del Rocío García Pérez, para que coordine las acciones de reforzamiento por el incremento de los casos de Covid-19.
 
Dijo que se tomó la decisión por recomendación de expertos, científicos y médicos debido a que continúan aumentando las transmisiones del virus así como las defunciones.
 
¿Qué información tienen esos “expertos, científicos y médicos”, en realidad el presidente, para que haya tomado la decisión? El envío de la funcionaria equivale a una comisionada (como el comisionado que solicitaban los Yunes) y no puede interpretarse más que como que la epidemia ya rebasó a las autoridades sanitarias de Veracruz o que, de plano, no pueden solos con el problema.
 
Hasta el viernes por la noche, el Estado estaba ya en el top ten de los estados del país con más casos. Con 112 defunciones (de acuerdo a la Secretaría de Salud federal) se colocaba en el noveno lugar, solo arriba de Hidalgo que tenía 72. En el reporte del Gobierno del Estado del sábado por la noche se informaba ya de 120 defunciones, pero las cifras no cuadran con lo que verdaderamente está pasando.
 
Entre viernes y sábado murieron ¡14! en Coatza
 
Entre el reporte federal del viernes y el estatal el sábado hay solo una diferencia de ocho fallecimientos, cuando solo en el Hospital Regional de Coatzacoalcos el viernes murieron dos personas pero el sábado fueron ¡12! (los dos últimos a las once de la noche), de acuerdo a información fidedigna que obtuvo “Prosa aprisa”.
 
Acaso fueron casos como este los que alertaron al presidente e hicieron que no dudara enviar a una persona de su confianza para que constate cuál es la verdadera situación y le reporte en forma directa. ¿Cuántos en realidad son los muertos por Covid-19 en el Estado y cuántos por ciudad? ¿Por qué se ocultan?
 
Mientras el problema cobraba intensidad en ese nosocomio, en toda la semana no estuvo su director, Rodrigo Camacho, cuya ausencia ha estado justificando el subdirector Gerardo Bajonero con el cuento de que ha estado atendiendo “asuntos personales” (los dos se tapan con la misma cobija de encubrimiento) y lo peor es que el propio secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, quien también fue director de ese hospital, solapa la anómala situación.
 
De que las cosas están siendo mal manejadas habla la rebelión de los médicos de ese hospital de Coatzacoalcos, quienes se ampararon para no presentarse a trabajar debido a la falta de condiciones para atender los casos de Covid-19 que los expone a contagiarse.
 
El sábado consulté con personal de ese nosocomio y me dijeron que el equipo de protección es insuficiente, que suponían que iba a llegar personal especializado –tanto médicos como enfermeras contratados por la Sedena– para atender a los pacientes infectados, lo que no resultó cierto por lo que los tuvieron que habilitarlos para que fueran ellos quienes le entraran al problema.
 
“Profesionalmente estamos preparados, pero no nos dan equipo. Tenemos que comprarlo de nuestro sueldo, que nos deja casi sin nada. Don Carlos (Vasconcelos) donó gogles para todos pero solo se los están dando a los que no usan lentes. O sea... imagínese, ni porque el doctor Ramos Alor estuvo aquí como director, como médico es bueno pero como Secretario es un verdadera fiasco”.
 
“Pero además, imagínese, el Seguro no reconoce como riesgo de trabajo si nos enfermamos de Covid-19. Estamos desprotegidos. No nos negamos a trabajar, solo queremos que nos protejan con el equipo necesario”.
 
También me confirmaron que en plena epidemia, mientras que ellos trabajan al máximo e incluso a los médicos no les respetan la semana de desintoxicación que les habían prometido además de que no les han dado sus vacaciones, el director no se ha presentado a trabajar.
 
La decisión presidencial de enviar una coordinadora (una comisionada) es un tache al secretario Ramos Alor.
 
Combaten la epidemia... desde la comodidad
 
Todas las noches, puntualmente, se emite un reporte a la prensa del seguimiento que se está dando a la epidemia en el Estado, como parte de la “Estrategia Estatal contra el coronavirus”, por cierto con las mismas fotos de los funcionarios de salud que dan la cara, que han terminado por convertir el documento en un cliché. Pero eso es todo.
 
Al secretario y a dos funcionarias de la Secretaría de Salud se les ve en las fotos todas las noches sentados tranquila, cómodamente en un salón, muy frescos y limpios, sin mascarillas o cubrebocas, limitándose a dar cifras (las que quieren) pero nunca se les ha visto en los hospitales ya no solo atendiendo a los infectados sino siquiera alentando a médicos, enfermeras, químicas y a todo el personal sanitario que hacen su mayor esfuerzo por tratar de salvar vidas, y además cobrando elevados sueldos contra lo que gana el resto del personal que se bate en los hospitales. Además de que no les dan equipo para que se puedan proteger.
 
El aumento de infectados y fallecidos habla también de una mala estrategia para concientizar a la población de que se quede en casa, guarde sana distancia, use cubrebocas y se lave las manos.
 
El insuficiente trabajo o la mala estrategia de los responsables de Salud le pegan necesariamente a la imagen del gobernador Cuitláhuac García y por extensión a toda la administración pública del Estado, lo que se refleja en las encuestas sobre la percepción, entre los veracruzanos, de las acciones oficiales para hacer frente a la epidemia.
 
El pasado fin de semana por fin se tomaron medidas más drásticas para tratar de evitar la cadena de contagios en municipios donde se están dando más casos, que son necesarias, aunque las han aplicado tarde.
 
Estados morenistas, los más infectados
 
El diario Reforma informó ayer en forma destacada que las entidades gobernadas por Morena han resultado ineficientes para enfrentar la emergencia por Covid-19.
 
Señaló que entre las diez entidades con más casos activos están la Ciudad de México, Tabasco, Baja California, Puebla, Morelos y Veracruz, gobernadas por morenistas.
 
Agregó que además, desde que la pandemia llegó a México, esas entidades siguieron los pasos del Gobierno federal: no aplicaron restricciones enérgicas hasta cuando el contagio iba en aumento en sus territorios.
 
Y número uno en casos de dengue
 
Puede pensarse que la desconfianza presidencial tiene su asidero en que por segundo año Veracruz ocupa el primer lugar en número de casos de dengue, lo que es señal de que no han podido contener la epidemia.
 
Una nota ayer de Miguel Ángel Barragán, con base en el Panorama Epidemiológico de Dengue 2020, de la Secretaría de Salud federal, hasta la primera semana de mayo había 716 casos con una defunción, contra 379 casos que presentaba Tabasco, con cuatro defunciones, que se ubica en segundo lugar (alcalorpolitico.com).
 
Alertan de posible caso de contaminación
 
Esta columna se extiende en esta ocasión por un tema que me parece muy delicado y que por el bien de muchos desearía que no fuera cierto. Además, porque involucra a una profesional de la medicina a la que dejo abierto este espacio para que aclare o desmienta la especie.
 
La información me la hicieron llegar personas profesional y moralmente calificadas, con una fotografía de la señalada y con la imagen de un dictamen de laboratorio del IMSS que confirma un caso positivo.
 
Sintetizo: aluden a la oftalmóloga Temis Pastrana Carrasco, de 42 años, quien, de acuerdo al documento del IMSS, dio positivo en Covid-19. Ella trabaja los fines de semana en la Clínica Hospital del ISSSTE en Xalapa y entre semana en Martínez de la Torre.
 
Desde el 26 de abril no asiste a trabajar porque presentó un cuadro característico de coronavirus. El día 30 le realizaron la prueba para determinar si estaba infectada y el 5 de mayo le confirmaron que había dado positivo. Se me dice que reaccionó en forma irascible y externó expresiones que prefiero omitir.
 
Lo que alarmó a quienes saben del caso es que aseguran que la vieron el sábado en la tienda de telefonía móvil Telcel de Plaza Américas, esperando turno para ser atendida. Al alertar, reprueban la que consideran actitud poco considerada y nada ética de la doctora y piden sanitizar el local, así como vigilar a empleados y a quienes hayan ido ese día al citado negocio, y ayer que fue 10 de mayo.
 
“Lamentable y tristemente no todos los profesionales de la medicina son héroes”, se me dice. El texto se extiende pero hasta ahí la dejo.

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