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Columnas y artículos de opinión

Covid-19: Dramática lección

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

19/05/2020

alcalorpolitico.com

*Médicos y enfermeras de 10
*Hospitales sin equipos
*Espantan en gasolineras
 
En todo el territorio nacional debe tenerse bien claro para no ceder terreno y bajar la guardia, que la reapertura de las actividades industriales y empresariales en lo general, no constituye un reflejo de que hemos superado los elevados riesgos de la pandemia, de ninguna manera y por el contrario, el Covid-19 persiste en su tendencia apocalíptica y su poderío es de tales dimensiones, que ha colocado en notorio jaque a la economía del mundo, incluyendo la de los países monetariamente más poderosos sobre nuestro ahora endémico planeta y, prueba de ello es que pese a las amenazas y efectos mortales de su presencia, los consorcios empresariales están llamando a sus trabajadores para que retornen a las tareas productivas, porque de continuar como vamos, las finanzas empresariales se convertirán en endémicas y ello podría constituir un escenario, que de manera inmediata no tendría “retorno”.
 
El propio Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no habituado a variar los contenidos de sus directrices y discursos, como si aceptara para el caso actual de la pandemia el “doblar las manos”, personalmente anunció que se iniciaban los éxodos de la reactivación del sector laboral en las empresas mexicanas, incluyendo a las de orígenes fuera de nuestro país, escenarios que por sí solos reconfirman “que no hay más de lo mismo”, por lo que en un lapso de corto número de horas pareciera que pasamos “del cierran o los cierro” al ahora “abren o desaparecerán”.
 
Y la verdad, no se tienen en México antecedentes de un problema entremezclado con lo pandémico, lo socioeconómico, y lo político, y mucho menos con las dimensiones y características que ha originado el Covid-19, no disponemos en nuestra historia nacional de una etapa ilustrativa sobre el tema, por lo que en cierta forma podríamos ser catalogados tanto arriba, como abajo (y me refiero a todos los ámbitos de la sociedad mexicana) como inexpertos en la materia, a lo que debemos agregar espacios hospitalarios insuficientes tanto en instalaciones como en equipamiento.
 
Los resultados de la inexperiencia (arriba y abajo) están a la vista, como también se confirma de manera dramática que los espacios médicos mexicanos no constituyen un modelo a seguir, no por el personal (todo nuestro respeto a médicos y enfermeras) sino por la insuficiencia de áreas y equipos apropiados para afrontar emergencias médicas como las que actualmente se registran.
 
Y lo más preocupante del tema es que la lección que nos dictan los actuales escenarios, es que en el país se determina retornar al trabajo rompiendo el aislamiento, no por ser globalmente lo apropiado, sino porque simple y llanamente “no tenemos de otra” y “la bebemos o la derramamos”, o simplemente y para retornar a nuestros orígenes lingüísticos dicharacheros: “Ya nos llevó...”
 
Que nadie nos venga con el cuento que es la mejor opción la que ya determinamos, en tanto que según se aprecia hacía el interior y desde el exterior, tal determinación representaba nuestra única alternativa y por lo mismo, todos los mexicanos, “chairos y fifís” deben y debemos de aplicarnos en la “única alternativa” para que resulte lo más exitosa posible, dado que ponernos a practicar y ensayar ocurrencias sobre el camino, nos podría conducir a uno de los senderos de mayor impacto negativo en la historia de nuestra país, de los cuales ya hemos registrado varios en nuestro pasado, como aquel que nos costó perder gran parte del territorio nacional.
 
Habrá que esperar de todos los mexicanos la suma de esfuerzos para respetar con puntualidad las normatividades dictadas por el sector salud, para que en las plantas productivas que reiniciaran operaciones se cumpla con buen ritmo de trabajo y, sin mayores contagios reactivar nuestros niveles de productividad... De la misma forma sería apropiado que la escuela vía internet prosiguiera operando, salvaguardando con ello la salud de niños, adolescentes y jóvenes, con la idea de evitar se abra un frente de elevado riesgo frente al contagio, que originara mayores descalabros, no sólo frente al dolor familiar que ello representa, sino ante el quebranto emocional que ello podría originar al país... (Pregunten a los especialistas sobre el tema y las dimensiones negativas que podrían alcanzar tales escenarios).
 
Incuestionable puede referirse que ningún Presidente de la República en las últimas etapas de la prolongada historia de nuestras tierras, se ha visto obligado a despachar en un escenario como el que actualmente tiene frente a sí el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, pero tal antecedente, no le otorga la oportunidad de “ser disculpado” si se falla en las acciones que se requieren de inmediato y, terminamos en lugar de “sembrando vida”... “Sembrando muertos”.
 
Podríamos incluso referir que para bien o para mal, lo que acontezca en lo que resta del sexenio de la transformación, mucho tendrá que ver con lo que se registre en los marcos de la pandemia que hoy y por un tiempo más, nos habrá de mantener no sólo preocupados, sino de la misma forma ocupados... Ahí la dejamos.
 
Lo que se lee
 
En espacios informativos y sobre todo en redes de Internet, se han hecho referencias a la posibilidad de que en México se practique la manipulación de datos en los marcos de los efectos del Coronavirus, para evitar no sólo incrementar la preocupación de la sociedad, sino disminuir críticas que pudieran afectar, desgastando los programas y proyectos de la Cuarta Transformación.
 
Más allá de verdades o falsedades, lo que sí se puede referir sin errar, es que la pandemia podría convertirse en la primordial referencia histórica (para bien o para mal) del gobierno auto identificado como el de “La Cuarta Transformación”, auto-calificativo que obviamente intenta homologar la actual administración presidencial con tres etapas de valiosos cambios y avances sociales en beneficio de la colectividad, escenario que en la actualidad aún no logra homologarse con el pasado.
 
Lo que se oye
 
¿Y cuál podría ser el motivo, causa o razón, para que numerosos empresarios del ramo de gasolineras en tierras veracruzanas, opongan severa resistencia a que se inspeccionen tales establecimientos, verificando que lo cobrado al consumidor coincide con lo despachado en combustible?... Será porque ya están cansados de ser verificados a cada rato o... ¿Existirá alguna otra razón?.
 
Bien decían nuestros tatarabuelos: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”... Ahí la dejamos.

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