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Columnas y artículos de opinión

Cuidado con un nuevo hartazgo

Por: Luciano Blanco González

19/06/2020

alcalorpolitico.com

En medio de los divertidos arañazos entre los transformadores y entre quienes inconformes se resistían a la transformación, México estaba encantado, a tal grado que el presidente lo proclamo entre los países más felices de la tierra basado en los índices de investigación sobre la materia que los estudiosos realizan anualmente.
 
Y en efecto no había fuertes motivos que nos mantuviéramos acongojados, pues como pueblo no nos corresponde participar en los órganos del poder para influir en la toma de sus buenas o malas decisiones, más que nada estamos acostumbrados a esperar las consecuencias con la esperanza de que no nos afecten y la mayoría de las veces deseamos que de alguna manera nos beneficien.
 
Por eso los pleitos políticos por el poder, nos dan la impresión de que son parecidos al pleito de los perros disputando un jugoso hueso del cual no nos toca ni siquiera olerlo, porque no somos parte.
 
Aquellos felices días haciendo eco a la declaración presidencial, como el común de la gente, mas nos preocupábamos por vivir en toda la extensión de la palabra y ante el amigable ambiente planear nuestro futuro, empeñados en un mejor mañana,
 
Así planeábamos nuestros descansos, nuestras vacaciones y también todas nuestras diversiones, la tarde del bar, la noche de teatro, la reservación en el antro, las compras en las plazas, el trompear en los tianguis, nuestras fiestas de cumpleaños y de celebraciones, el traje que íbamos a estrenar, la camisa, los zapatos adecuados, el perfume atractivo, visitar al peluquero, a la estilista, arreglar el peinado, el ejercicio en el gimnasio, el paseo en el parque, ir al trabajo, abrir la tienda, asistir a la reunión del partido, asistir al club, la tarde con los amigos, el día para visitar a la familia, ir a la misa, confesarse, tomar la hostia, ir a trabajar a la logia y los más pudientes planear sus viajes al extranjero y nosotros a turistear a las playas a los restaurantes y desatramparse en los centros de diversión y lucir el físico en nuestras maravillosas playas.
 
Tenía razón Andrés Manuel, éramos felices de alguna manera porque podíamos alegrar el espíritu y el alma, recrear el yo y abrir todas las válvulas de escape a nuestras presiones e inquietudes, el campo era fértil para hacer florecer nuestras inquietudes, ahora cualquier paso fuera de nuestras casas o abrir las puertas para que alguien entre, significa la posibilidad de encontrarnos con la muerte o el ir a buscar la muerte en el abrazo, en el saludo, en el beso, en el roce, en la estancia ajena.
 
Parece que ya no tuviéramos futuro y habría que vegetar hasta que se agoten nuestras fuerzas o aparezca el milagro de la cura de la vacuna salvadora.
 
Por fortuna no estamos vencidos ni derrotados, ya se ve que estamos decididos a enfrentar la adversidad corriendo todos los riesgos que sea necesario, por eso la gente desesperada está saliendo a tratar de realizar sus actividades cotidianas, este fin de semana pasado por ejemplo, fue admirable la movilidad social que se observó por todas partes, con todo y miedo miles de gente que había permanecido encerrada salió a asomarse a ver qué estaba pasando, estaba cansada de oír cómo las autoridades de salud se la pasan contando cadáveres víctimas del coronavirus y las autoridades de seguridad con sus relatos de ineficiencia detallando los ejecutados del día.
 
Por eso es importante abrir las puertas de las casas, los negocios y los empleos, no debemos dejar morir al país en una crisis más grave que es la quiebra económica que ya la tenemos encima con millones de desempleados, con empresas en quiebra, con el ahorro agotado en la casa y con enormes deudas por pagar, de que va a haber un rebrote con tal intensidad que duplique o triplique el número de muertos, lo va a haber, pero será el precio que pagaremos por reconquistar la libertad que hemos perdido y que nos mantiene prisioneros o inmovilizados, encadenados a un semáforo que cambia de color según la conveniencia oficial, de cuya certidumbre dudosa depende nuestro futuro que se agota paulatinamente todos los días, pero que por necesidad el pueblo ya está dispuesto a jugársela, a pesar de Gatell, a pesar de Obrador y a pesar de los pesares.
 
La luz ya se comienza a vislumbrar, pronto tendremos la cura, ya hay indicios científicos serios de que así será, pero mientras tanto, tenemos que recuperar nuestro ánimo y la felicidad perdida para con ello rescatar la vida de la nación entera, porque gran parte del mundo ya está saliendo del sopor maligno y nosotros no podemos rezagarnos, porque cuando tratemos de reincorporarnos al desarrollo global no habrá espacio, el precio de nuestra osadía será caro, pero vale la pena pagarlo si no queremos sucumbir como personas y como nación.
 
Como ya lo está pagando López Obrador a quien el coronavirus ha logrado separar del resto del pueblo para el que no gobierna y que lo tiene que corretear en sus giras para tratar de alcanzarlo y ser escuchado, ese pueblo que corre veloz detrás de él, profiriendo improperios e insultos en cada pueblo al que visita, afortunadamente son corruptos los que lo hacen -lo dice el presidente- como son corruptos todos los inconformes que salen a sonar sus bocinas y a injuriarlo por todas las calles de México o aquellos médicos y enfermeras que agraviados por la contratación de médicos extranjeros que los desplazan de su actividad siendo tan capaces como aquéllos, con la diferencia de que aquéllos vienen mejor pagados y no andan en las calles o en los centros de trabajo denunciando al gobierno de que no les da insumos para su protección y no contagiarse, no les paga los estímulos prometidos, sus reclamos e indignación fueron altamente correspondidos con “Un tengan para que aprendan.- trayendo a los médicos cubanos que no son latosos.
 
Sí preocupa la versión surgida con motivo del asesinato del Juez penal federal de Colima, Uriel Villegas Ortiz, que dio lugar a que se conociera la noticia de que una llamada telefónica entre sicarios del Cartel de Jalisco Nueva Generación captada por el Centro Nacional de Inteligencia y mostrada en una reunión del gabinete de seguridad y por la mismísima DEA, en donde se hablaba de los preparativos de un atentado contra un personaje de alto nivel, por lo que de inmediato se tomaron todas las medidas de seguridad de altos funcionarios posibles según el previo estudio, acordando además de que la gira del Presidente celebrada esta semana, estaría dirigida y controlada directamente por el Ejército Mexicano.
 
Pues bien, al parecer así fue y esto nos da idea de la dimensión del problema que tenemos con el crimen organizado que no respeta jerarquías y reta la fortaleza del Estado Mexicano, para hacerlo debemos de creer que son organizaciones muy potentes dispuestas a correr cualquier peligro, esta puede ser la razón de que se aislara tanto al Presidente y que sus conferencias fueran en espacios totalmente cerrados, tanto que se afirma que el Presidente tuvo que dormir en los cuarteles militares de las ciudades que visitó porque tenían miedo de que el objetivo fuera el Presidente, en venganza por los golpes que se les han acomodado deteniendo y extraditando gánsters importantes y por el congelamiento de sus cuentas bancarias.
 
Al Presidente hay que cuidarlo por lo que es, por lo que representa y por lo que significa para la unidad y fortaleza de todo el pueblo mexicano, aunque se exagere con el rumor de que para su seguridad se construye en las profundidades del Palacio Nacional un bunker de alta seguridad con túneles de grandes dimensiones que desembocan en lugares desconocidos como salidas de emergencia para enfrentar situaciones de emergencia.
 
Regresando a las expresiones de los inconformes diríamos que ellos son el BOA, sin líder, sin partido, son una enorme masa inconforme que está creciendo cada día y que tomará forma y línea en el momento preciso en que se presente la oportunidad, por ahora cada quien ataca por distintos frentes desorganizados e inconexos, por ahora no tienen partido pero cuando el momento llegue atacarán por un solo flanco, sin importar el color, sin importar el candidato, porque su comportamiento feroz es muestra de un profundo e intenso hartazgo del que desean sacudirse como sea.
 
Es similar al que las masas experimentaron en el sexenio de Ernesto Zedillo en contra del PRI y sus candidatos en que las masas se inventaron e impusieron un candidato al PAN y lo elevaron con Vicente Fox a la Presidencia, o similar al hartazgo en contra de los gobiernos corruptos del PRI y del PAN, la gente considera que la esperanza de México que tanto acariciaron y le entregaron sus sueños ha sido una farsa sin fin, a la que en cada mañana se le escriben capítulos enteros con una fraseología populista e insubstancial.
 
Tenemos un presidente fuerte que no se arredra ante las voces interesadas que tienen el propósito de desprestigiar a su gobierno y a su alianza de partidos que actúan como bloques de apoyo sólidos y leales, él sabe de su consistencia, sabe que está afectando los grandes intereses tradicionales y que esta es la reacción normal de una clase y de una cultura que se niega a morir, a quienes les otorga el derecho de patalear y convulsionarse con escándalo, Están en su derecho.
 
Finalmente, además de la economía, el coronavirus y la inseguridad, ahora México ya enfrenta un cuarto y apocalíptico caballo llamado política, cuyos belfos tiemblan y se agitan, la carrera de la sucesión electoral del más grande de los procesos democráticos que ha vivido la nación prematuramente se han iniciado, sus cascos sacan chispas y están dispuestos a arrasarlo todo, a despertar a todos y desde ahora las muchedumbres ya van tomando partido y se colocan en las gradas de su preferencia, pronto comenzarán a surgir las apuestas y los respectivos jueces con las balanzas y el reloj en la mano están preparados para calificar la carrera y los corredores, así como para declarar la legalidad y el triunfo de los vencedores.
 
Por eso la politiquería ahoga al país con declaraciones sin sentido, con ataques infundados, con invitaciones a la unidad partidista, pero no por México sino por la defensa de sus intereses, por eso golpean, rasguñan, descalifican, exigen desde las cámaras empresariales o desde las poltronas gubernamentales de los estados, o desde los obscuros sótanos del palacio nacional.
 
No le está funcionando al Presidente la Secretaria encargada de la gobernabilidad, Doña Olga Sánchez Cordero a pesar de sus muy honorables insignias académicas y su grata condescendencia y diálogo, no ha logrado concertar medidas que fortalezcan el federalismo, ni ha logrado concertar el orden administrativo que debe de tener el gobierno mexicano.
 
Más parece que su figura es un adorno que en este momento ya le estorba a un proyecto en el que ella se montó, pero ojo, a pesar de que sus funciones sean desempeñadas por otros funcionarios, brincándola o ninguneándola, cualquiera se aguantaría ante la posibilidad de que un evento como es la falta temporal del Presidente, por ley ella lo sustituiría y ello vale cualquier sacrificio, Marcelo por lo pronto se significa como el alfil que necesita el Presidente para colocarlo como su segundo, lo que contribuiría a no caer en el desgaste de tener que hacerlo todo. Pronto tendremos noticias.- Por el bien de la causa.

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