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Columnas y artículos de opinión

¿Transformación electoral?

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

25/06/2020

alcalorpolitico.com

*Los reclamos carcelarios
*Veracruz... un pandemonio
*Furia jarocha ante CFE
 
Si usted le pregunta a los más destacados investigadores de las ciencias políticas y sociales del país, cuál es el organismo institucional en los marcos de la vida política del México actual, que pudiera considerarse como el de mayor prestigio y reconocimiento en la historia moderna de nuestro país, incuestionablemente la respuesta con mayor recurrencia apuntaría hacia el Instituto Federal Electoral (IFE) que, posteriormente y por determinación legislativa varió de identidad, para convertirse en Instituto Nacional Electoral (INE), acción que reconfirmaba su prestigio de claramente autónomo, o sea, ajeno en su actuar y en su imagen a los ámbitos del Gobierno Federal, con influencia propia y obviamente independiente en todo lo referente a procesos electorales, relacionados con la conformación de las estructuras gubernamentales nacionales, como lo es la Presidencia de la República, la Cámara de Diputados Federales y la Cámara de Senadores, que juntos conforman el Honorable Congreso de la Unión.
 
En las tierras mexicanas (de Norte a Sur) e incluso en espacios internacionales, el hoy INE, es considerado como el organismo de la administración pública mexicana de mayor prestigio, por su rígido comportamiento de imparcialidad, de respeto e invariable apego a las normas, reglas y códigos, que conforman la esencia de la vida democrática de los mexicanos, niveles de respeto y eficacia que aplaude todo el pueblo de México y que, sin lugar a dudas, constituye el pilar primordial que ha otorgado en los marcos del propio Instituto Nacional Electoral, real y clara vigencia a la democracia en el proceso de elección de funcionarios federales.
 
Es más, en espacios cerrados pero informados del acontecer y la visión hacia el futuro de la vida democrática del país, se habla de la posibilidad en un futuro más tempranero que tardío, de que el INE absorba hacia su estructura los organismos electorales estatales, mismos que operarían en el marco de un organismo “nacional” no “federal”, intención y esencia que se encuentra plasmada desde que se ideó retirarle la letra F (de Federal) al IFE, para transformarlo sustituyendo la F por la “N”, obviamente de Nacional.
 
Y es que, si la Credencial de Elector para sufragar en comicios donde se elegirán alcaldes, diputados locales e incluso gobernadores, es exactamente la misma que expide el antes IFE y ahora INE, e incluso la metodología para la instalación de casillas electorales, al igual que para realizar los conteos de votos y dictaminar al candidato triunfador como Gobernador, Diputado Local o Alcalde (Excepto diputados federales y senadores) todo ello paralelamente a que es exactamente el mismo padrón electoral que el utilizado y estructurado por el INE y, si todo ello es lo ideal para el buen desarrollo de los comicios, entonces es natural que surgiera la idea primeramente de transformar (ello fue antes de la actual “Transformación”) el IFE, en INE, retirándolo la referencia de lo “Federal”, para sustituirla por lo “Nacional”.
 
Ahora bien, difícilmente en las cúpulas del poder se registran acciones por “mera casualidad”, podrían ser circunstanciales pero no casuales... La idea o por lo menos la intención en primera instancia, de convertir a los organismos electorales “estatales”, en parte de una sola estructura no precisamente federal sino de rangos “nacionales”, para no entremezclar al poderío federal sobre las instancias estatales, sino recurrir al sólido concepto de “lo nacional” desde el marco geográfico, con categoría de autonomía y, por lo mismo, al margen de estructuras gubernamentales federales, estatales y municipales.
 
Así las cosas y resumiendo el tema en cuestión, claro debemos asimilar los ciudadanos de todo el país, que en materia de rangos político-electorales “lo federal” siempre nos referirá al Gobierno de la Federación, induciéndonos precisamente hacia el Gobierno Federal y sus dependencias, o sea, hacia el Presidente de la República y su estructura gubernamental en el país, en ése marco interpretativo se reflexionó para que al Instituto “Federal” Electoral, se le transformara en Instituto “Nacional” Electoral, lo que abre las perspectivas, la clara posibilidad, de que dicho Instituto sea el responsable, por vía de su propia estructura de organizar los comicios que se ejecuten en toda la Nación, o sea, una organización nacional piramidal, que mantenga (como ya las tiene) oficinas representativas estatales y distritales, agregando ahora las de rangos municipales.
 
La modificación en la identidad del órgano electoral del país, no debe ser calificada como meramente ociosa u ocurrente y, en tiempos actuales, cuando se contemplan referencias confusas en ámbitos presidenciales, precisamente sobre el quehacer del Instituto Nacional Electoral, apuntes en el que se agregan tonalidades con ciertos tintes desaprobatorios, sobre los que se pudiera intuir la presencia de posibles intenciones reformistas, cuyos efectos en las tareas electorales del INE pudieran restarle eficacia e incluso, reducirse su capacidad, en el complejo ejercicio para organizar, supervisar, aplicar y validar con claro apego a la legalidad los procesos electorales de su competencia, tal y como lo ejecutaron recientemente, incluso con todo y el enérgico giro político aplicado por el electorado en la pasadas elecciones presidenciales, prueba ineludible de la eficacia y rectitud el INE.
 
Luego entonces... De dónde surgen los comentarios así como la difusión de escenarios, los cuales de alguna forma nos inclinan a pensar que, la Cuarta Transformación, no navega refiriendo identidad con el organismo que en la propia elección del actual Presidente de México, reflejó con notoriedad su apego a la legalidad y respeto absoluta a la voluntad ordenada por el electorado y, no sólo en los ámbitos de comicios presidenciales, sino que de la misma forma “los transformistas” alcanzaron cifras mayoritarios en el Congreso de la Unión, a la vez que lograron gubernaturas en diversas áreas del país... ¿Por qué entonces ahora se habla en la capital de los mexicanos, sobre sacudimientos preocupantes al interior del Instituto Nacional Electoral?.
 
¿Será que en la Cuarta Transformación también se pretende “transformar”, lo que en materia democrática constituye un avance para los mexicanos en lo general?... Ya veremos.
 
Lo que se lee
 
En realidad, resulta muy cuestionado por parte de la colectividad veracruzana, que ante la prolongada negativa de las autoridades estatales para realizar pruebas a los internos del reclusorio de Pacho Viejo, solicitada con la finalidad de la posible contaminación de algún interno, y en su caso actuar con celeridad brindándole atención, al tiempo de aplicar medidas para evitar la propagación de la pandemia al interior del recinto carcelario, escenarios envueltos en negativas, que reflejan claros incumplimientos en renglones humanísticos paralelamente a ser ajenos a las leyes que nos rigen.
 
El tema (después de prolongadas manifestaciones de reclamo) aparentemente ya está siendo atendido y se confía en que los internos se encuentren fuera de peligro, pero si desafortunadamente los hechos no son de rangos beneficiosos para la población del penal, detectándose síntomas de contagios, podrían aparecer hechos severos de protestas y duros reclamos que en nada beneficiaran a los veracruzanos.
 
Lo que se ve
 
Conforme en tierras veracruzanas se incrementa el número de fallecimientos, al igual que el de veracruzanos afectados en el marco de los ámbitos pandémicos, la población se inclina hacia una opinión no favorable sobre el manejo del problema pandémico en tierras del son y la bamba, ámbitos en los que cotidianamente se informa sobre mayor número de fallecimientos al igual que de afectados por el terrible coronavirus.
 
Los hechos en tales espacios negativos se registran con claridad incluso con referencias nacionales, en tanto que, en las ruedas de prensa sobre el tema, se citan cifras altamente desafortunadas para los ámbitos veracruzanos.
 
Paralelamente a ello también Veracruz refiere un desplome financiero sin antecedentes en muchas décadas atrás, situación que incrementa el número de veracruzanos sin ingresos y sin empleo, hechos sobre los cuales se guarda por parte de las autoridades marcado disimulo y silencio, sin que se tengan claros apuntes sobre acciones en firme para reactivar la capacidad productiva de Veracruz, mucho menos cuando en las estadísticas locales y nacionales, la pandemia avanza en nuestras tierras jarochas con pasos acelerados.
 
Lo que se oye
 
Cada día con mayor notoriedad se disparan en el marco del colectivo veracruzano, las referencias de total desacuerdo e incluso de irritación, por el desmedido incremento que se viene aplicando en los recibos por el consumo de energía eléctrica, apunte sobre el que hicimos anotaciones hace ya varias semanas y que, en los últimos días, dejan entrever que ante las protestas ciudadanas actuales, no fueron en falso los escenarios de indignación, que se pronosticaron por tales alteraciones en el cobro por el consumo de energía eléctrica, que el Gobierno de la Transformación genera para “apoyar al pueblo mexicano”... Alguien podría agregar la clásica expresión: “Sin palabras”... Ahí la dejo.

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