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Columnas y artículos de opinión

Gobernadores frente a pandemia

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

01/07/2020

alcalorpolitico.com

*Virus... Huésped permanente
*Ya preparan precandidatos
*Los nuevos estilos de vida
 
Y ante los tiempos pandémicos que imperan en el mundo (y obviamente también en tierras mexicanas) se debería registrar con especial atención lo referido por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al declarar que se dejaba en libertad a los respectivos gobernadores de cada Estado de la Unión Americana, para que fueran ellos quienes determinaran los rangos y periodos de confinamiento en sus respectivas entidades...
 
Y bajo tales perspectivas bien claro se debe tener, no sólo en Estados Unidos sino básicamente en todo el mundo, incluso trasladando la referencia al territorio mexicano, no es lo mismo Yucatán que Baja California, como no es lo mismo Veracruz que Campeche, e incluso existen algunas entidades como Veracruz con características de colindancia con otras entidades que resultan notoriamente singulares, como es el hecho de que geográficamente es un territorio mucho más largo que ancho, colindando de manera prolongada con aguas del Golfo de México, al tiempo que es vecino de un significativo listado de entidades federativas, como lo son Puebla, Tamaulipas, San Luís Potosí, Hidalgo, Oaxaca, Tabasco y Chiapas.
 
La colindancia con siete estados de la república, paralelamente a la significativa actividad de puertos y aeropuertos, sumada a la conexión vía carreteras con infinidad de rutas vinculas con las entidades en referencia, originan un escenario agudamente complejo para atender programas de contención en los marcos de una pandemia.
 
Pero a más de ello se debe sumar que en muchos casos, las rutas de traslado de viajeros o de carga, tanto entre el centro de la República hacía las zonas costeras del norte o sur de la República, como en sentido contrario, refieren índices de movimiento de personas y productos elevadamente significativos, lo que expone a los habitantes del significativamente largo territorio veracruzano, a las factibilidades de ser afectados en los marcos de la pandemia que avanza en tierras jarochas, contagios que por sí mismos se suman a los riesgos que privan (insisto) de manera singular en éstas, nuestras tierras del son y la bamba.
 
Para el territorio veracruzano, la complejidad de afrontar el coronavirus derivada en significativo grado de la amplia vecindad que nos circunda, lo que origina el transito permanente de viajeros y productos (incluso provenientes del extranjero) el tema de afrontar la pandemia obviamente que se complica cuando en nuestros ámbitos rumberos y jarochos disponemos de tres importantes puertos mercantes, al igual que numerosos muelles pesqueros, incluso de significativo nivel como lo es el de Alvarado, a lo que se suman varios aeropuertos e infinidad de terminales de autobuses de pasajeros, panorama que nos obliga a reflexionar, que son innumerables “las puertas abiertas” para que pudiera ingresar el Covid-19 hacia nuestra región del son y el zapateado.
 
Es de manera muy singular y a la vez plural, el que en defensa de nuestro propio bienestar personal y familiar, también participemos en que cada ciudadano, empresa o institución, cumpla con las normatividades marcadas por las autoridades sanitarias y, no es que registremos desconfianza o vivamos en la negación, sino que es parte de lo que nos corresponde en los actuales marcos y escenarios del conglomerado social, momento en que todos, de alguna forma cumplamos con el objetivo de “cuidar a todos”, dado que mientras más disminuya el número de contagios, de la misma forma se reducen los riesgos de que nos contagiemos todos los demás.
 
Cuando se habla de que cada Gobernador asuma la responsabilidad de su Estado, tal como lo indicó para el territorio norteamericano Donald Trump, se debe coincidir en que precisamente ese es uno de los escenarios que corresponden a quienes gobiernan, primordialmente cuando transitamos en niveles de elevada emergencia y, por ello mismo, los Gobernadores de cada entidad y los mismos congresos estatales, deben de inmediato efectuar un primer llamado no sólo formal, sino enérgico, a cada uno de los cuerpos edilicios municipales, para que en esos mismos niveles se cumpla con el reclamo emergente de proteger a la población, de instruirla y vigilarla para que se cumplan con renglones de autoprotección marcados tanto por las instancias federales y estatales, como en este caso, las municipales.
 
Ninguna autoridad (ni diputados, ni senadores) deben mantenerse al margen de lo que sucede en el país, ellos deben de mostrarse pendientes, atentos y claramente informados de lo que en torno a la pandemia se está registrando en sus respectivos distritos, para intervenir con rapidez y efectividad cuando los escenarios así lo reclamen, porque su función no sólo es la de legislar, sino de la misma forma y en la misma dimensión vigilar desde sus marcos de responsabilidad sobre el bienestar de la sociedad... ¿Usted ha escuchado al diputado o senador de su respectiva circunscripción electoral, opinar de alguna forma sobre la pandemia que lacera al país y lastima o amenaza a sus representados?...
 
Dejemos en el olvido lo de “Chairos y Fifís”, pensemos en el mundo de exterminio que estamos generando; abandonemos en las plataformas “informativas” de “las mañaneras” los escenarios agresivos y descalificadores, que en lugar de sumar voluntades dividen y busquemos simple y sencillamente la suma de esfuerzos para superar las amenazas pandémicas no sólo originadas por el coronavirus, sino alentada por la supremacía del poder y las diferencias partidistas, que resultan válidas en las plataformas electorales pero no en los espacios legislativos o ejecutivos de la administración pública, cuando nos encontramos ante el desarrollo creciente de una tragedia que arranca vidas y destroza familias.
 
La pandemia de la confrontación política por ambiciones de poder o necedades en objetivos, también constituyen parte de las tragedias por las que transitamos en el México que nos está correspondiendo vivir y, algo se debería de hacer en ese sentido... Ya lo referirá el tiempo.
 
Lo que se lee
 
¿Será verdad lo que ya se sostiene en muchos círculos de la población mexicana, en el sentido que hemos vivido tres meses de mentiras, en voz del Doctor Gatell?
 
Todo indica que el COVID-19, no resultó ser un visitante ocasional y pasajero, sino que como reflejos de su prepotencia en los marcos de la destrucción, realmente llegó para quedarse, intención sobre la cual nunca se nos había informado y que, por razones lógicas, se convertirá en una de las referencia más sobresalientes, con la que se identificará al sexenio de la Transformación..., ni modo: “Así hay días y también existen sexenios igual”
 
Lo que se ve
 
No estamos muy distantes de nuevos procesos electorales municipales, se ven lejos aún pero el tiempo corre con prisa y, los partidos políticos, todos menos uno, ya preparan las estrategias para triunfar frente a los candidatos de La Transformación, confiando en que el “moreno mayor” pierde con celeridad puntos en niveles de popularidad... Ya habrá tiempo para ver, valorar y comentar... No corre prisa.
 
Lo que se oye
 
Que ya se prevé en los ámbitos operativos de la Cuarta Transformación, que la pandemia podría permanecer entre nosotros unos dos o tres años, situación que obligará al conglomerado social a la adaptación de una nueva forma y estilo de vida, marcos en los cuales nos resulte habitual la práctica constante de medidas extremas de precaución, lo que nos inclina a pensar en el adiós al saludo de mano, ya no se diga al beso de hermano y, mucho más adiós el beso de amor (el que no se daba a cualquiera).
 
Fin de los lápices labiales, porque la pasta colorante podría retener el virus y, a más de ello, para qué utilizar maquillaje si pronto se diseñaran las máscaras que sustituirán a los ya “pasados de moda” tapa-bocas, mismas que ya contendrán en su propia estructura los lentes apropiados para que el virus no ingrese a los ojos, pero lo de los ojos es fácil, lo complicado será siempre “tapar la boca”.
 
Adiós a las muchedumbres de protestas, las cuales por razones de salud y bienestar para todos, quedarán clara y contundentemente derogadas por disposición gubernamental...
 
Adiós a las tortas, buñuelos, churros, cacahuates, paletas de tamarindo, naranjas con chile, pambazos con frijoles, pepitas saladas, en fin, queda en el recuerdo y para la historia, la golosa lista de antojitos callejeros, todo suprimido por órdenes de “Don Virus”... Retornamos mañana... Si Dios lo permite.

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