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Columnas y artículos de opinión

Un informe Pandémico

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

02/09/2020

alcalorpolitico.com

*El reto del desempleo
*Lo aéreo y lo rielero
*La sopa de chocolate
 
Sobre el Segundo Informe Presidencial, rendido ayer martes por el Ejecutivo de la Nación, Andrés Manuel López Obrador, como siempre ha sucedido, mucho se hablará y más aun se evaluará, pero al final del día todos los mexicanos entendemos que se trata de un acto que, desde sus orígenes, convierte a la más elevada tribuna del país en el escenario hacia donde una multitud de mexicanos dirigen la atención, cultura que nos ha sido sembrada desde muy pequeños, no a todos, pero sí a un significativo número de compatriotas.
 
Desde su inicio frente a los reducidos invitados especiales (reflejos de la autoprotección frente a los embates pandémicos) el actual Presidente de la República inicia su segundo informe como inició su primer mensaje presidencial ante la nación, insistiendo en que ya no privará la corrupción en México y que, su administración no es de tonalidades vengativas, por lo que “no se persigue a nadie... Ni éste gobierno será recordado por corrupto”.
 
Que la austeridad ha permitido ahorrar 560 mil millones de pesos, lo acredita el Presidente al haber sido el primero en señalar “que la corrupción era el principal problema de México”.
 
Refiere el Ejecutivo de la Nación como “resultado positivo” de la pandemia, que cuando superemos tal infierno, México dispondrá del mejor sistema de servicio médico en toda su historia, lo que el pueblo aplaude indudablemente, confiando que de la misma forma se evite el infierno que antes de la pandemia se vivió en torno a los niños carentes de medicamentos para el cáncer, al igual de lo que ha sucedido en éstos referidos dos años, en torno a las limitaciones en la aplicación de vacunas contra otras enfermedades endémicas.
 
Ciertamente (cómo se apunta en el Informe) el actual gobierno afrontó dos crisis, la sanitaria y la económica, pero debe puntualizarse que “ambas dos” persisten y con notoriedad en los marcos del colectivo nacional, el propio hecho que hoy tanto la economía como los rangos de salud pública afronten “severos retos”, son indicadores que el “afrontarlos” no ha terminado, sino que probablemente ello requiera aún de mayor tiempo del que optimistamente calculamos.
 
Es preciso referir que las secuelas económicas e incluso de los espacios pandémicos, registren efectos negativos por un tiempo difícil de calcular, porque en principio ni se han erradicado los del coronavirus, ni transitamos en un ámbito económico de significativo crecimiento, por el contrario, lo significativo es el decrecimiento y sus efectos negativos, tanto así que “los podemos encontrar antes de dar la vuelta en la esquina”.
 
Se puede coincidir en que probablemente de la pandemia, como informa el Presidente “ya pasó lo peor...” Podría ser, sin embargo, los “dicharacheros jarochos” sostendrían con su clásica tonadita “pero ahora viene lo bueno”, que en tales estilos equivale a las secuelas de “lo peor”, lo que significa que no resulta extraño el que se requiera de meses, e incluso de años, para que “cuando menos quedemos como estábamos”.
 
Asiste cierta razón al Presidente, que en los marcos del elevado impacto pandémico, lo primero constituía fortalecer con emergencia el ámbito de atención médica y auxiliar a los pobres, antes que financiar al sector empresarial para reducir el impacto negativo hacia la economía en lo general, en tales espacios debemos entender que siempre lo más importante es salvar la vida, sean de pobres o sea de ricos, pero quienes son poseedores de riqueza tienen la ventaja de abrir puertas en los centros privados de especialidades médicas, mientras que los pobres, podría ser que no dispusieran de recursos ni para comprar una aspirina.
 
Dice el Presidente que la relación con los empresarios ha sido buena, tanto así que con todo y la crisis no se despidieron a empleados, en tales contextos es verdad que muchos empresarios de alto nivel evitaron sacrificar a los integrantes de su personal, para resguardar sus dividendos, pero muchos otros, sobre todos de empresas medianas y pequeñas, incluyendo del sector comercial sí despidieron personal, ni dudas caben, por lo que en tales contextos pareciera que en el sector gubernamental no se tienen datos claros sobre el tema, o se trató de encubrir al sector empresarial (duramente golpeado por la crisis) para no originar efectos polémicos sobre tales áreas que pudieran dañar la imagen tanto de los unos, como de los otros.
 
Ya habrá tiempo de ejecutar mayores comentarios sobre el documento presidencial leído y entregado ayer al Congreso de la Unión, escenario aislado de muchedumbres y que el Presidente evitó convertirlo en área de confrontaciones, pese a no estar ausente de las muy tradicionales “jiribillas”... Más habremos de comentar sobre el tema.
 
Lo que se lee
 
De acuerdo a las cifras oficiales en torno a los “dados de bajas” del IMSS, en tierras veracruzanas, una cifra superior a los 50 mil veracruzanos perdieron sus respectivos empleos sobre tierras de la bamba y el jarabe loco, pero si a ello se agregan las miles de “plazas laborales informales” también perdidas en tierras jarochas, como lo son los empleados domésticos y miles que trabajan en pequeños negocios que tampoco están afiliados al IMSS, incuestionablemente que la cifra se podría calcular muy cercana (si no es que superior) a las 100 mil plazas laborales, sin agregar al tema que en muchos renglones los trabajadores en activos han sido objeto de una drástica reducción salarial, a cambio de no ser despedidos o separados de la empresa hasta “que las cosas vuelvan” no a la “nueva normatividad”, sino a la “real normalidad”.
 
Ya desde antes de que nos impactaran los efectos del coronavirus, la economía no sólo de Veracruz, sino de prácticamente todo el país, registraba un declive significativo, tanto así que al iniciar el 2020 se anotaban virtuales decrecimientos de menos dos puntos, lo que nos reflejaba frente a una cuesta que en el transcurrir del presente año deberíamos de superar, por lo menos para reubicarnos a los escenarios financieros del 2019, objetivo que obviamente no se logró alcanzar y que en la actualidad, financieramente coloca a nuestra economía nacional en números rojos, que algunos (los más optimistas) nos ubican entre menos seis puntos.
 
En realidad si el encontrarnos matemáticamente en los inicios del año, digamos que en cero perspectivas de desarrollo integral, ya constituía una significativa presión para la economía de los mexicanos, el rondar en la actualidad una cercanía negativa hacia los diez dígitos, representa un escenario de elevada presión gubernamental, mucho más teniendo como agregado el responder con efectividad, hacia los efectos pandémicos devastadores que ha cobrado miles de vidas y ha lacerado la actividad económica nacional.
 
Lo que se ve
 
Que no se variará la postura presidencial en torno a la construcción del Tren Maya y el nuevo aeropuerto internacional, hecho que seguirá generando polémicas y por lo mismo, continuará como “tema distractor” para que los comentarios críticos no se dirijan hacia otros objetivos, estilos que ya conforman parte tradicional en los ámbitos de La Transformación.
 
Lo que se oye
 
Es más conveniente ver hacia el futuro que estar proyectando someter a juicio a los anteriores presidentes de la República Mexicana, refirió en el contexto de su segundo informe de Gobierno, el presidente de los mexicanos Andrés Manuel López Obrador... Muchos podrían interpretar tales declaraciones, como el evitar hacia el futuro el tomar una sopa de su propio chocolate... Ahí la dejamos.

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