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Columnas y artículos de opinión

Reforestaciones de antes y de ahora

Diario de un reportero

Por: Miguel Molina

17/09/2020

alcalorpolitico.com

Cuando el Servicio Mundial de la BBC convocó a un concurso interno de documental sobre medio ambiente, pensé de inmediato en Saparmurat Niyazov y en el bosque que no estaba ahí.
 
Hacía poco que el entonces presidente de Turkmenistán había decidido hacer algo para aliviar los calorones de hasta cincuenta grados que agobiaban a la capital Asjabad, y un martes de hace catorce años ordenó plantar un bosque de cipreses en un área de mil kilómetros cuadrados. "Estos árboles viven mil años" declaró Niyazov. "Será un bosque milenario".
 
Y los ministros y los empleados de los ministerios y los políticos con y sin puesto público se pusieron a plantar como si la vida les fuera en eso, aunque el presidente ya no vio los resultados de su esfuerzo porque murió al poco tiempo. Algunas versiones sin confirmar decían que el bosque joven había mitigado las altas temperaturas de la ciudad.
 
De todos modos presenté mi proyecto. Un jueves me llegó la noticia de que me habían asignado un buen presupuesto para viajar a Turkmenistán y contar la historia del bosque que no estaba ahí (y que para entonces ya incluía la construcción de un lago artificial y una pista para patinaje sobre el desierto).
 
Pero Turkmenistán no estaba para documentales. Cuando el vicepresidente y ex ministro de Salud Gurbanguly Berdimuhamedov asumió el poder, otorgar visas a periodistas no estaba entre sus prioridades de gobierno. Pasó el tiempo, y el proyecto cayó en el olvido. El resto es historia.
 
Otra vez hay una campaña
 
Me acordé de Turkmenistán cuando leí la noticia de que otra vez hay una campaña para reforestar el Cofre de Perote, que abastece de agua a varios municipios veracruzanos, entre ellos Perote, Xalapa, Coatepec, Las Vigas, Xico, Acajete, Ixhuacán de los Reyes, Teocelo y Ayahualulco.
 
Y medio mundo acompañó el fin de semana al gobernador Cuitláhuac García Jiménez a la montaña: funcionarios de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente, de la secretaría de Finanzas, de la Oficina de Programa de Gobierno, de la secretaría de la Defensa Nacional, y de los ayuntamientos de Perote y de Villa Aldama, más invitados y agregados. Eran como ochocientos.
 
Se tomaron la foto, plantaron casi seis mil árboles en cinco hectáreas, y se regresaron a los lugares de donde habían venido. No es la primera vez que pasa eso. Cada sexenio, minutos más o menos, hay campañas para rescatar lo que ya es prácticamente irrescatable.
 
Después del incendio que devastó unas dos mil quinientas hectáreas hace veintidós años, la masa forestal del Cofre no se ha recuperado, y los pronósticos más optimistas señalan que se necesitarán otros quince años para que crezca lo que se siembre en ese lugar.
 
Las campañas oficiales no son suficientes porque se limitan a plantar algunos miles de árboles (que además terminan siendo alimento de cabras y chivos, mientras los taladores se llevan los maderables), y no hay consistencia entre lo que se anuncia y lo que se hace.
 
Cualquiera que busque en la internet encontrará que ha habido incontables programas de reforestación en el Cofre y en otras montañas, pero ninguno de esos programas ha producido resultados memorables o alentadores. Si uno lo piensa bien, es triste.
 
Se están perdiendo cosas que no tienen repuesto. Y en Perote, como en Turkmenistán, el cambio climático va a afectar de manera significativa los bosques. Las sequías serán cada vez más intensas y más prolongadas, y eso va a incrementar los riesgos de que se produzcan incendios forestales, se multipliquen las plagas y aumenten las enfermedades. Para allá vamos, o a eso hemos llegado. Viva México.
 
Belín
 
Esta semana me enteré de la muerte de Álvaro Belín, con quien me tocó compartir trabajos y proyectos desde principios de los ochenta. Con otros colegas y amigos planeamos la creación de la cooperativa que publicaría la revista Mono de Papel, y con ellos lamentamos la falta de solidaridad de la prensa del Distrito Federal.
 
El oficio nos permitió coincidir en otras partes, la última de ellas El Sol Veracruzano, donde logramos hacer un periodismo fresco y diferente. La vida nos ofreció caminos distintos pero no disminuyó el afecto ni cambió la forma en que entendíamos lo que hacemos: la historia de lo inmediato, que permitirá a otros comprender qué, por qué, quién, cómo y cuándo.
 
Su ausencia nos hace un poco menos a quienes lo conocimos y a quienes practicamos el periodismo. Descansa en paz, psor...

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