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Columnas y artículos de opinión

En la Huasteca, sí tendremos fiestas

Por: Luciano Blanco González

23/10/2020

alcalorpolitico.com

El ambiente en la Huasteca se siente sombrío. Sabemos que los muertos ya están en camino, pero no se sienten los ánimos para preparar las fiestas públicas celebrativas de su estancia en la tierra.
 
De todas maneras, cada familia en sus casas levantará los arcos sagrados para colocar y las ofrendas, consistentes en una gran variedad de platillos y de los manjares preferidos por los visitantes de ultratumba, que gozosos disfrutarán los deliciosos tamales de puerco, de pollo, de frijol de castilan, de calabaza y de pipián con camarón y los ricos piques de dulce y de manteca.
 
El altar en la hora de ruego y de oración que montan las familias tradicionales estará rodeado de una nube perfumada de copal y adornado solemnemente con una imagen de la Virgen de Guadalupe y las fotografías de los seres queridos más cercanos como los abuelos, los padres, los hermanos y los hijos, iluminados por decenas de veladoras encendidas que refulgen y parpadean como revelando la presencia de alguien invisible, que se presenta en la ceremonia a compartir la ofrenda, cuya abundancia hace sentir a los anfitriones satisfechos porque los visitantes deben de llevarse la impresión de que nos está yendo bien, que estamos bien y eso los hará sentirse felices y en paz a su retorno el día 30 de noviembre, día de San Andrés, entonces regresarán contentos y tranquilos al Mictlán donde ellos moran.
 
Cualquier difunto huasteco, sentirá que aún vive, si sus parientes o amigos en ese día le encienden una veladora o colocan su fotografía en el altar, sentirán que viven, por la fuerza del recuerdo y cuando ya no, y ellos mismos ya no recuerdan a sus familias, llegarán a cualquier hogar en donde encontrarán una veladora con un caminito de flores de cempaxúchitl dedicado al ánima sola que no vacilará en estar con nosotros porque el símbolo le indica que es bienvenido y que esa también es su casa.
 
Por eso este próximo 25, día domingo, la costumbre lo denomina Domingo Grande, las plazas y los mercados estarán rebosantes de marchantes que van a gastar sus ahorros para comprar las hojas de tamal y de maíz, las velas de cera, como le gustaban al abuelo y las veladoras, a comprar el multicolor papel picado, los manojos de flor de cempaxúchitl que con sus pétalos amarillos y la mano de león con su exótico color rojo purpura, entretejidos con la hoja iglesia, artísticamente adornarán las varas correosas del palo de sol en los primorosos arcos elaborados con devoción y con paciencia para que queden bonitos y agraden a las ánimas veneradas que nos dieron la vida y nos enseñaron a vivir y a amar intensamente, inclusive a nuestros muertos.
 
Acá, aun cuando existe la estricta prohibición de las autoridades para salir a las calles, en los días santos, evitar que los jóvenes disfrazados salgan a bailar en multitudinarias cuadrillas llenas de colorido y de sacrílega emoción, de todas maneras las tribus, las generaciones de jóvenes y de viejos celebraran con baile, con el estruendo de los cuetes, con el melancólico cuerno de los arrieros que fueron gran parte de sus antepasados, con música de violín y jarana.
 
Los más moderados harán sus fiestas en los ranchos, como cuando la iglesia les prohibía a los indígenas que adoraran a sus dioses y entonces ellos se iban a la profundidad de los bosques a construir en los montes sus cues y los altares para darle vida a sus creencias y realizar sus ceremonias, por lo que recibían los más crueles castigos, inclusive la muerte, estos actos de rebeldía por mostrar la fe en sus dioses y en sus creencias eran actos de amor auténtico a sí mismos y a sus antepasados.
 
Así sigue siendo el huasteco actual, prefiere la ignominiosa prisión en una fría celda, o el apacible descanso en una fría tumba a traicionar su espíritu o su raza.
 
Ya sabe que, en los días santos, tendrá prohibido entrar a los cementerios para llevarle flores y coronas a sus difuntos, con quienes se sentará a platicar un rato y si está motivado hasta llorará, sabe que al cementerio por disposición oficial, solo entrará en su propia caja de muerto, pero el huasteco es necio y muy casado con sus ideas, si dice voy a entrar, va a entrar, y no habrá fuerza humana aun con uniforme militar o policial de donde sea, que se lo impida.
 
Ahí está el huasteco Hidalguense como muestra reciente de rebeldía al supremo gobierno y de lealtad a sus propias ideas, pues éste pretendiendo meter a toda la población a un solo carril adoctrina estigmatizando a todos quienes no piensan como él. Pero en Huejutla, en Pachuca, en Tulancingo y en la mayoría de pueblos y ranchos de esa Entidad, no fue suficiente el verbo encendido de la máxima autoridad adoctrinando al pueblo de México sobre lo horrible y denigrante que es vivir y ser gobernado por partidos neoliberales de corte gourmet corruptos y despreciables, al pueblo compuesto por ricos y pobres, letrados e ignorantes, beneficiarios de los programas sociales y no beneficiados, les valió madre y votaron mayoritariamente por esos que él señala como corruptos y decadentes, colocándolos en el basurero de la historia.
 
Prefirieron montar el caballo viejo y apestoso por tanta porquería verbal que le han echado encima que montar el caballo salvaje y matrero que corre desbocado y sin rumbo, atropellando a todo aquel que tenga la osadía de atravesársele y que el mismo Presidente no ha podido arrendar.
 
Los huastecos hidalguenses con su voto, le emparejarán su caballo a todos los demás partidos, lo colocaron en todas las líneas con impulso y con brío mostrando que es capaz de estar y ganar en cualquier competencia y de segunda fuerza, lo colocarán en primera como también lo hicieron en Coahuila, para taparle la boca a todos quienes los quieren llevar por un solo rumbo.
 
Porque saben bien; que a los aliados se les respeta, se les quiere, se les procura y no se les desprecia, ni se les traiciona o se les maltrata, como lo hacen con sus aliados los petistas, caricaturizándolos y dándoles la espalda cuando tratan de ascender, como pretendía Gerardo Fernández Noroña al postularse como candidato a la Presidencia de la Cámara de Diputados y que no recibió el apoyo de sus aliados del Movimiento y ahora ya no es tan fiel, ni tan leal al Amlismo.
 
Lo mismo sucedió en las elecciones de Hidalgo, que en pleno proceso electoral le ajustaron cuentas al Licenciado Gerardo Sosa Castelán el legendario líder universitario y dirigente social, negociador, bujía del movimiento en aquel Estado, a quien cuando había la intención de luchar y ganar se le coptó en la campaña morenista, arrebatándoselo al PRI, para darle un fuerte estate quieto cuando se equivocó en las líneas nacionales y confiado con todo el corazón en ese partido se enganchó en la lucha por el poder disputando posiciones internas y acomodando piezas para la elección local, cuando el látigo de la justicia se agitó para calmarlo y, para gusto de sus rivales internos, llevándolo a las cárceles federales y como consecuencia una gran desbandada de militantes que sintiéndose agredidos corrieron a refugiarse a otros partidos, siendo esta una de las razones que provocó la estrepitosa derrota del Movimiento por varios partidos (Pri, 27, Morena 5, Nueva Alianza 6, PVEM 3 solo y 3 en alianza con Morena, PT y el Partido Social Hidalguense, El PT, 4, el PES 3, Podemos 2 y por definirse están 11 municipios)
 
Gerardo Sosa Castelán era un buen líder del Morenismo Hidalguense muy respetado, que marcaba directrices y organizaba gran parte del trabajo político, pero cuando vino la repartición de puestos en ayuntamientos y diputaciones, al imponer sus propuestas, sus enemigos los fundadores y los puros se acordaron de su investigación penal por participar en la llamada estafa maestra y le salieron los cargos oscuros como lavado de dinero, logrando su encarcelamiento para comerse todo el pastel pero se atragantaron al ver el campo libre, se pusieron extemporáneamente a cambiar y a anular candidaturas en la plenitud del proceso electoral, creyendo que al ver al líder tras las rejas, todo su grupo político y adeptos iban a doblar las manos y resignarse, se equivocaron rotundamente, el pueblo cobró venganza en las urnas y se impuso votando por otros partidos y por otros candidatos, esta división es una de las causas por las que Morena disminuyó su presencia en la vecina Huasteca Hidalguense.
 
Regresando a nuestra fiesta de muertos, les diré que ya estamos esperando con ansiedad el día para que desde el sábado 31, comenzar a disfrutar el rico pan de muertos con chocolate espeso, caliente y espumoso que se sirve a los chiquitos y se solemniza el día primero de noviembre en que ya se ofrendarán los tamalitos de fruta, calabaza, pipián y frijol con camarón y carnita de puerco y durante el día degustar los chicharrones, los cueritos, la moronga, las tripitas con cerveza y un buen vino, en el campo la nueva normalidad es como la vieja, allá te reciben como si nada pasara, se cuidan sin tantos excesos y viven en la creencia de que esa es una enfermedad de la ciudad, por ahora las restricciones a los visitantes han cesado y los amigos y familiares hasta pueden ser objeto de reproche si no van a visitarlos y a recoger la ofrenda, ya saben que pueden invitar a sus vecinos y amigos de otras religiones diferentes a los católicos y que estos irán y comerán lo que se les ofrezca siempre y cuando el alimento no haya sido ofrendado en el altar.
 
En los tres días se ve muy mal que alguien salga a trabajar, a quien lo haga se le advierte que tenga cuidado porque lo pueden espantar, si lleva machete puede cortarse, si se va a bañar al río se puede ahogar, si no ofrenda puede quedarse en el sueño y no despertar, o lo puede tumbar el caballo o morder un perro, en fin que son días santos y no deben de violarse con actos indignos.
 
La huasteca vive en su imaginación y creencias un mundo surrealista difícil de entender y de explicar en cada ruido, en el murmullo del viento, en el vuelo de los pájaros, en el canto de las aves nocturnas principalmente en el del gallo, la lechuza o el tecolote, en el ladrido de los perros, en las sombras, cree ver algún antepasado muerto y los interpreta con tal claridad que afirma la presencia del abuelo, del amigo, del hermano, de la madre etc. Por ejemplo, en Tempoal, en estos días, gran parte de la población cree haber oído por las noches el grito escalofriante de la Llorona y desde la más vieja hasta el más joven creen que algo siniestro va a suceder, porque siempre que la han escuchado, hay inundaciones y platican anécdotas de cuando se cayó el puente o de cuando se ahogaron 2 paisanos y varias anécdotas más sobre el presagio.
 
En fin, que los días de difuntos nos marcan la festividad más importante de las huastecas y en esta época con características inéditas la celebración se llevará a cabo en cada una de las casas y es posible que por acá en donde hemos sido muy cautos respecto de la pandemia como se puede percatar cualquiera en las estadísticas territoriales y ello nos da derecho a solicitar que cualquier medida que dicten al respecto las autoridades sanitarias y nuestro gobernador, considere la posibilidad de que podamos visitar a nuestros muertos en los cementerios, la comprensión y la nobleza obligan a un comportamiento ordenado y cuidadoso que nos motivará a seguirnos cuidando con esmero como hasta ahora y seguir siendo creativo, el pueblo quiere sus cuadrillas en la calle pero bastará que con su generosidad las permitan cuando menos en el templete principal, ya que queremos oír sonar los cuernos y tronar los cuetes. Por el bien de la causa.

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