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Columnas y artículos de opinión

¡Es Joe Biden!

Por: Helí Herrera Hernández

02/11/2020

alcalorpolitico.com

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twitter: HELÍHERRERA.es
 
Mañana martes 3 de noviembre se efectuarán las elecciones en los Estados Unidos. Independientemente que ya votaron anticipadamente (allá se puede realizar vía correo) 86.8 millones de ciudadanas y ciudadanos, se calcula que asistirán a depositar su sufragio por Joe Biden o Donald Trump, poco más de 73 millones de personas, en las decenas de miles de casillas electorales que se instalarán a lo largo y ancho de esa nación y territorios adheridos (Alaska-Hawai), para completar un total de entre 160 y 162 millones de estadounidenses que lo harán.
 
Se renovará también la totalidad de la cámara de representantes >435< (diputados), y un tercio de la de Senadores (34), de allí la importancia de ganar estas elecciones para el partido republicano o el demócrata, y así acompañar a su presidente en las políticas públicas que dictará, y que muchas de ellas no se han podido cristalizar porque llevan años con un Congreso dividido, es decir, algunas veces la cámara de representantes está en manos de los demócratas, mientras la de senadores la controlan los republicanos, creando una parálisis legislativa, como se le conoce o, amarrándole las manos al Ejecutivo, dicho en términos populares.
 
Estas elecciones, empero, tienen la lupa puesta en los candidatos a presidente. Es Biden o Trump, por lo que éstos representan no solo para la sociedad norteamericana y sus intereses, sino para Latinoamérica y el mundo mismo. Más de lo que ha visto esa nación del gobierno Trumpista, o un cambio si no radical, sí profundo a ese modelo gubernamental que ha exasperado a propios y extraños.
 
Entremos pues al fondo de lo que te interesa estimado lector o radioescucha: ¿Cuál es la combinación de Estados para llegar a la Casa Blanca?, porque las ultimas encuestas dadas a conocer ayer domingo, promedian en voto popular 51% para Biden, y 42% para Trump, pero con ese voto (no) ganan la presidencia, lo hacen con los votos del colegio electoral que lo otorgan los delegados que tiene asignado cada estado en razón de su población, es decir, si Biden gana California, los 55 votos que tiene serán para él; si Trump gana Texas se llevará los 38 delegados, así se le irán sumando estado por estado esos votos, y quien complete 270, será el próximo presidente de los Estados Unidos (hay 538 delegados en total, en los 50 estados que tiene ese país).
 
Veamos: Para Biden la fórmula es sencilla, necesita ganar los 20 estados que siempre gana el partido demócrata, y reconquistar Michigan, Wisconsin y Pensilvania (cinturón del óxido, que Trump se los arrebató en 2016 contra todo pronóstico, y por apenas 70 mil votos). Esa combinación llevaría a Joe Biden a conquistar 278 votos electorales (la presidencia de USA).
 
¿Qué tan probable es que lo consiga? Hasta ayer domingo Biden mantenía una ventaja clara en los 3 estados >por encima del margen de error en todas las encuestas<. De los 3, el más preocupante es Pensilvania, pero incluso allí el margen a su favor en las encuestas es de 5 puntos porcentuales. Si perdiera Pensilvania, estaría obligado a ganar alguna otra combinación como, por ejemplo: Arizona y Carolina del Norte (25 votos electorales entre ellos), o Florida con sus 29 votos.
 
Preciso: a 48 horas de la elección, Biden esta adelante también en esos tres estados, aunque por márgenes mucho más pequeños (alrededor de 3 puntos porcentuales. En consecuencia, las probabilidades sugieren que Biden tiene muchas más combinaciones favorables para llegar a la Casa Blanca que las que tiene Trump. Es más, si Biden gana todos los estados en los que lleva ventaja en los sondeos, su victoria será mas contundente que la de Trump en 2016, y ganarían la mayoría de los escaños senatoriales en juego, que haría que el partido demócrata recuperara el control de esa Cámara, ratificaría el control de la de representantes (diputados), y le darían gobernabilidad al proyecto de gobierno de Biden.
 
Trump, en cambio, no tiene ya ningún margen de error. Requiere ganar Florida, Pensilvania y Arizona, o Carolina del Norte. Hacerlo se traduciría en oxigeno puro para seguir vivo en la competencia, siempre y cuando garantice triunfar en Pensilvania (estado de donde es originario Biden), pero si pierde Pensilvania, les aseguro que Donald Trump pierde la elección presidencial.
 
El equipo de Trump sabe, a escasas horas del desenlace final, que está en problemas. Reducir en unas horas una desventaja de 5 puntos es una misión prácticamente imposible, además, a 4 años de aquella elección (2016), su base de votantes a nivel nacional, y en particular en Pensilvania, ha disminuido notablemente (tanto por sus errores gubernamentales, como por ser Biden de esa entidad, sin contar que más del 40% de los sufragantes de Pensilvania ya adelantaron su voto postal (vía correo anticipado), y el sondeo marca una ventaja para Joe Biden, como se espera lo mantenga en el voto directo que se recogerá mañana martes.
 
Todo pinta diferente para el partido demócrata, dado que analistas políticos que siguen detalladamente todos los sondeos que realizan profesionalmente, a lo largo y ancho de ese país, casas encuestadoras, pronostican no solo el triunfo de Biden, sino que auguran que ganará el senado también, y ampliarán su ventaja en la cámara de representantes (diputados), lo que podría ser benéfico para México, pues Biden y Harris (candidata a vicepresidenta), anunciaron que su regreso a la Casa Blanca y a la cámara alta posibilitará una reforma migratoria, que legalice la estancia de millones de compatriotas nuestros en Estados Unidos.
 
Así está el escenario político en el vecino país del norte. Lo normal es esperar la victoria de Joe Biden, si no para la noche del martes, si en las horas siguientes al miércoles 4 (por el conteo del voto que se hizo por correo). Lo difícil será, a partir de la declaratoria del triunfo del candidato del partido demócrata por las autoridades electorales de aquel país, el reconocimiento de Donald Trump al mismo, pues se avizora que no lo hará, lo que generaría un conflicto postelectoral, peor a la incertidumbre vivida en las elecciones escenificadas entre George Bush y Al Gore, que llevó hasta el conteo y reconteo de voto por voto en el estado de Florida.

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