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Columnas y artículos de opinión

Covidiotas y la Patria

Diario de un reportero

Por: Miguel Molina

12/11/2020

alcalorpolitico.com

Todavía hay covidiotas, aunque parece que cada vez son menos. Casi todos los días veo alguno en el autobús. Lleva el cubrebocas en la barbilla y está concentrado en su teléfono. Alguien le recordó que es obligatorio usar mascarilla en el transporte urbano, pero no hizo caso. Yo me bajé en la siguiente parada.
 
Desde principios de mes es obligatorio llevar cubrebocas también en los espacios públicos de Ginebra. Los bares y restaurantes únicamente venden comida para llevar, y las discotecas, los museos y otros lugares semejantes van a estar cerrados hasta quién sabe cuándo. Sólo pueden reunirse hasta diez personas en lugares privados y veinticinco en públicos. "Es una prueba para toda la sociedad", advirtió Alain Berset, ministro federal de Salud.
 
El sistema de hospitales de Ginebra convocó a los profesionales de la salud (retirados, en vacaciones, desempleados) a incorporarse al trabajo ante la probabilidad de que se produzca un repunte significativo en el número de contagios, y anunció que se comenzará a aplicar el protocolo de selección de pacientes para ofrecer el mejor servicio posible, porque viene lo peor.
 
Aunque lo peor ya está pasando en Ginebra (trece mil contagiados en las últimas dos semanas) y en otras partes. En lo que va del mes se han registrado seiscientos treinta mil nuevos casos en Francia, doscientos cuarenta mil en Alemania, cuatrocientos treinta mil en Italia, trescientos trece mil en Polonia, ciento siete mil en Suiza, trescientos dieciséis mil en Gran Bretaña. Y España, donde doscientos ochenta y un mil personas se han enfermado casi todas –muchas de ellas en Madrid– por culpa de los covidiotas, como señala El País.
 
Contra los covidiotas de aquí y de allá no hay gobierno que valga. Están en todas partes, y siguen pensando –bueno, es un decir– que no pasa ni pasará nada. A causa de ellos se toman medidas que algunos consideran extremas (la vida o la economía). Habrá que pensar en eso la próxima vez que se declare un nuevo confinamiento.
 
Desde el balcón
 
Uno puede oír el balido de las ovejas que se encargan de desyerbar el jardín de enfrente. A veces pasa una motocicleta desaforada y su bullicio desaparece en la distancia, y vuelve a haber silencio entre los árboles. Entonces recordé dos cuartetos del Soneto del Amor Elemental de Carlos Castro Saavedra:
 
Te quiero así, mujer: sencillamente,/ como quiere el pastor a sus ovejas,/ el caminante a las encinas viejas/ y el río matinal a su corriente./ Te amo como las casas a la gente,/ como la madreselva a las abejas,/ y los ojos dormidos a las cejas/ que vuelan en el cielo de la frente.
 
Pero el amor no basta. El poeta colombiano fue más allá y buscó la patria en sus palabras (el enlace lleva a una página de internet, y al final del artículo se oye la voz de Castro Saavedra leyendo su poema):
 
Cuando se pueda andar por las aldeas/ y los pueblos sin ángel de la guarda./Cuando sean más claros los caminos/ y brillen más las vidas que las armas./ Cuando en el trigo nazcan amapolas/ y nadie diga que la tierra sangra./ Cuando la espada que usa la justicia/ aunque desnuda se conserve casta./ Cuando reyes y siervos junto al fuego,/ fuego sean de amor y de esperanza./ Cuando de noche grupos de fusiles/no despierten al hijo con su habla./ Cuando al mirar la madre no se sienta/dolor en la mirada y en el alma.../ Cuando la paz recobre su paloma/ y acudan los vecinos a mirarla./ Cuando el amor sacuda las cadenas/y le nazcan dos alas en la espalda./ Sólo en aquella hora podrá el hombre decir/ que tiene patria.
 
En eso pensé desde el balcón. Más allá, los covidiotas se juntaban...
 
No fueron los medios
 
No, los medios no declararon presidente a Joe Biden. Lo que hicieron fue informar sobre los resultados de la elección en los estados, y sumaron el número de votos de cada colegio electoral para anunciar que el candidato Demócrata tenía más que suficiente para ganar la presidencia. Eso han hecho antes, desde 1848. Pero no faltaron los expertos instantáneos que no saben que no saben o no se acuerdan de que no saben.
 
Tal vez son los mismos expertos que critican al presidente López Obrador porque no ha felicitado a Biden por su triunfo. Pero no hay que ser experto para imaginar las cosas que puede hacer un Trump furioso y frustrado ­–chivo en cristalerías propias y ajenas– para desquitarse del "agravio" de que México reconozca el triunfo de Biden. Dos meses son mucho tiempo en política, sobre todo en el año del coronavirus.

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