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Columnas y artículos de opinión

AMLO debió ser presidente en 2006

Por: Helí Herrera Hernández

01/02/2021

alcalorpolitico.com

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twitter: HELÍHERRERA.es
 
El año pasado, no preciso con exactitud si fue en mayo o junio, discutía personalmente con un tabasqueño (hoy funcionario de segundo nivel en el gabinete federal, militante luchador con Andrés Manuel López Obrador desde 1999), los errores que desde mi óptica, se estaban generando en su gobierno de inseguridad, corrupción y nulo crecimiento económico, agravados, le decía, con el estallamiento de la pandemia del corona-virus: una bomba que le explotó al hombre de Macuspana, y que teniendo varios meses para estudiar el tratamiento y combate que le daban en Asia >principalmente en China< y Europa, para aplicarlas acá, no se hizo.
 
Defensor apasionado de su paisano le echaba toda la culpa a los expresidentes de la república anteriores, sin reconocer ningún error del actual ejecutivo federal, callando ante los cuestionamientos que le hacia relacionados a que AMLO se comprometió a bajar los índices de inseguridad en seis meses, a partir de su toma de protesta; del por qué no había regresado a los cuarteles al Ejército; no bajaba a 10 pesos el litro de las gasolinas; no derogaba la reforma educativa (no iba a quedarle ni una coma a la de Peña Nieto, decía), y sigue prácticamente intacta; no metía a la cárcel a los corruptos y ladrones tanto exfuncionarios prianistas, como líderes sindicales como Carlos Romero Deshamps y Elba Esther Gordillo, etc., tal y como lo había prometido, insisto, en las campañas de 2006, 2012 y 2018.
 
Terminé la discusión afirmándole, como lo he hecho con decenas y decenas de hombres y mujeres que me han escrito a mi correo electrónico desde hace más de dos años, tan pronto leen algunos artículos publicados en este mismo medio, relacionados con el gobierno de López Obrador, que Andrés Manuel debió haber sido presidente de México en 2006, cuando le robaron la elección, porque estaba pleno, capaz, con fuerza y lúcido para hacer un extraordinario gobierno; porque en esas fechas no lo hubieran mareado los integrantes de la mafia del poder (a quienes hoy, muchos de ellos, son sus asesores), ni lo hubieran podido conquistar gente nefasta del PRI y del PAN, a quienes en 2018 los hizo funcionarios públicos, cuando en aquellas fechas lo combatían con ferocidad, acusándolo que era un peligro para México.
 
El país era otro: una deuda externa manejable; raquíticos crecimientos económicos, pero crecimientos al fin; inseguridad que, combatida con inteligencia, la habría aminorado paulatinamente; le hubiera sido más fácil defender a las industrias paraestales (Pemex, CFE, Luz y Fuerza del Centro, mineras, de fertilizantes, etc.), que estaban todavía en apogeo productivo y que bastaba con sacar y sancionar a sus nefastos líderes sindicales, como para limpiarlas y generar productividad en las mismas.
 
En resumen: un presidente lúcido y fuerte; un gabinete legal y ampliado sólido, con personalidades del campo progresista; y un país, aunque lastimado por los gobiernos neoliberales, con un potencial en recursos naturales y capital humano que bien dirigidos y administrados, hubieran potencializado a México a superiores estadios de desarrollo.
 
, Andrés Manuel debió haber sido presidente de México en 2006 y juro por mis hijos que se lo dije personalmente en el bosque de Zoatzingo en 2012, en las cabañas de ese lugar, cuando se dio un tiempo, en medio de una campaña pletórica, para tomar unos alimentos, haciendo él un comentario: “imagínese maestro qué no hubiéramos hecho por México, cuando en ese año producíamos mas de 3 millones de barriles diarios de petróleo, y su costo estaba arriba de 60 dólares el barril, y creo que el dólar valía 10 pesos...” .
 
Éramos pocos y pario la abuela, sería la expresión popular más acorde al país que le tocó a López Obrador gobernar en su tercera incursión que la buscó, porque aparte de la edad, su estado físico (no olvidar que la madrugada del 3 de diciembre de 2013 sufrió un infarto agudo al miocardio), y el país que recibió, se le vino encima la “peste del corona virus”.
 
Seamos sinceros, es un presidente honesto: SÍ, pero con un liderazgo débil, a grado tal que los enanos le crecieron.
 
¡Ojalá y recupere pronto la salud, se lo merece!

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