Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Como anillo al dedo

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

20/04/2021

alcalorpolitico.com

*Degradación política
*Complejas Elecciones
*Aguas contaminadas
 
¿Recuerdan Ustedes aquella criticada expresión en los espacios presidenciales mexicanos, cuando el portador de la Banda Presidencial en los inicios de la amenaza pandémica, refirió con todo y las fanfarreas verbales que le caracterizan que “la pandemia le venía como anillo al dedo”?...
 
Pues resulta que conforme transcurre el tiempo de angustiante aniquilación pandémica en tierras mexicanas, lo que obliga a la población a enfrentar un escenario de agonía de dimensiones catastróficas, lo que realmente ha ocupado toda la atención del colectivo social, tales escenarios le han favorecido efectivamente “como anillo al dedo” a la Cuarta Transformación, para arremeter contra instituciones públicas establecidas por la Constitución, como sucede en los ámbitos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en las que por órdenes presidenciales el Senado de la República ejecuta cambios constitucionales para prolongar el periodo de su ejercicio, que sin duda alguna refiere un notorio y contundente acto de ilegalidad, lo que obviamente podría ser calificado como un grave atentado contra las normas y leyes en tierras mexicanas, hecho que ya en la historia quedará como contradictorio a todo buen Gobierno.
 
El Estado de Veracruz constituye una entidad de las más prestigiadas en lo que se refiere a especialistas en temas constitucionales, disponemos en lo personal la fortuna de recibir opiniones generalizadas en materia constitucional, gracias a que se ha me ha concedido la fortuna de introducirme en tales espacios, en los que por obviedad me abstengo de realizar comentarios, pero tengo acceso a la valiosa información jurídica que cotidianamente se expone, en las que invariablemente se apunta lo esencial que representa la real autonomía entre los tres niveles de gobierno, y por lo mismo rotundamente fundamental establecido por las leyes, para el bien de un país, el que en verdad prive la autonomía tanto en los espacios del Poder Judicial, como en lo referente al Poder Legislativo, escenarios cuya “auto independencia” se han venido degradando los últimos dos años en nuestro país y que, en el tercer año de la administración auto-identificada como Transformadora, están alcanzando niveles que siembran abierta preocupación en diversos espacios del colectivo social, pero de manera singular entre los especialistas del renglón constitucional en tierras mexicanas.
 
Pero a más de ello, en los mismos niveles de preocupación ciudadana se debe agregar a los expertos en sociología, quienes de siempre han referido con claridad, que en todo núcleo social donde las leyes se manipulan hacia los intereses de la cúpula en el poder público, se tiende no sólo hacia la degradación de los niveles de la administración pública, incluyendo en primer término a la administración de justicia, sino de la misma forma decrecen los ámbitos de la democracia y, como resultado de ello se atisba la posibilidad de regímenes claramente autócratas y con tendencias dictatoriales.
 
Está claro (por sus hechos los conoceréis) que en el México actual, el Poder Ejecutivo registra bajo se indudable control al Poder Legislativo... la Cámara de Senadores y la de Diputados Federales se encuentran a la sombra de su dominio absoluto, al tiempo que ese mismo poder se extiende hacia el control en varios cuerpos legislativos estatales y, los espacios de “dominio unipersonal” presidencial, ya se están extendiendo hacia el Poder Judicial, a la vez que se pretende con acciones cotidianas introducirlos en los espacios electorales, buscando el control del Instituto Nacional Electoral.
 
A los mexicanos nos debe quedar claro que el único camino que nos podría garantizar mayor bienestar, se encuentra enmarcado en los espacios de la vida democrática, en la cual también palpita la división de poderes esenciales, como lo son los marcos constitucionales del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, espacios constitucionales no cada día más cercanos al Poder Ejecutivo estatal o nacional, sino por el contrario, cada día mayormente independientes y con la competencia suficiente para legislar y administrar justicia más allá, pero mucho más allá del Poder Ejecutivo, sea Presidencia de la República, Gubernatura e incluso Presidencia Municipal.
 
Desafortunadamente en el transcurrir de los tres primeros años de la Cuarta Transformación, lo que se está registrando es todo lo contrario... Y tales apuntes constituyen referencias que el amable lector podría checar para confirmar o desechar, sólo evaluando los escenarios que sobre el tema se están advirtiendo en los entornos gubernamentales, en donde el protagonismo intervencionista presidencial, se refleja con claridad en espacios que corresponden al Instituto Nacional Electoral, así como al Tribunal Federal de Justicia y ya no se diga al Congreso de la Unión... ¿Hacia dónde vamos?... Le ruego el que usted evalúe con seriedad y serenidad analítica, para definir su personal conclusión.
 
Lo que se lee
 
Como “desquiciante y despótica”, así como determinaciones presidenciales que refieren “una vuelta hacia el pasado” califica el polémico legislador Porfirio Muñoz Ledo, al actual estilo de operar del Gobierno Transformador, al que involucra en una especie de “degradación política” en tanto que el Ejecutivo nacional del país, se encuentra en un proceso “de acumulación de poder”, lo que de acuerdo al legislador que fuera pilar del actual Gobierno Federal, se trata de acciones que atentan cotidianamente contra organismos constitucionalmente autónomos.
 
Qué lástima que uno de los pensadores más lúcidos en la vida púbica de México, se involucrara con uno de los Gobiernos más desprendidos de la realidad, como el auto-identificado como de “la transformación”, en lo que no se han equivocado porque el país se “ha transformado” hacia un “vendaval sin rumbo”, desfiguración ante la que ahora reacciona tardíamente el morenista Porfirio Muñoz Ledo, cuando ya no tiene “el bate al hombro”... Sin embargo, su argumentación no está distante de la realidad
 
Lo que se ve
 
Y la pregunta que en todo el país muchos se realizan es: ¿Por qué tanta reacción furibunda de la Presidencia de la República contra el INE, si ejemplo de la honorabilidad electoral es el propio triunfo hacia la Presidencia del hoy mandatario Andrés Manuel López Obrador?...
 
Muchos aseguran que la tesis que priva en Palacio Nacional, es que precisamente el actual Presidente de México tiene muy claro que el INE, no se ha prestado ni a presiones, ni a entuertos con partidos políticos, lo que podría ser indicador que en las altas esferas gubernamentales se pudiera estar cocinando un proceso electoral con resultados manipulados, desde la cúpula gobernante, sabedores del riesgo que representa la consolidación del acuerdo entre el PAN-PRI y PRD, por lo que se podría requerir un INE más manipulable.
 
En tales contextos las especulaciones crecen e, indudablemente en esos marcos se inician las campañas electorales en tierras mexicanas... Ya veremos si el país se fortalece o se debilita
 
Lo que se oye
 
En realidad los problemas repetitivos por la carencia de agua en la ciudad de Xalapa, región que en el pasado se identifica como “agua de manantial”, constituye la clara referencia de una amenaza creciente en los escenarios del medio ambiente, problema que de manera notoria se ha generalizado y expandido por gran parte del territorio nacional, ello pese a que somos un país cuya riqueza primordial en sus orígenes lo fueron sus sobresalientes mantos acuíferos, ríos y arroyos por doquiera, incluyendo lagos y lagunas muchas de ellas enriquecidas con especies de significativo valor alimentario, rangos de riqueza natural que se han extinguido tanto por la irreflexiva contaminación, como por excesiva explotación de nuestras riquezas naturales.
 
En la actualidad uno de los problemas más frecuentes y graves que agobian a los veracruzanos y a los mexicanos, es la reducción altamente riesgosa de agua potable, pero tal parece que a las autoridades no les impacta con claridad el riesgo por el que transitamos y, prueba de ello, es que los programas para el rescate ecológico constituyen mayormente instrumentos de campañas políticas que programas reales y efectivos para rescatar riquezas naturales, que de seguir en los espacios de la depredación, registrarán efectos de impactos catastróficos para la población, escenarios de los que estamos más cercanos que distantes... ¿Hasta cuándo?

Columnas recientes