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Columnas y artículos de opinión

Con sus alianzas, el PRD apoya al homófobo gobernador de Jalisco

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

11/10/2010

alcalorpolitico.com

Durante la inauguración de la segunda Cumbre Iberoamericana de la Familia, organizada por la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, dijo que le da “asquito” el matrimonio entre personas del mismo sexo y se justificó al decir que está hecho “a la antigüita”, además de reiterar que, para él, el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Esta información predominó en las portadas de los diarios el sábado y no hizo más que reconfirmar la homofobia enfermiza que padece el gobernador panista.
 
Cuando leo cosas como esas pienso cuánta razón tiene Andrés Manuel López Obrador en oponerse a la alianza electoral entre el PRD –o lo que queda del PRD– y el PAN, ahora en el caso especial de la elección en puerta para renovar la gubernatura del Estado de México, y cuán reprobable es que con ese tipo de alianzas, Jesús Ortega y el grupo que lo sigue esté avalando indirectamente conductas discriminatorias, que fue una de las cosas que más combatió la izquierda cuando de verdad lo era.
 
Precisamente ayer el candidato presidencial en 2006 insistió en su oposición a la alianza en el Edomex, que de hecho ya acordó el PRD de ese estado ante lo que el “presidente legítimo” anunció que pedirá licencia como integrante del perredismo y apoyará al candidato que surja de una alianza entre la fracción del PRD que se opone a la alianza con el PAN, el PT y Convergencia.
 
Sobre la posición del tabasqueño, una figura emblemática como Cuauhtémoc Cárdenas ya se pronunció también en contra de la alianza con el panismo y lo mismo han hecho otras personas como Alejandro Encinas, con lo que demuestran congruencia y dejan en entredicho la actitud de Ortega y otros que quién sabe a cambio de qué y de cuánto han decidido pactar con un partido que tiene militantes tan distinguidos como ese señor González Márquez, de Jalisco.
 
Me llama la atención que hasta ahora no he escuchado la posición sobre la alianza o sobre la postura de López Obrador por parte de los perredistas o “izquierdistas” de Xalapa y del estado, lo que da paso a pensar que no tienen o no quieren asumir ningún compromiso y quieren quedar bien con Dios y con el Diablo.
 
No soy perredista aunque si tuviera que optar por alguna opción entre la izquierda y la derecha, definitivamente me quedo con y en la izquierda, y entre López Obrador y los que se oponen a la alianza con el panismo y los que en cambio la apoyan, me quedo con los primeros.
 
El político de Macuspana, Tabasco, de pronto ha cobrado fuerza en el escenario político tanto por su oposición a la alianza en el Estado de México como por la arremetida que hizo en su contra el presidente Felipe Calderón sobre que sí era un peligro para México.
 
He estado observando con cuidado su manera de reaccionar, su forma de conducirse, y cuánto ha cambiado en comparación con aquél candidato que llegó a pecar de arrogancia cuando sabía que le sacaba una enorme ventaja al candidato de la derecha, o sea a Calderón. Se muestra ahora moderado, cauto, razona y argumenta en vez de gritar, sigue congruente en su defensa de los intereses populares y en contra de lo que él llama la mafia del poder. En los spots que le acaban de sacar del aire dizque porque es una campaña anticipada de cara al 2012 sus señalamientos los acompaña con cifras, con nombres, con hechos y ofrece ejemplos concretos, no hace acusaciones al aire y pienso que si sabe administrarse de aquí al próximo año habrá de crecer como aspirante a la Presidencia.
 
Durante la presente administración federal, el número de pobres creció en 8 millones de mexicanos, según las propias citas oficiales, a los que se tienen que sumar ahora los damnificados a causa de fenómenos meteorológicos en varios estados del país, que se quedaron sin nada. Toda esa gente, pero en especial los nuevos 8 millones de pobres aceptados oficialmente, no tengo duda que abrazarán la causa de López Obrador, quien, por lo que hemos visto en los mítines en la ciudad de México, mantiene intacto el apoyo del voto duro de una gran fracción de la izquierda y del PRD. Si se llega a formalizar de nuevo su candidatura a la Presidencia, contará además con quienes lo apoyaron hace seis años aunque no eran militantes izquierdistas pero que de verdad querían un cambio y que lo continúan viendo como una esperanza para mejorar su situación, y ahora no hay que descartar que se le sumen también los que de verdad creyeron que era un peligro para México y comprobaron que no era así y que, por el contrario, están desencantados del panismo que tiene sumidos al país en un verdadero desastre.
 
Hay otro dato interesante sobre López Obrador: llegado el momento de las candidaturas, será el único aspirante que habrá recorrido ya todo el país, que habrá visitado todas las cabeceras municipales, a pulso de calcetín, por tierra, y que tiene un conocimiento real de cómo está la geografía nacional en cuanto a infraestructura carretera, caminos vecinales, rurales, y de qué servicios básicos carecen los mexicanos, pues en sus recorridos no ha ido ni en helicóptero ni en avión, ni ha realizado verdaderas visitas de doctor, a toda prisa o de pisa y corre, y menos rodeado de “ayudantes”, guaruras, guardaespaldas, alejado del pueblo por medio de vallas metálicas, por lo que si se llega a presentar como candidato será al que ya conozcan en carne y huego y no por la televisión los mexicanos, en especial los mexicanos pobres, que son los que votan.
 
A mí no se me olvida que en una entrevista que le hizo la revista Proceso, el ex gobernador Miguel Alemán dijo que le gustaría que llegara a la Presidencia López Obrador porque seguramente por fin se decidiría a aceptar la inversión privada en la industria petrolera, como ocurrió con el presidente Lula, de Brasil, que mientras fue activista de izquierda se opuso pero ya en el poder vio las cosas claras y hoy ese país de América del Sur está en los cuernos económicos de la luna. Esperemos.

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