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Columnas y artículos de opinión

Riesgoso escenario pandémico

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

24/05/2021

alcalorpolitico.com

*AMLO y el juicio histórico
*Tierra de erupciones
*Electores y titiriteros
 
¿Qué se esconde atrás de la insistencia gubernamental para apresurar el regreso a clases presenciales?... Ello por sobre la lógica evaluación, en el sentido de que las condiciones que privan en torno a la pandemia, no son indicadores de una acción apropiada, porque la realidad es que apenas el pasado fin de semana, en tierras veracruzanas varias regiones incluyendo (fíjese Usted bien) la ciudad de Xalapa, sede de las oficinas centrales a nivel estatal de la Secretaría de Salud, retrocedieron en niveles de avances contra la agresión pandémica, reubicándose “nuevamente” en semárofo naranja, lo que obviamente debió afectar la sonrisa triunfadora de algunos funcionarios públicos, apunte que por sí mismo es indicador que el horno no está para bollos.
 
La insistencia sobre el tema podría hacernos pensar que la urgencia por “aparentar” escenarios de triunfo anti-pandémico, cuando ya nada sobre el dicho tema puede ser calificado como “triunfalista”, dado que frente a sí tenemos a millones de mexicanos que anidan en su interior y su exterior los reflejos de la tristeza, el llanto y dolor por la pérdida del sostén económico y moral de la familia, incluso conozco de casos donde los hijos perdieron a su padre y su madre, así como padres que perdieron a sus hijos, ausencias que por sí mismas para nada se olvidarán y que, por lógica, nos deja espacios sin algarabía para “echar las campanas a vuelo”.
 
Por lo mismo vale referir lo que ya hemos apuntado: “La pandemia no le viene como anillo al dedo a ninguna familia de nuestro país” salvo a quienes presumen sobre dicho anillo y, que actualmente, precisamente por el inocultable drama en sus entornos, prefieren ya no presumir de lo que se hacía referencia configurando una actitud claramente desafortunada.
 
Meses después de aquel “lucimiento del anillo al dedo” se pretende crear un escenario triunfalista ante la pandemia, procediendo a la reapertura de centros educativos pese a los riesgos pandémicos en el entorno, lo que obviamente se busca aplicar (como ya lo referimos) pese a los riesgos y lo que por el momento podría representar un nuevo repunte del contagio, ello por la búsqueda de acreditarse retornos a “la normalidad”, cuando ya se ha comprobado la eficacia educativa que se podría incrementar, si el propio Gobierno encontrara la vía de introducir a las familias de escasos recursos hacia los ámbitos de la cibernética, tecnología que invade al mundo y que también debería “transformarse” en beneficio de los menores y jóvenes, que viven en los sectores económicamente más endebles de nuestro país, que no tienen acceso a ella, todo por la existencia de una “economía pandémica” que ha generado el agudizamiento de sectores marginados de herramientas tecnológicas, que actualmente y hacia el futuro inmediato son esencialmente necesarias, lo que debería ser considerado como un factor imprescindible para el desarrollo integral del país y, en especial de los más necesitados.
 
La pandemia que nos sigue originando luto nacional, debe ser un escenario al que nunca debemos de habituarnos, panorama de terror que se suscita por una pandemia aún sin niveles aceptables de control, y que por lo mismo constituye la prioridad por atender, a lo que se debe agregar la urgencia para frenar la depredación criminal de que la que son víctimas los mexicanos... Pero ello es otro tema
 
Lo que se lee
 
Los escenarios electorales deberían de ser en todo y por todo totalmente ajenos a los espacios gubernamentales (salvo en lo relativo al presupuesto que se requiere para su realización, así como los renglones de vigilancia que en dicho ámbito se hacen necesarios) ello es lo que establece la Ley que nos rige y debe acatar, desde el Presidente de la República hasta el más modesto de los ciudadanos mexicanos e incluso, en sus respetivas circunstancias, los extranjeros que se encuentran en el territorio nacional.
 
Ayer el Presidente de México realizó una gira de “supervisión” de la carretera que se construye en el norte de Veracruz para conectar vía autopista a tierras veracruzanas con Tampico, sitio en el que aprovechó para NUEVAMENTE REFERIRSE AL PROCESO ELECTORAL, sobre el que dijo que no venía en plan de campaña, sino para supervisar las obras (¿?).
 
Los escenarios de protagonismo presidencial ejecutados paralelamente al proceso electoral, al igual que las actitudes registradas cotidianamente en los espacios identificados como lo son “las mañaneras”, indudablemente que habrán de ser calificadas con tonalidades negativas en los marcos de la historia, hechos que se encuentran más que documentados en los que obviamente se fundamentarán polémicas posteriores (muchas de las cuales ya se están activando) mismas que influirán como causas y efectos para la posterioridad, obviamente en los marcos negativos de la historia de nuestro país... Muchos habitúan llamarle a tales efectos posteriores “el juicio de la historia”.
 
Lo que se ve
 
Y cuando se habla de una significativa injerencia de organizaciones de rangos criminales en torno a candidatos para cargos de elección popular, podría constituir tal referencia una preocupante tendencia en el país, como lo marca el comentarista Jaime Lozano, de que en México estamos navegando de los espacios de inseguridad, hacia los ámbitos de ingobernabilidad, escenario que de continuar podría convertirse “en un legado histórico de la actual administración transformadora”.
 
Incuestionablemente lo que menos convendría a nuestras tierras sería un escenario como el referido, primordialmente cuando tenemos claro que han sido históricamente los niveles de ingobernabilidad, lo que ha generado cataclismos sociales y económicos plasmados en la historia del país, tierra efectivamente de volcanes y por lo mismo de mortales erupciones.
 
Lo que se oye
 
Se quiera o no aceptar, una de las realidades de nuestra política que en lugar de reducir sus escenarios se está acrecentando, es la posible elección de legisladores locales y federales, sin los apropiados conocimientos para desempeñarse en instituciones de las que dependerá la modificación a textos constitucionales y derivados de los mismos, propuestas sobre las cuales (por su escaso nivel cultural) nunca tendrán ni la menor idea de lo que en el fondo se trata, mismas que podrían ser aprobadas o rechazadas según les sea indicado por sus respectivos líderes de bancada.
 
Ningún ciudadano debería votar por quienes no tienen la capacidad y honorabilidad para desempeñarse en un cargo público, sin embargo, el voto es uno de los efectos más recurrentes de manipuladores, quienes manejan como titiriteros a un sector importante del conglomerado social.

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