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Columnas y artículos de opinión

Acoso contra la Iglesia

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

31/05/2021

alcalorpolitico.com

*Banderas electoreras
*Aberrantes bloqueos
*Debate descalificador
 
De hecho (salvo un año de primaria) desde kínder hasta terminar los seis años de primaria, realicé estudios en los municipios de Córdoba en el Estado de Veracruz, al igual que un año en Acatlán de Pérez Figueroa, tierras oaxaqueñas y posteriormente dos años en Xalapa, para terminar el quinto y sexto año en el municipio de Teocelo, Ver...
 
Así las cosas es correcto referir que dos años de Kínder y seis años de primaria (excepto el segundo) los cursé en las llamadas escuelas confesionales, vinculadas de manera directa con la Iglesia Católica, tanto así que en el tercero y cuarto año de primaria (en Xalapa) disponíamos de capilla para rezar y nos trasladaban para participar en misas en una iglesia de Xalapa y, en el quinto sexto, ya en Teocelo, la misa diaria la realizaban nuestros propios maestros, quienes formaban parte del sector sacerdotal.
 
Resultados de tales espacios educativos de elevada capacitación escolar y valores morales, es el que hoy, una gran mayoría de mis compañeros de clases son profesionistas de reconocido prestigio y, no sólo por su interés en el estudio, sino porque fueron moldeados en su etapa de niños y adolescentes “en esas escuelas confesionales” con principios de respeto a la legalidad, así como apego a los derechos que le asisten a todo ser humano, sea rico o pobre, fuese poderoso o humilde jornalero.
 
Pero en esas mismas escuelas confesionales aprendimos en nuestra etapa de niños y de la pubertad, que se debe vivir no sólo “con el sudor de la frente” sino también en los marcos de la honorabilidad, porque la honradez y la vergüenza no sólo debe privar entre quienes de todo disfrutan, sino también en los que luchan cotidianamente en la búsqueda de cubrir (por lo menos) lo esencialmente necesario y que, esa honradez debe ser observada a la vez, tanto para por el que todo lo tiene, como por el que apenas alcanza a obtener lo esencialmente necesario y, en ocasiones ni eso.
 
Se dictaba en esos espacios escolares (confesionales) que el esfuerzo por avanzar, que la búsqueda por el triunfo honorable, formaba parte determinante, no sólo para nuestro alimentar en los marcos de nuestra modesta o portentosa vivienda, sino también para el bienestar de nuestra familia, sin olvidar que pobre o rico, resultaba tan infeliz uno o el otro, cuando nuestros ingresos no sólo fueran imposibles de obtener por falta de fuentes laborales atractivas, sino de la misma forma y aún en mayor grado, cuando el dinero obtenido registraba como origen el robo, el abuso o la explotación.
 
Bien recordamos las generaciones de alumnos de aquellos tiempos, que esas escuelas “confesionales” a las que asistimos, nunca nos sembraron el odio por las institucionales públicas, por el contrario, cultivaban en nosotros lo idea que el esfuerzo por progresar, el apego a las leyes y la honorabilidad, al igual que nuestra confianza en la suprema divinidad, a la que también se le servía cumpliendo con las leyes y con los compromisos contraídos, representaban los pilares para un colectivo social de mayor bienestar y, lograr un país con mayores esperanzas y posibilidades para el desarrollo integral.
 
Esa y no otra fue la cultura entre la niñez y la adolescencia en la que crecimos y nos desarrollamos muchos veracruzanos y, seguramente muchos mexicanos; de los compañeros del aquel entonces no surgió una “cofradía de bandidos”, algunos se convirtieron en sacerdotes y son clérigos que siembran el bien, de hecho han vivido extendiendo su servicio de auxilio, apoyo y comprensión hacia quienes lo necesitan, fueron muy pocos los que alcanzaron la ordenación sacerdotal, religiosos respetuosos de la legalidad y siempre dispuestos a escuchar al necesitado, al tiempo de auxiliar al que así lo requiera y, no porque busquen la santidad, sino porque cumplen con su vocación y el juramento contraído al ser ungidos como parte del cuerpo sacerdotal de este, nuestro país.
 
Hoy escuchamos el señalamiento de algunos candidatos y partidarios afines a los colores y las ideas de quien gobierna desde Palacio Nacional, que refieren acusaciones hacia a la Iglesia Católica, culpándolos de sembrar tendencias antigobiernistas para desalentar votos en favor de MORENA, mientras en el seno del núcleo social se argumenta que quienes han emprendido una campaña contra ámbitos del sacerdocio católico, lo son precisamente algunos activistas e incluso candidatos del partido actualmente en el Poder Presidencial.
 
Confucio dejó escrito que “El equilibrio, es el perfecto estado del agua calmada... Que ese sea nuestro modelo, permanecer tranquilos en el interior y sin disturbios en la superficie”.
 
La historia de México registra etapas de confrontación entre niveles gubernamentales y eclesiales, la realidad de las cosas es que tales escenarios nunca han sido claramente provechosos para tierras mexicanas, por el contrario, constituyen etapas obscuras que a su vez opacaron el desarrollo integral de los mexicanos, son tiempos referidos entre las sombras más que entre las luces y que, por lo mismo, el propio Benito Juárez advirtió que “Respetar al Derecho ajeno es la paz...” Y ello se registra “tanto entre los individuos como entre las naciones”.
 
Cercanos estamos a una de las elecciones que mayores polémicas ha desatado en la historia moderna del país, la campaña electoral por terminar registra hechos no advertidos nunca antes por las actuales generaciones de mexicanos, como lo es el escenario de las mañaneras, en el que a juicio de analistas se han alterado las conductas que el gobernante debe “reflejar” (por ley) específicamente en tiempos electorales, quien debiera mostrarse ajeno a los reflectores en materia electoral, mismo que le pertenecen sólo a los partidos políticos y a las autoridades del ramo electoral, así como a los contendientes y la ciudadanía, todos ellos supervisados y vigilados por las autoridades correspondientes.
 
Los hechos que para especialistas y políticos nos indican la aplicación de tendencia hacia el relajamiento de lo marcado por las leyes electorales, incuestionablemente que ya se encuentran inscritos en la historia moderna del país, lo que falta por signar habrán de ser las consecuencias que tales escenarios pudieran activar, lo que por el momento es complejo de predecir... Ya veremos.
 
Lo que se lee
 
Que el alcalde suplente de Ciudad Mendoza, Apolinar Hernández, acusa públicamente al Arzobispo de Xalapa, monseñor Hipólito Reyes Larios, de intervenir promocionando por vía de las iglesias de ése municipio, la candidatura hacia la alcaldía de “su sobrina”, asegurando que utilizan la bandera eclesial para generar sufragios...
 
Y en caso que tales escenarios estén fundamentados en hechos reales... ¿Qué culpa tienen el arzobispo (quien despacha en la ciudad de Xalapa) que un candidato de un municipio bastante distante a la catedral jalapeña, utilice una bandera de la iglesia?
 
Ahora bien... Apegándonos a las prácticas de la eterna sospecha (el clásico “sospechosísmo”) practicada al interior de las mañaneras, muchos son los que podrían decir que esas escenas en referencia, no están siendo armadas por la Iglesia, sino por el propio candidato supuestamente ofendido.
 
Porque está claro que la etapa electoral actual, incuestionablemente constituye una de las más polémicas en la historia del país, tanto por el comportamiento de las autoridades como el proceder de los candidatos, sobre todo del partido fundado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
 
Lo que se ve
 
Uno de los yerros más cometidos por grupos de manifestantes es el bloqueo de carreteras, como el registrado en las últimas horas por habitantes de Maltrata, precisamente por habitantes de esa región que reclamaban “detenciones injustas” por parte de la policía, en el proceso de investigación sobre hechos delictivos en esa zona.
 
¿Y qué culpa tienen los viajeros o un enfermo en traslado urgente, que son arbitrariamente “atrapados” en los marcos de escenarios como el de referencia?
 
No cabe duda que en México seguimos “de mal en peor”... ¿Hasta cuándo?
 
Lo que se oye
 
¿Los debates entre candidatos los benefician o los perjudican?... Claro que de alguna forma y de acuerdo a las circunstancias y comportamientos de los participantes, los debates en esos espacios a unos benefician y a otros perjudican, todo depende de las circunstancias y de la capacidad de respuesta de cada uno de los participantes.
 
Ciertamente en los debates regularmente los candidatos que se sientes más débiles frente al electorado, se unifican en agresiones para entrampar y debilitar al candidato aparentemente con mayor fuerza, porque lamentablemente, los participantes pareciera que prefieren la descalificación que la propuesta, lo que obviamente desmerece la imagen de un gran número de políticos mexicanos.

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