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Columnas y artículos de opinión

Infame abandonar hijos

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

23/06/2021

alcalorpolitico.com

*Arrojan basura al palacio
*Criminales masacres
*La pandemia persiste
 
Transitamos apenas la festividad del "día del padre"... unos con abrazos y reconocimientos, y otros con desaires y en los espacios del auto-aislamiento, como es natural en un mundo preñado de esperanzas, de alegrías, y también desilusiones y desviaciones de conducta, pero en ese mismo marco, donde todos transitamos, muchos son los pequeños e incluso jóvenes y adultos que nada tienen que celebrar, porque así como existen quienes "no tienen madre", también tenemos la presencia (incluso más numerosa) de aquellos que lamentablemente "no tienen padre", que son a los que nos referimos en lo apuntado en el sentido de que "ellos, no tienen madre".
 
Sólo un hombre perturbado o realmente infame, es capaz de abandonar su responsabilidad hacia que quien engendró y que, al igual que la madre, es fruto de su propio cuerpo... "Sangre y carne de su cuerpo".
 
Pero a más de ello, ante tales escenarios que definitivamente "de ninguna manera" podríamos considerarlos como aislados, siempre he reflexionado que muchas han sido las autoridades que se muestran endebles para actuar con energía, que permitiera meter al orden al "padre" (así, entre comillas) que no tiene el menor recato en dejar a uno o varios hijos sin protección e incluso, sin la menor referencia de su presencia, que con recurrencia al final del día "podría ser lo mejor".
 
Nunca será fácil para un niño (tanto en lo interno como en su círculo de vida) el no contar con la presencia de su padre, pero afortunadamente para muchos de ellos, existe la posibilidad de encontrar alivio cuando ven extendida la mano protectora del tío, del abuelo o una nueva figura paternal en el seno de su hogar, pero muchos son los que no encuentran ese alivio y, esa desventura, se convierte en pesadilla infantil y juvenil, misma que habrá de afrontar con energía para lograr superarla.
 
Transitamos en el mes que se festeja "El día del Padre", celebración que muchos menores y adolescentes reactivan todos los días, cuando retorna el padre al hogar después de la jornada laboral, pero de la misma forma, entre los eternos desequilibrios que regularmente experimentamos en el contexto social, existen en nuestros entornos cercanos o lejanos, cientos, miles o millones de niños, que registran en su interior el desamparo de no contar con un padre a quien celebrar, a quien contemplar y quien, como es natural, les brinde la cercanía o el abrazo paterno para dejar de temblar.
 
Sí... que bueno que el pasado dominguero "Día del Padre" se rindiera reconocimiento para quienes son guardianes de la salud, el bienestar e incluso el desarrollo exitoso de sus hijos, para quienes están cerca del hijo en el momento que lo necesita, para quienes saben que la paternidad es amor y responsabilidad, porque el otro rostro del escenario apunta sobre indignidad, irresponsabilidad, así como la ausencia de rasgos elementales e insustituibles de humanismo...
 
Los "padres responsables" son precisamente los únicos que merecen el elevadísimo honor de ser llamados como "padres" y, para ello, no se requiere ni siquiera engendrar... Lo demás, son simples caricaturas malogradas en las rutas de la irresponsabilidad.
 
Lo que se lee
 
Según comentan unos mientras otros guardan silencio, un sector de pobladores habitantes del municipio Medellín de Bravo, ante la ausencia del servicio de limpia pública, decidieron trasladar las bolsas de basura hasta la alcaldía e incluso entraron a las oficinas de la Presidencia Municipal, al tiempo que los indignados pobladores comentaban que dicho servicio se había suspendido, como resultado de que el candidato propuesto por el alcalde, no logró ganar las elecciones y entonces "se procedió al diseño" de ese tipo de "castigos para el pueblo".
 
Afortunadamente pocos funcionarios (incluyendo al alcalde) se encontraban en el Palacio Municipal, lo que también se acredita a que ya existía conocimiento de lo que habría de suceder y, por lo mismo, los funcionarios desaparecieron, pero éste constituye uno de los ejemplos por los que, precisamente los funcionarios públicos no deberían de participar absolutamente en nada, en lo referente a procesos electorales, porque siempre existirá la posibilidad de los que los escenarios posteriores a la elección, asuman tonos agresivos y por lo mismo en un contexto nada agradables.
 
Lo que se ve
 
El asesinato de siete hombres en un taller mecánico de Guanajuato, así como la serie de violentos y elevadamente sangrientos escenarios en el transcurrir de las últimas semanas en distintos puntos del país, apuntan con claridad que los índices en materia de seguridad, siguen decreciendo en el marco de la Cuarta Transformación, panorama que irrita a la población porque tales escenarios, definitivamente constituyen parte de los compromisos tendientes a erradicarlos de tierras nacionales, a los que repetitivamente se comprometió el Gobierno de la Transformación, tanto durante la campaña electoral como ya operando al interior del Palacio Nacional.
 
Nada podría preocupar más a una población, que los impactos de elevados índices delictivos, lo que induce hacia el declive en fuentes de trabajo, referencias que en los dos sentidos constituyen escenarios cotidianos en el país, hechos que al registrarse cercanos ya a la mitad del actual sexenio gubernamental, hace pensar en que probablemente la bonanza prometida no logrará concretizarse y el panorama resultaría, como dicen los cuenqueños: "Al revés volteao".
 
Lo que se oye
 
Según lo que se escucha la vacuna evita los niveles de mortandad que se han registrado en México y en el mundo (en algunos porcentualmente más como es el caso de nuestro país) pero definitivamente no evita el ser contagiados y, por obviedad el convertidos en portadores del contagio.
 
Tales referencias obligan a la colectividad a no bajar la Guardia y obviamente a continuar respetando los protocolos de autoprotección, ya claramente conocidos por la población mexicana, escenarios que ningún especialista en la materia se atrevería contradecir, salvo algunos funcionarios públicos como ya resulta habitual.

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