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Columnas y artículos de opinión

Tengamos fe en el Presidente, la ayuda llegará como llegó a Tabasco

Por: Luciano Blanco González

27/08/2021

alcalorpolitico.com

Hay sueños terribles que nos sacuden y nos desesperan, provocándonos una angustia indescriptible de la que quisiéramos despertar inmediatamente. Durante ese pesado sueño lloramos, nos desesperamos y lo vivimos de una manera tan intensa que nos da la impresión de que el sueño es real.

Pues bien, la negra noche en que el huracán Grace golpeó al Estado de Veracruz fue más terrible que una pesadilla, lo más grave es que todavía no termina, la gente de gran parte del territorio norte y del centro está sufriendo las dolorosas consecuencias de los disparos que, como cañonazos lanzados desde el cielo, lo destruyeron todo, provocando desde el inicio de la tempestad una obscuridad total.

Las láminas de miles de hogares, en las colonias populares, rechinaban estrepitosamente, resistiendo las andanadas de la turbulencia que las hacia vibrar a un ritmo acelerado, hasta despegarlas totalmente de los herrajes que no resistieron, volando a varios metros de distancia para seguir rodando sin detenerse, sumando su ruido a la macabra sinfonía de la tormenta.



En el campo, allá entre los montes, se oía el crujir de las palizadas que chocaban unas con otras, se escuchaba el ronco crujidor de los arboles que se desgajaban heridos por la fuerza implacable del viento, mientras que otros árboles que no pudieron resistir el embate cayeron mortalmente heridos, arrancados desde las raíces.

En los jacales la palma y el zacate se convirtieron en aguada melcochada paja, cuyo peso los hizo bambolear y ladearse ante la furia del poderoso señor del viento, que la descargó implacable en la costa y en la montaña. Adentro de las casas y los jacales, sus habitantes mujeres y niños, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, ante aquel portentoso espanto que hacía temblar la tierra a cada estruendo del trueno, y a la noche los relámpagos uno tras otro, la convertían por segundos en días más claros que los iluminados con la luz del sol.

El agua entraba por todas partes, corría por el piso, caía al interior de las casas y chozas mojándolo todo, los colchones y los petates. Las sabanas, las cobijas, las almohadas empapadas y, por lo mismo, ya inservibles, la televisión, la estufa, el fogón, el refrigerador. Todo echado a perder, en las colonias y comunidades en la breve intermitencia, quienes podían corrían a casa del vecino a pedir refugio que generosamente se les brindaba.



Los puerquitos, las gallinas y el ganado vacuno luchaban por sobrevivir arrastrados por las corrientes, los sembradíos y las milpas, o sea el sustento de la gente del campo, vencidas por el huracán yacían tiradas en la tierra sin remedio.

Grace no perdonó a la gente de recursos, también los castigó, en la ciudad se oía cómo tronaban los vidrios de las ventanas, cómo caían las bardas, los postes de luz, los tinacos de agua, los árboles y postes sobre los automóviles o sobre las casas.

Centenas de comunidades se encuentran incomunicadas, el huracán se llevó los puentes de las carreteras y caminos de terracería en la sierra de huayacacotla, Chicontepec, Papantla, y no se diga en las partes bajas, en donde la inundación es mayúscula, por todas partes hay deslaves de tierra que tapan las partes circulables, no hay transporte público, ni circulación de vehículos particulares.



Grandes ciudades, comunidades, pequeños poblados y rancherías del Totonacapan, de la Huasteca y del centro del Estado continúan la pesadilla que se sigue viviendo; sin energía eléctrica, sin red, sin teléfono celular, sin televisión las grandes y fuertes torres de las antenas también cayeron, sin agua, como no hay luz tampoco hay gasolina que necesitan energía eléctrica para despachar, con una preocupante escasez de víveres, pues al no haber luz y no poder cobrar en las grandes tiendas, prefirieron criminalmente bajar las cortinas, las tortillas en donde hay luz se cotizan a precios elevadísimos, no hay dinero, los cajeros automáticos están vacios o simplemente por falta de luz no funcionan, también están paralizadas las transferencias bancarias, los materiales para construcción y herramientas por el cielo, por ejemplo el clavo se cotiza hasta en $400.00, la mano de obra de carpinteros y albañiles se contrata por destajo, el alquiler de camiones de volteo y trabajadores para limpiar las estancias y retirar escombros, cuesta una fortuna.

La gente está desesperada, reclama atención y ayuda, bloquea calles, carreteras, eleva sus peticiones, va a los palacios municipales cuyos ayuntamientos están empobrecidos y no tiene nada que dar y lo único que ofrecen es llevar su reclamo al Estado o a la Federación, anunciándoles que ya el Presidente ofreció que habrá todo el apoyo necesario. La gente quiere comida, agua potable, cobijas, luz, medicinas atención, mucha atención porque actualmente se siente olvidada.

En fin, que las penurias que están pasando los damnificados es conmovedor, la respuesta del Gobierno del Estado es notoria por la preocupación del propio Gobernador y de sus colaboradores, pero al no contar con recursos económicos de un gobierno al que desafortunadamente le toco solo administrar la enorme deuda, hacen lo que se puede quizás una vez más Veracruz tenga que endeudarse porque la magnitud del desastre así lo exige.



Tampoco se ha hecho presente la ayuda internacional, que de costumbre ha llegado, en otros casos, de inmediato, como ha sucedido siempre, por avión, por barco o en efectivo, pero ahora que consideran que México cuenta con el suficiente capital y medios al canalizar abundante ayuda en grandes cargamentos de alimentos, medicina, vestido, enseres, brigadas medicas, combustible, millones de dólares, a países como Cuba, Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador, considerarnos por ello autosuficientes y con capacidad para rascarnos con nuestras propias uñas.

La iniciativa privada y la sociedad mexicana en general no se ha conmovido, no han concurrido masivamente a la convocatoria de instituciones humanitarias como Cruz Roja y DIF, cuando menos no se ve, o no se siente, la razón es que consideran que si las decenas de tráileres cargados de alimentos formados en el puerto de Veracruz para cargar los barcos que llevan apoyo humanitario al extranjero, dieran la vuelta y se dirigieran a las zonas afectadas sería de gran ayuda.

Aunque también hay que decirlo, los veracruzanos confían en la cercanía que tiene el Gobernador de Veracruz, Cuitlahuac García Jiménez, con el Presidente López Obrador, y de que él ya lo convenció para que la federación se haga cargo de remediar esta desgracia de millones de veracruzanos, miles de los cuales no cuentan con lo fundamental como vivienda, alimentación, salud, trabajo, energía eléctrica, carreteras, comunicaciones.



Y seguramente están esperanzados en la promesa del Presidente López Obrador en cuanto a que no se escatimarán recursos y no habrá límite en el presupuesto para ayudar a los veracruzanos afectados.

Sentimos que el apoyo que nos dará es muy similar al apoyo que se le dio a Tabasco en el año 2020 cuando aquel Estado se inundó, allá les prometió el 14 de noviembre de aquel año y les cumplió cabalmente, allá les dijono faltarán recursos para atender la emergencia en Tabasco y que su población recupere todo lo perdido”, personalmente estuvo supervisando la entrega de los apoyos y visitó gran parte de los municipios de aquel Estado.

Es conveniente recordar que Tabasco había sufrido una inundación anterior y en aquella visita recordó “que en la pasada inundación ocasionada por el frente frío número 9, fueron entregados 38 mil apoyos de diez mil pesos para cada familia. “Ahora son más los afectados”, apuntó, “por lo que todavía vamos a ver qué cantidad se puede entregar a las familias para que puedan adquirir sus muebles, estufas, camas, refrigeradores, todo lo que perdieron, y que será para todos”.



Es importante resaltar que inmediatamente después de las inundaciones en aquel Estado, el Presidente realizó una reunión de trabajo en Villahermosa denominada Informe sobre el Plan de apoyo a personas damnificadas por las inundaciones en Villahermosa. Con la presencia de los titulares de La Secretaria de Hacienda, Secretaria de la Defensa Nacional, de Marina, La Sedatu, la Dirección Nacional de Protección Civil, los Gobernadores.

Para que tengamos una idea del apoyo que vamos a tener, allá, El entonces Secretario de Hacienda Arturo Herrera, anuncio “La primera categoría es aquella que tiene que ver con la atención a la población inmediata, es decir, aquellos recursos que van destinados a los albergues, comedores, despensas, enseres, electrodomésticos, etcétera y estas acciones fueron fundamentalmente o empezaron a ser ejecutadas por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Bienestar.

El segundo grupo de acciones son aquellas que están destinadas a la reconstrucción y son hechas fundamentalmente por la Sedatu y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, representan alrededor de nueve mil 818 millones de pesos.



El total de los recursos son 17 mil millones de pesos, están divididos en 13 mil 289 millones de pesos para Tabasco y tres mil 893 millones de pesos para Chiapas.

En un muy breve resumen de cómo van estos recursos. Son dos mil 257.9 millones de pesos para la Secretaría de la Defensa Nacional, que son despensas, albergues, comedores, entrega de enseres y electrodomésticos; después, pasaría a los dos mil 643 millones de pesos, que son de la Secretaría de Bienestar, que son fundamentalmente para apoyos de limpieza y saneamiento.

En conjunto, estos dos, los dos mil 643 de Bienestar y los dos mil 257 de Sedena, que suman cuatro mil 900.1 millones de pesos son los de atención inmediata a la población.



Después, los recursos que van de reconstrucción son los cuatro mil 316 millones de pesos de Sedatu, que van al equipamiento urbano, parques, vivienda, etcétera, escuelas; y los cuatro mil 302 millones de pesos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que están destinados fundamentalmente a la reconstrucción de la infraestructura carretera¨. (Fuente. Blog Gobierno de la Republica)

Quise reseñar parte de esta reunión porque nos permite tener una visión de la gran ayuda que nos proporcionará el Gobierno Federal, porque en materia de solidaridad, independientemente de las clases sociales y de motivaciones ideológicas, aquí el Presidente no hace distingos y para la ejecución de sus compromisos se apoya en la intachable conducta del Ejército y la Marina nacional, para que ellos operen directamente el programa sin intermediarios de ninguna naturaleza, para que no se desvíen los recursos y por ello no lleguen íntegros a los beneficiarios, para lo que previamente ordena un censo casa por casa a donde llegan los militares y ellos verifican las necesidades y los afectados.

Tengamos confianza, no nos desesperemos, las arcas de la nación ha dispuesto el Presidente que se abran para apoyar a los damnificados veracruzanos, así como se hizo en Tabasco que llegaron a la selva y a los manglares, fueron a los lugares más alejados a cumplir la palabra presidencial, ojalá y así sea y que el apoyo llegue hasta los lugares más apartados, ojalá también sea lo más pronto posible, la necesidad apremia la ayuda a las personas debe de llegar ya y simultáneamente debe de comenzar la reconstrucción de esta tierra ahora destruida y desesperanzada, hasta entonces despertaremos de esta terrible pesadilla que nos agobia.- Por el bien de la causa.



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