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Columnas y artículos de opinión
¿Se fracturará Morena?
Luciano Blanco González
29 de julio de 2022
alcalorpolitico.com
Qué difícil es ver la realidad cuando ésta la percibimos solo en blanco y negro, es bueno o es malo y no tenemos otros elementos para valorarla, máxime la capacidad que tienen los medios para transformarla, presentándonos los acontecimientos con una velocidad asombrosa que nos hace olvidar casi de inmediato todo lo que sucede a nuestro alrededor, impidiéndonos analizar el fondo de cada acción.

Lo cotidiano en la plática o en la discusión y como tema obligado en la tertulia, en el café, en los negocios, indudablemente es lo que dice o lo que dijo el presidente Andrés Manuel en la mañana o en cualquier momento.

Si son las redes en que estamos atrapados por los celulares, nos asalta la lluvia de memes, los agarres groseros entre “fifís” y “chairos”, las porras y los denuestos, las críticas y los halagos que, por su contenido sesgado, más que convencernos, acentúan nuestras dudas y nos extravían con el panorama de un futuro desastroso, consecuencia de las malas políticas oficiales.


No somos capaces de pensar en lo exitoso de la política económica y social que visiblemente estamos viviendo, sin una acentuada inflación, con un peso fuerte, con unas fuerzas de seguridad que ya están haciendo su trabajo en todos los frentes para lograr la añorada seguridad, la posibilidad de que haya la prudencia para negociar sin llegar a un panel internacional por el conflicto de las energías, no imaginamos un tren lleno de turistas recorriendo el sur del país y nos negamos a pensar que pronto tendremos una nueva refinería petrolera para darle autonomía energética al país.

Pero en medio de estos ácidos encuentros insubstanciales entre las hordas chairos y fifis, hay un enorme vacío conformado por personas que no participan o no expresan su autentico sentir, reservándose por prudencia, por interés o por comodidad pero no por ignorancia, sus pensamientos respecto al régimen, sin que esto quiera decir que no les interesa o que están atrapados por las indescifrables e incontenibles olas de publicidad mediática que se apodera de las comunicaciones como un alud, tapando los hoyos que conviene y levantando otros para no ver los reales que tenemos enfrente como amenazantes fantasmas, prestos a arrojarse sobre nuestros patrimonios, para cuya conservación y acrecentamiento hemos sido educados, por los liberales de ayer que inculcaban el esfuerzo, la superación, el respeto y la libertad, principios que nosotros celebrábamos mientras ellos se enriquecían, vivíamos engañados según el panegirista de la revolución de las conciencias, agreguemos que fue el patriota Juárez quien sembró la semilla fértil del liberalismo, nos enseñó a ser patriotas, nacionalistas, laicos, libres e independientes, aunque ante el acecho de las potencias europeas tuvo la necesidad de aliarse con los buitres que nos habían robado medio territorio, pero comprendía que era la única forma de consolidarnos como nación.

Tiene razón el presidente, el pueblo es bueno y sabio; él le está apostando todo a este estrato social que le aplaude y lo venera, y así lo hará mientras sea presidente y continúe alimentando sus necesidades con la aún raquítica e insuficiente pensión y becas que colman de contento a quienes los reciben, pero estos ya no lo ven como un privilegio, el presidente les ha inculcado que es un derecho ya establecido en la constitución, ahora para ellos el otorgarlo no es una suerte o una medida gloriosa de López Obrador, ahora es una obligación que se les otorga y para ellos un adeudo presente y una herencia que deberá abonarles quien sea su sustituto.


Los programas que los benefician hay quien los mira con una óptica egoísta y despectiva afirmando que el programa es electorero, nadie espere esta reacción, como ya se ha visto en los eventos de consulta interesada que se han organizado y a los que han concurrido presionados, pero en mínimo porcentaje.

Si nos preguntamos por qué gran parte de la población no reconoce sinceramente la política transformadora y creativa del presidente, que tantos bienes está derramando sobre la población, como si fuera un padre protector humilde y preocupado por la vida la salud y la educación de su pueblo.

La respuesta es muy sencilla, los políticos que lo halagan más que nada lo hacen por la posibilidad de granjearse un lugar superior en las cadenas de mando lo que los redituará poder, comodidad, distinciones y tal vez riquezas.


Educados en el culto a la personalidad, en cada uno de sus discursos le queman perfumados inciensos con sabor a sumisión y a circunstancial lealtad. Aquí destacan los aspirantes a ser presidente, gobernadores, senadores, diputados o simplemente aquellos que aspiran a mantenerse en el poder o a brincar un escalón superior.

Todos saben de las consecuencias de no hacerlo o de sublevarse, ello equivale al suicidio político, al castigo, a la persecución, al escarnio y a recibir el feo y el cortón de sus supuestos amigos y compañeros.

Estos son tiempos de guardar disciplina y lealtad en las filas de la Cuarta Transformación, no hacerlo y correr la aventura de formarse en las filas de un candidato y proclamar su preferencia públicamente sin haber recibido línea, de quien da la línea, por ejemplo, qué pasará con el hoy diputado Sergio Gutiérrez Luna si su candidato Adán Augusto López, Secretario de Gobernación, bandera visible del “Tabasco Power” no es el designado, posiblemente nada pues en el argot se afirma que ellos han sido designados para evitar que golpeteen a Claudia Sheinbaum y que en su momento declinarán a favor de ésta. Con el consuelo de que Sergio podría ser el líder nacional de Morena en sustitución de Mario Delgado, próximo a dejar ese puesto por cuestiones estatutarias.


La oposición no la ve quien no la quiera ver, ahí está experimentando en un embrión apenas de frente nacional, por su falta de propuesta aparentemente no crece, se le menosprecia, se le minimiza, se da a entender que no existe, su función ahora es profundizar el rechazo de las políticas públicas del presidente, exhibiendo a su manera todos los errores que se puedan viralizar para hacerlos escandalosos, denuncia también todo lo que se deja de hacer, llegando al extremo de ridiculizar groseramente al presidente, teniendo en algunos casos la osadía de caricaturizarlo, colgándole una sarta de adjetivos descalificativos en cuya gruesa piel no logran ni siquiera rasgar.

Pero más fuerte es la batalla al interior de Morena, su desenlace hace sentir la posibilidad de que se dé una fractura irreparable por la actitud que en los últimos días han tomado Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, al manifestar que ellos no serán comparsa de nadie y que si la decisión es por encuesta, que ésta sea externa con la participación no solo de Morenistas sino de todo el pueblo.

Y cuidado que los partidos de la coalición que está haciendo historia, éstos se sienten más próximos al canciller que a la Jefa de Gobierno. Marcelo podría sumar gran parte de la sociedad civil inconforme con el presidente, su imagen no es la de el incondicional que si llega repartiría el mismo tónico que López Obrador, lo que si se adivina en la conducta de Claudia incondicional apoyadora del primer mandatario.


Monreal, ha sido contestatario, respondón, con criterio enmendador y crítico respecto de su propia organización partidista y al presidente, lo que le resta simpatías al interior de Morena y en ese instituto visiblemente no sería factor de unidad y por ello difícilmente candidato a presidente.

Finalmente, veamos el futuro del país con muchos colores, entusiastas y generosos acompañemos al presidente en unidad hasta el final de su periodo, él tiene grandes cosas en su cabecita, todavía hay mucho por hacer, aunque los recursos económicos comienzan a escasear y llegó el momento de transitar a la austeridad franciscana que es ahorro. Humildad, vivir con lo solo necesario. Eso es bueno, pero trasladado a la administración de un país y a los planes futuros, tendríamos que interpretar que lo que sigue es un intento muy serio para disminuir el número de diputados federales y senadores, comprimir al INE quitándole recursos, lo que constituiría un grave error, pues nadie mejor para calificar la elección y decir en su caso que el triunfo de los Morenista es legal, de lo contrario habría que pensar que el líder tiene dudas sobre un seguro y arrollador triunfo, también se intentará que los servidores públicos que ganan más que el presidente se bajen los sueldos, que ningún funcionario viaje al extranjero a costa del erario, en fin apretarse el cinturón para hacer válido el diagnóstico que en su narrativa tuvo el presidente cuando era candidato y que fue la base de la confianza que en él tuvo el pueblo de México en la pasada elección.- Por el bien de la causa.