29 de septiembre de 2026
alcalorpolitico.com
Hallar la entrada adecuada para el comentario de esta columna me ha costado trabajo. Aunque el hecho ocurrió en la mañana, ya en la noche, a punto de despachar el texto y subirlo a las redes, no acababa de asimilar el grado de imprudencia e indiscreción, la falta de respeto personal, así como de buenas maneras políticas (normas de cortesía, respeto institucional, ética y decoro), además del uso de un lenguaje impropio de su investidura, que exhibió la gobernadora Rocío Nahle en declaraciones a un noticiero radiofónico, y no, no sabía por dónde empezar a abordar el tema.
El Rey de Corazones le da un consejo al Conejo Blanco en el Capítulo 12 de Alicia en el País de las Maravillas: “Empieza por el principio, y sigue hasta llegar al final; ahí te paras”. (?). ¿Pero cuál es, donde comienza el principio y dónde termina el final?, porque se entiende que cambian según cada circunstancia. Así que sigo un orden arbitrario, comienzo por mi principio y que cada quien escoja el suyo, que creo que el orden de los párrafos no altera el producto.
La señora reconfirmó que su pecho no es bodega y que la domina una proclividad a hablar y hablar sin pensar lo que dice (que si lo piensa entonces es doblemente grave), como comúnmente se dice a despepitar, es decir, a declarar algo de manera rápida, imprudente y sin orden. Nadie le preguntó sobre el tema, pero quiso explayarse, en ese otro afán que la domina por mostrarse como una sabelotodo y que está por encima de todos hasta el grado de tratarlos como sus subordinados, sus empleados, pasando por encima de cualquier límite de respeto institucional.
“Aquí les voy a contar algo”, ¡y lo contó!
“Aquí les voy a contar algo”, dijo al aire, en vivo, y lo contó. Divagó verbalmente, pero lo resumo. Se refirió a una reciente visita que hizo en la Ciudad de México al secretario de Educación, Mario Delgado, lo que tomó como pretexto para soltarse. Narró que la Auditoría Superior de la Federación (ASF), “por primera vez, sí, una cosa extraña”, le solicitó la lista de asistencia de todos los maestros que trabajan en el estado. “Le dije al Auditor (Superior, Aureliano Hernández Palacios Cardel, veracruzano, xalapeño, por añadidura): Oiga, nunca habían pedido esto... imagínense, imagínense, las comunidades tan alejadas”.
Le dice a un veracruzano nativo ¡que no conoce Veracruz!
Entonces se fue duro y a la cabeza: “Sí, imagínense (riéndose), y ahorita yo le decía al Auditor: Oiga, es que usted no conoce Veracruz (es de Xalapa, creo, él), y le dije no conoce Veracruz, imagínense que yo tenga que ir a una comunidad del Uxpanapa... hay maestros que atienden, son multigrado, que atienden primero, segundo, tercero y cuarto, sí, le dije, no sabe, usted no sabe todo el trabajal, y ahora les vamos a tener que... no hay internet allá en (las) comunidades, cómo quiere que pase lista electrónica, pues eso no se puede...”.
¡Uf! Lo que faltaba por escuchar: los pájaros tirándole a las escopetas. Una persona que nació en Zacatecas se asume como conocedora de Veracruz, de todo el estado, como una veracruzanóloga y descalifica a un veracruzano nativo, descendiente de un veracruzano ilustre, el inolvidable maestro Aureliano Hernández Palacios, nativo de Tequila, en la sierra de Zongolica, de donde salió para brillar y alumbrar generaciones de veracruzanos, lo mismo en el campo literario que del magisterio, del Derecho como de la función pública en el Poder Judicial, de la academia, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, de la Academia Nacional de Geografía, Historia y Estadística, de la Sociedad Mexicana de Criminología, exrector de la Universidad Veracruzana, extitular del Poder Judicial del Estado, linaje que el hoy titular de la ASF trata de honrar con un trabajo impecable, así lo califique la gobernadora de absurdo y loco, tan impecable como solicitar la lista de asistencia de los maestros de Veracruz para saber si existen, si están trabajando y si se están usando y aplicando bien los recursos públicos, o sea, los de los mexicanos y veracruzanos, porque para eso lo puso la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo califica de “absurdo” y “loco”
Porque resulta que la señora, sin que nadie le pidiera que lo dijera, calificó al Auditor Superior de “absurdo”: “... le dije a la Auditoría: yo voy a concluir porque si a mí me están solicitando ustedes esta información absurda yo tengo que cumplirla porque no quiero que el día de mañana sí me digan o hagan una observación porque no llevé esas cajas y cajas, ¿sabes cuántas cajas de papeles van a hacer esas cajas y cajas de papel?, te las voy a llevar sí a ver si es cierto que las van a revisar”, y también prácticamente lo calificó de “loco”: “... y bueno, pues, interesante el reto de tener que presentar, no, las listas de asistencia de lugares, no, no, esto es una locura, nunca, nunca en la vida, y yo cuando me decía, yo decía yo no estoy entendiendo a la mejor bien...”. Además, lo retó a que las cuente.
Olvida que la discreción es una regla de oro
En 56 años que llevo ejerciendo el periodismo en el estado, nunca antes supe, escuché o vi que un gobernador hiciera público el contenido de una plática con algún funcionario federal, del gobierno o de un organismo autónomo, porque la discreción es una regla de oro no escrita de observancia obligatoria entre políticos profesionales. Tampoco, que un gobernador le faltara al respeto en forma abierta a un funcionario federal, menos que lo ofendiera exponiéndolo o tratando de exponerlo en ridículo al aire, en una transmisión en vivo. No recuerdo que algún gobernador se haya conducido con una terrible ligereza y con un lenguaje impropio.
¿Absurdo, loco, Aureliano, porque le solicitó al Gobierno de Veracruz una prueba, un testimonio de que se está haciendo buen uso de los recursos públicos, porque ese es su trabajo, su responsabilidad? Creo que la reacción de la gobernadora hubiera estado justificada si Hernández Palacios Cardel le hubiera recomendado alguna empresa para que le diera un contrato y a cambio le hubiera pedido que compartieran un moche, algo ilícito. Que el columnista sepa, la misma petición se la hizo al resto de gobernadoras y gobernadores del país y nadie chistó, todos han procedido a cumplir. ¿O es que la señora confundió a Aureliano con Eric Domínguez, al que trata y como nuevo titular del ORFIS va a seguir tratando como trapeador?
En 2030, cuando Rocío Nahle termine su mandato, dentro de cuatro años y dos meses, Aureliano seguirá siendo Auditor Superior de la Federación y podrá fiscalizar hasta el último centavo que le dé la Federación a Veracruz, pero ahora, desde su posición privilegiada, es el único, aparte de la presidenta, que tiene las llaves de las auditorías de la construcción de la refinería de Dos Bocas, así como el expediente de la aplicación de los recursos federales en el estado del Ejercicio Fiscal 2025, para empezar.
Desciende de veracruzanos ilustres
El nuevo titular de la ASF es de familia de “bien nacidos, veracruzanísimos, xalapeñísimos”, como me dijeron en marzo pasado en el seno de su familia cuando llegó al cargo. Nativo de Xalapa, como su padre Fernando Hernández Palacios Mirón y como su madre Silvia Cardel, es nieto del ilustre maestro Aureliano Hernández Palacios, originario de Tequila, en la sierra de Zongolica, y bisnieto del revolucionario José Cardel, fundador de la Liga de Comunidades Agrarias, la primera del país.
Su padre, Fernando, fue maestro en la Facultad de Ciencias de la UNAM de la ahora presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuando fue alcaldesa en Tlalpan lo invitó a que fuera el Director Jurídico y de Gobierno, y luego lo dejó en su lugar cuando ella pidió licencia para buscar el Gobierno de la CDMX, a donde lo invitó nuevamente después a que fuera su secretario particular cuando ella se convirtió en la Jefa de Gobierno, además de que su tío Aureliano Hernández Palacios Mirón, como Procurador Agrario también trabajó con ella cuando fue Secretaria de Medio Ambiente en el gobierno capitalino de López Obrador, en el ordenamiento territorial de la capital del país.
Sé que Fernando es un muchacho tranquilo, callado, discreto, profesional y no esperaría por ahora alguna reacción de él, pero no dudo que el audio con la respectiva transcripción está desde temprana hora en el escritorio de la presidenta Sheinbaum, tan pronto terminó la entrevista.
El Rey de Corazones le da un consejo al Conejo Blanco en el Capítulo 12 de Alicia en el País de las Maravillas: “Empieza por el principio, y sigue hasta llegar al final; ahí te paras”. (?). ¿Pero cuál es, donde comienza el principio y dónde termina el final?, porque se entiende que cambian según cada circunstancia. Así que sigo un orden arbitrario, comienzo por mi principio y que cada quien escoja el suyo, que creo que el orden de los párrafos no altera el producto.
La señora reconfirmó que su pecho no es bodega y que la domina una proclividad a hablar y hablar sin pensar lo que dice (que si lo piensa entonces es doblemente grave), como comúnmente se dice a despepitar, es decir, a declarar algo de manera rápida, imprudente y sin orden. Nadie le preguntó sobre el tema, pero quiso explayarse, en ese otro afán que la domina por mostrarse como una sabelotodo y que está por encima de todos hasta el grado de tratarlos como sus subordinados, sus empleados, pasando por encima de cualquier límite de respeto institucional.
“Aquí les voy a contar algo”, ¡y lo contó!
“Aquí les voy a contar algo”, dijo al aire, en vivo, y lo contó. Divagó verbalmente, pero lo resumo. Se refirió a una reciente visita que hizo en la Ciudad de México al secretario de Educación, Mario Delgado, lo que tomó como pretexto para soltarse. Narró que la Auditoría Superior de la Federación (ASF), “por primera vez, sí, una cosa extraña”, le solicitó la lista de asistencia de todos los maestros que trabajan en el estado. “Le dije al Auditor (Superior, Aureliano Hernández Palacios Cardel, veracruzano, xalapeño, por añadidura): Oiga, nunca habían pedido esto... imagínense, imagínense, las comunidades tan alejadas”.
Le dice a un veracruzano nativo ¡que no conoce Veracruz!
Entonces se fue duro y a la cabeza: “Sí, imagínense (riéndose), y ahorita yo le decía al Auditor: Oiga, es que usted no conoce Veracruz (es de Xalapa, creo, él), y le dije no conoce Veracruz, imagínense que yo tenga que ir a una comunidad del Uxpanapa... hay maestros que atienden, son multigrado, que atienden primero, segundo, tercero y cuarto, sí, le dije, no sabe, usted no sabe todo el trabajal, y ahora les vamos a tener que... no hay internet allá en (las) comunidades, cómo quiere que pase lista electrónica, pues eso no se puede...”.
¡Uf! Lo que faltaba por escuchar: los pájaros tirándole a las escopetas. Una persona que nació en Zacatecas se asume como conocedora de Veracruz, de todo el estado, como una veracruzanóloga y descalifica a un veracruzano nativo, descendiente de un veracruzano ilustre, el inolvidable maestro Aureliano Hernández Palacios, nativo de Tequila, en la sierra de Zongolica, de donde salió para brillar y alumbrar generaciones de veracruzanos, lo mismo en el campo literario que del magisterio, del Derecho como de la función pública en el Poder Judicial, de la academia, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, de la Academia Nacional de Geografía, Historia y Estadística, de la Sociedad Mexicana de Criminología, exrector de la Universidad Veracruzana, extitular del Poder Judicial del Estado, linaje que el hoy titular de la ASF trata de honrar con un trabajo impecable, así lo califique la gobernadora de absurdo y loco, tan impecable como solicitar la lista de asistencia de los maestros de Veracruz para saber si existen, si están trabajando y si se están usando y aplicando bien los recursos públicos, o sea, los de los mexicanos y veracruzanos, porque para eso lo puso la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo califica de “absurdo” y “loco”
Porque resulta que la señora, sin que nadie le pidiera que lo dijera, calificó al Auditor Superior de “absurdo”: “... le dije a la Auditoría: yo voy a concluir porque si a mí me están solicitando ustedes esta información absurda yo tengo que cumplirla porque no quiero que el día de mañana sí me digan o hagan una observación porque no llevé esas cajas y cajas, ¿sabes cuántas cajas de papeles van a hacer esas cajas y cajas de papel?, te las voy a llevar sí a ver si es cierto que las van a revisar”, y también prácticamente lo calificó de “loco”: “... y bueno, pues, interesante el reto de tener que presentar, no, las listas de asistencia de lugares, no, no, esto es una locura, nunca, nunca en la vida, y yo cuando me decía, yo decía yo no estoy entendiendo a la mejor bien...”. Además, lo retó a que las cuente.
Olvida que la discreción es una regla de oro
En 56 años que llevo ejerciendo el periodismo en el estado, nunca antes supe, escuché o vi que un gobernador hiciera público el contenido de una plática con algún funcionario federal, del gobierno o de un organismo autónomo, porque la discreción es una regla de oro no escrita de observancia obligatoria entre políticos profesionales. Tampoco, que un gobernador le faltara al respeto en forma abierta a un funcionario federal, menos que lo ofendiera exponiéndolo o tratando de exponerlo en ridículo al aire, en una transmisión en vivo. No recuerdo que algún gobernador se haya conducido con una terrible ligereza y con un lenguaje impropio.
¿Absurdo, loco, Aureliano, porque le solicitó al Gobierno de Veracruz una prueba, un testimonio de que se está haciendo buen uso de los recursos públicos, porque ese es su trabajo, su responsabilidad? Creo que la reacción de la gobernadora hubiera estado justificada si Hernández Palacios Cardel le hubiera recomendado alguna empresa para que le diera un contrato y a cambio le hubiera pedido que compartieran un moche, algo ilícito. Que el columnista sepa, la misma petición se la hizo al resto de gobernadoras y gobernadores del país y nadie chistó, todos han procedido a cumplir. ¿O es que la señora confundió a Aureliano con Eric Domínguez, al que trata y como nuevo titular del ORFIS va a seguir tratando como trapeador?
En 2030, cuando Rocío Nahle termine su mandato, dentro de cuatro años y dos meses, Aureliano seguirá siendo Auditor Superior de la Federación y podrá fiscalizar hasta el último centavo que le dé la Federación a Veracruz, pero ahora, desde su posición privilegiada, es el único, aparte de la presidenta, que tiene las llaves de las auditorías de la construcción de la refinería de Dos Bocas, así como el expediente de la aplicación de los recursos federales en el estado del Ejercicio Fiscal 2025, para empezar.
Desciende de veracruzanos ilustres
El nuevo titular de la ASF es de familia de “bien nacidos, veracruzanísimos, xalapeñísimos”, como me dijeron en marzo pasado en el seno de su familia cuando llegó al cargo. Nativo de Xalapa, como su padre Fernando Hernández Palacios Mirón y como su madre Silvia Cardel, es nieto del ilustre maestro Aureliano Hernández Palacios, originario de Tequila, en la sierra de Zongolica, y bisnieto del revolucionario José Cardel, fundador de la Liga de Comunidades Agrarias, la primera del país.
Su padre, Fernando, fue maestro en la Facultad de Ciencias de la UNAM de la ahora presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuando fue alcaldesa en Tlalpan lo invitó a que fuera el Director Jurídico y de Gobierno, y luego lo dejó en su lugar cuando ella pidió licencia para buscar el Gobierno de la CDMX, a donde lo invitó nuevamente después a que fuera su secretario particular cuando ella se convirtió en la Jefa de Gobierno, además de que su tío Aureliano Hernández Palacios Mirón, como Procurador Agrario también trabajó con ella cuando fue Secretaria de Medio Ambiente en el gobierno capitalino de López Obrador, en el ordenamiento territorial de la capital del país.
Sé que Fernando es un muchacho tranquilo, callado, discreto, profesional y no esperaría por ahora alguna reacción de él, pero no dudo que el audio con la respectiva transcripción está desde temprana hora en el escritorio de la presidenta Sheinbaum, tan pronto terminó la entrevista.