Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Futuro laboral y educación

Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez

10/03/2012

alcalorpolitico.com

Dentro del mundo de la planeación universitaria y de la proyección que deben tener las nuevas carreras destinadas a la población demandante, sobresalen aquellas relacionadas con las exigencias de la industria, el comercio y otras actividades económicas.

Si bien es demasiado atractivo responder afirmativamente a los grupos humanos que manifiestan interés por prepararse en una u otra parcela del conocimiento con base en su vocación, debe conversarse ampliamente con ellos para analizar cuáles son las características de un desarrollo inmediato en su comunidad y lo que puede sobrevenir a corto plazo.

Sobre este tema, que ya se ha abordado en diversas latitudes, el Ministro de Educación de España, señor José Ignacio Wert, solicitó a los estudiantes que sigan su formación y especialización para adaptarse a la futura exigencia laboral que va a presentar un panorama de flexibilidad y ajustes, por lo que es inaplazable que se programen especializaciones acertadas para atender los apremios del crecimiento.

El funcionario había asistido a la entrega del premio al diseño de un módulo expositivo en la feria denominada AULA y allí, al hacer uso de la palabra, aseguró que la economía nacional volverá a crecer, por lo cual el ministerio bajo su responsabilidad se obliga a preparar a los aprendientes para una “fuerte demanda” de empleo.

El tópico sobresale como un reto a la imaginación, porque los estadistas deben prever el tipo de industria que es menester establecer en su territorio para diferenciar a qué sectores de inversionistas convocar, y orientar a quienes proporcionen dinero fresco para que, entre los requerimientos, decidan lo que habrán de producir.

Por otra parte, es también indispensable asomarse a las necesidades que van a reclamar las nuevas instalaciones y el manejo de máquinas y equipos con tecnología de punta; he aquí lo principal de este enfoque sobre la educación superior porque no es sencillo adiestrar, instruir y educar las manos de los alumnos, quienes posiblemente ignoren a qué se van a dedicar, pero sería fabuloso que la formación superior acertara y permitiera que la nuevas inversiones tuvieran respaldos de carácter técnico y científico, para que no haya problema en cuanto a la contratación de personal especializado que haga posible el funcionamiento óptimo de las corporaciones.

Como usted podrá advertir, se hace necesario mantener relación estrecha con las autoridades encargadas de promover el desarrollo económico en los medios urbano y rural; de esa comunicación dependería qué acciones deben tomar las instituciones de educación media superior y superior, para responder a las expectativas que con lógica comercial se van a presentar dentro de poco, ya que los institutos de educación superior no son los que captan esa información fundamental para proceder en consecuencia y acordemente con las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

De ninguna manera se trata de quitar el tiempo a los servidores públicos o que den audiencias y escuchen planteamientos a veces innecesarios, lo que se desea es establecer una comunicación cibernética donde esté fluyendo el conocimiento, para saber a quién le están pidiendo inversiones, de qué tipo, dónde se ubicarían las nuevas factorías o qué proyectos destinados al campo o a la pesca se van a privilegiar, para que la institución educativa actúe con agilidad y dinamismo, y atienda de inmediato las necesidades presentes del futuro desarrollo.

La modernización implica nuevas formas de conducir el gobierno, como lo está haciendo el Doctor Javier Duarte de Ochoa, porque no es posible concebir que cada dependencia opere por separado porque, en efecto, se requiere de la conjugación, del intercambio de conocimientos y carencias, con el propósito de confluir en un solo camino que lleve hacia adelante a la sociedad en general.

Los tiempos que se viven son propicios para que se proceda conjuntamente, en forma ordenada y con base en la colaboración recíproca, porque es obvio que no se puede planificar el conocimiento educacional si no sabemos a dónde ir.

Es también de reconocer que muchas veces los planes educativos se manejan en forma aislada y las autorizaciones fluyen de acuerdo a disposiciones políticas y de conveniencia, por lo que la preparación de los ciudadanos obedece a razones ajenas a las verdaderas exigencias de los nuevos empleos.

Son el diálogo, la ayuda recíproca y la colaboración, los que deben imperar para que el país siga adelante en la búsqueda de propósitos comunes.

[email protected]

Columnas recientes