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Columnas y artículos de opinión

Deslinda Duarte a Fidel

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

13/03/2012

alcalorpolitico.com

Tarde, tímida, cautelosamente y no en forma contundente, pero por fin, luego de un año y tres meses, el gobernador Javier Duarte de Ochoa trató de desvincular a su antecesor Fidel Herrera Beltrán de los señalamientos de que permitió la operación de la delincuencia en el estado y de que estuvo coludida con ella.
 
El tema lo abordó el titular del Ejecutivo durante una entrevista que concedió al Diario de Xalapa durante una visita que hizo a ese rotativo la noche del viernes pasado y cuyo contenido se publicó en la edición de ayer lunes.
 
Narra el subdirector del periódico, René del Valle, que cuando hablaba del problema de la delincuencia, aprovechó para, de manera enfática, hacer una aclaración, porque “se puede malinterpretar lo que digo en el sentido de que le estoy echando la culpa a la administración pasada. Yo no creo que mi antecesor haya estado involucrado”.
 
Duarte había dicho antes que “En Veracruz hoy estamos viviendo… un nuevo ambiente… hemos mandado una señal contundente a la sociedad y a la delincuencia que las reglas cambiaron” y que “A la delincuencia la estamos combatiendo efectivamente, no permitimos que se apodere de nuestras instituciones y de nuestra sociedad”; que “yo solamente lo que quise es cumplir con mi labor, con mi responsabilidad de ser gobernador, porque para eso me escogió la gente, para eso votó por mí la ciudadanía, no para hacerme guaje…”.
 
También señaló: “… ya estamos en una ruta distinta a la de hace unos días (a lo mejor quiso decir meses), completamente distinta, ahora sí estamos en una posición de gobierno, porque antes estábamos en una posición no de gobierno, el gobierno eran aquéllos, con extorsiones, en cárceles, incluía a las corporaciones”. Agregó que ese entonces el ciudadano “estaba expuesto” e hizo un señalamiento grave, delicado y preocupante: “… fueron muchos los que lamentablemente se fueron coludiendo y permeando las instituciones”.
 
Sus palabras son claras y parecen no dejar dudas de que hubo algún responsable o algunos responsables de que se llegara a y se viviera ese estado de cosas, pues si se estuvo en una posición “no de gobierno” o de no gobierno, cabría preguntar por qué o quién lo permitió, porque su dicho de que “el gobierno eran aquéllos, con extorsiones, en cárceles, incluidas las corporaciones” induce a pensar que el gobierno estaba en manos de la delincuencia y no de quiénes debía, pero fue cuando matizó, aclaró y trató de salvar a la administración anterior y a su titular.
 
No dejó de llamarme la atención también la cautela con que completó su declaración, pues pareció justificarse y deslindarse de antemano: “Yo participé en el gobierno pasado, no en temas de seguridad; de hecho poco me involucré en ese tema, yo estaba dedicado a lo mío, que era el tema de las finanzas. En seguridad nunca participé”. ¡Zas! Como que quiso decir, a mí que me registren.
 
Pero me llamó la atención igualmente que el Gobernador no se refiriera a su antecesor por su nombre y apellidos: Fidel Herrera Beltrán, como no queriendo pronunciar su nombre, y solo se refiriera a él como “mi antecesor”, además que usara la frase “yo no creo” en lugar de aseverar con contundencia: tengo la seguridad que no estuvo involucrado.
 
Lo relevante ahora, creo, es que aunque tardíamente ha salido en defensa de su antecesor aunque también su formador, su protector, su creador, en momentos en que Fidel tengo entendido que se repone de una operación en la boca pero además sufre de la frialdad de estar en la banca política. La declaración del Gobernador, ahí queda para la historia.
 
Sin respuesta del “feligrés cercano”
 
A don Fernando Gutiérrez Barrios le tocó la elección presidencial de 1988 siendo gobernador y viviendo en la Casa de Gobierno en la colonia 2 de Abril en Xalapa. Fue aquella histórica jornada en la que siempre se tuvo la certeza de que Cuauhtémoc Cárdenas derrotó a Carlos Salinas de Gortari pero cuyo triunfo se le escamoteó con la ayuda del entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, curiosa y sorprendentemente hoy candidato a senador de la izquierda y defendido ni más ni menos que por el mismísimo Andrés Manuel López Obrador. Pero esa es otra historia.
 
Dado que había trabajado con él en la campaña y en su gobierno y conocía a sus cercanos colaboradores, un día, en vísperas de la elección, les dije que le comentaran a Gutiérrez Barrios que sus vecinos, los de la colonia, querían que los visitara en la escuela primaria cercana a la Casa de Gobierno, la Rafael Ramírez, pues deseaban sentirse honrados que un hombre de su talla, de su fama, que el “Hombre Leyenda” los honrara con su visita. Solo querían conocerlo, tenerlo cerca, no le iban a pedir nada. Arguyó ocupaciones y no fue. Aquel domingo de las votaciones, la derrota de Salinas en la casilla cercana a la Casa de Gobierno fue abrumadora, contundente. Los vecinos, casi todos, votaron en contra del PRI.
 
En febrero publiqué en “Prosa aprisa” (“El feligrés cercano”) que la comunidad católica de la iglesia de La Piedad, cercana a la Casa de Gobierno, estaba pidiendo apoyo al gobernador Javier Duarte de Ochoa para construir obras que, explicaba el padre Celestino Barradas, se habían iniciado 130 años atrás y que estaban en marcha con la ayuda de particulares y de la feligresía; que en el boletín interno de la parroquia del 5 de febrero se había publicado: “Está pendiente ayuda que esperamos de nuestro feligrés cercano –del Señor Gobernador–, pero no ha llegado”. Y no ha llegado y, por el tiempo que ha pasado, seguramente no va a llegar. En la misa nocturna del pasado domingo el padre Barradas, con gran decepción comentó en el púlpito ante la feligresía la falta de respuesta del “feligrés cercano” debido a lo cual los trabajos ya pararon y no se reanudarán hasta que se junte otro poco de dinero con la ayuda de los feligreses y de particulares.
 
A ver si el próximo 1 de julio al importante vecino no le pasa lo que a don Fernando, y Peña Nieto, Pepe, Héctor y Reynaldo pierden en forma abrumadora en la casilla o en las casillas del área. A ver si no un día de estos se presentan un domingo los Yunes Linares-Márquez y ofrecen y dan todo su apoyo y la feligresía, que también son votantes, les agradece ese día y luego en las urnas.

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