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Columnas y artículos de opinión

Veneros o venéreos

En Caliente

Por: Benjamín Garcimarrero

23/04/2012

alcalorpolitico.com

Hubo un viejo libro que empezaba con un epígrafe que según recuerdo decía: “Cuando el primer hombre se sentó sobre la tierra y dijo: ¡Esta tierra es mía!, ese hombre instituyó el robo”.

A la luz de la puridad jurídica de nuestros tiempos soslayando las licencias literarias, en vez de robo habría que hablar del despojo y del saqueo de la riqueza de cada nación.

Ya se imaginará usted, que estamos hablando de una nación que aún tiene un rey de oropel que mata elefantes impunemente, que como único castigo por su soberana estulticia, fue manifestar su pena con una simple frase: “Lo siento mucho, me he equivocao (sic) y no volverá a ocurrir”.

Los títulos históricos que corresponde a su majestad el rey de España son los siguientes: Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Mallorca, de las Dos Sicilias, de Sevilla, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarve, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales e Indias Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria; Dique de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y Neopatria; Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón, y de Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina; Soberano Gran Maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro y Gran Maestre de todas la órdenes civiles y militares del Estado.

La Constitución reconoce a la persona del rey inviolabilidad absoluta y proscribe toda responsabilidad por su parte, sea política o jurídica; no obstante y a modo de compensación, establece la invalidez de todos los actos del Titular de la Corona que carezcan del refrendo que corresponde al presidente del Gobierno, a los ministros o al presidente del Congreso de los Diputados. Es por eso una figura decorativa que no sirve para maldita la cosa.

Ya corre en los pasillos del chisme caliente, la versión de que Hugo Chávez, recordando la ocasión que en el año 2007 en Santiago de Chile, Juan Carlos le dijo: “¿Por qué no te callas?” parece que ahora se la devolvió diciéndole Chávez al rey: ¿Porqué no te caes?... Y allá va con un requiebre de cadera.

La estirpe no se niega, pues el nieto del rey se dio un escopetazo en un pie días antes a la caza de elefantes en África.

En el año 2006, ya le habían puesto en las estepas rusas, un oso drogado al que cazó el rey y provocó un gran escandalo en Rusia. No la drogadicción del oso sino la afición de Juan Carlos Rey de Espadas… Perdón de España.

Es de explicarse que España ande con el santo de espaldas, en medio de una crisis financiera que está a punto de llevarla a la misma situación de Grecia, no solo sobran los diputados y senadores, también sobra el rey y su corte entera incluido el yerno que es un facineroso del que bien podría avergonzarse. Estoy hablando del tal Iñaky marido de su hija Cristina, ambos implicados en asuntos de corrupción.

También se dice por las consejas de las lenguas viperinas que el libidinoso rey gasta los impuestos de los peninsulares, en comprar amores hechos, porque ya él no puede hacerlo, con jugosas dádivas a las jóvenes damiselas que se ganan la vida horizontalmente. Con la jettatura que se carga un día de estos le pegan alguna rara enfermedad por su afición al cunnilingus.

Y retomando la intención inicial que es comentar la expropiación petrolera Argentina a una empresa peninsular por si todo ese mal fario fuera poco, y sin que el pueblo español tenga vela en este entierro, Cristina Fernández de Kirchner expropió la parte mayoritaria de la petrolera Repsol y su filial YPF, mas o menos de la misma manera que lo hizo Don Lázaro Cárdenas en México un 18 de marzo del año 1938

Con esta acción hace perder de un día para otro, tres mil millones de euros a los propietarios de la empresa petrolera española y de paso a los accionistas mexicanos que junto con Felipe Calderón y el difunto Mouriño, tenían las manos metidas en la continuación de la conquista de América para España.

Ese es el enojo manifiesto del aún Presidente mexicano a quien la historia habrá de juzgar más pronto de lo que él espera.

Tal parece que el saqueo, el robo, el despojo, la mentira y la traición siguen vigentes en la mente de esa mantada de sátrapas que montan en santa cólera cuando ven en peligro sus intereses particulares.

La Presidente de Argentina Cristina Fernández ha hecho muy bien en tomar la medida que está por cuajar. Esperemos que lo logre.

Y mientras, hacemos patente nuestro duelo por el elefante asesinado por Juan Carlos… ¡Ah! y por el oso también aunque sea un poco tarde.

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