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Columnas y artículos de opinión

En política, también se renace

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

26/04/2012

alcalorpolitico.com

Ya es harto conocido, pero no por ello desdeñable por la significación que tiene, que apenas en el sexenio anterior, apenas hace dos años, Héctor Yunes Landa empezaba a caer en desgracia política que lo llevaría incluso a sufrir acoso, persecución y aislamiento por parte del mismo poder del que formaba parte. Su pecado: expresar abiertamente y tratar de hacer valer su derecho a aspirar a la gubernatura del estado dentro de las reglas de su partido.

Siendo el diputado que tenía el control político en el Congreso local, se le quitó y se le sacó de la Legislatura para restarle fuerza a cambio del ofrecimiento de que iría a presidir el comité estatal de su formación política, el PRI. Confiado accedió y no solo no le cumplieron sino que a partir de entonces se desató una campaña en su contra que incluía ni siquiera mencionarlo por su nombre, como si no existiera.

Cómo recuerdo que desde Xalapa, por el férreo control que se tenía sobre la mayoría de los medios, merced a muy atractivos convenios publicitarios, se dio la orden que se le cerraran las páginas, los micrófonos, los estudios televisivos, lo que se acató al pie de la letra, aunque Yunes Landa y su equipo de prensa llegaran con el dinero por delante para comprar espacios; como se le cerraron también locales, calles, salones, auditorios, aunque ya los tuviera contratados o autorizados, para boicotearle sus reuniones con sus simpatizantes. Muchos, muchísimos entonces le dieron la espalda y hasta le dejaron de hablar y le rehuían para que no los vieran juntos.

Fuimos muy contados quienes no nos plegamos a ninguna directriz y lo continuamos mencionando por su nombre pese al veto, y el compañero, amigo y paisano Gustavo Cadena recuerda cuando puede que por aquellas fechas, cuando recorrían el estado para reunirse con la militancia priista para explicarles la aspiración de Héctor, fotocopiaban esta columna donde se le nombraba y la repartían en los actos, porque era lo único que podían hacer.

Hubo sus autogoles entonces porque, no se me olvida, alguna vez en un programa de entrevistas que conducían los colegas Joaquín Rosas Garcés, Víctor Murguía Velasco, Raymundo Jiménez, Manuel Rosete Chávez y José Ortiz Medina en RTV, la televisora del Estado, en pleno veto y desafiando al poder, Gonzalo Morgado Huesca, Guillermo Zúñiga Martínez y Rafael Arias Hernández defendieron abiertamente el derecho de Héctor a aspirar a la gubernatura y reprobaron la persecución de que era objeto, algo que los honra.

Todo esto lo recuerdo porque Yunes Landa mantiene hoy una actividad y una vitalidad política que lo ha llevado a ser candidato a senador y, a juicio mío, lo tiene realizando la mejor y más intensa campaña de cuantos aspirantes andan en busca del voto de los veracruzanos, lo que demuestra que en política la rueda de la fortuna nunca para de girar, que no hay cadáveres políticos, pero también que solo sobrevive quien ha aprendido y tiene experiencia en este nuestro sistema muy sui géneris. Si se dieran las circunstancias, seguramente hoy Héctor saludaría a Fidel Herrera Beltrán como si nunca hubiera sucedido nada.

En parte esto lo menciono porque como si en el PAN estatal no tuvieran suficiente con los que les pasa, ha aflorado también el canibalismo del secretario general del Comité Estatal, el ex diputado local Marco Antonio Nuñez López, amplia y popularmente conocido como “Choriqueso”. Viendo el río revuelto, el hombre desahucia ya prácticamente de volver a la dirigencia o de llegar a ella a Víctor Alejandro Pipo Vázquez Cuevas y al mismo Miguel Ángel Yunes Linares.

En su columna “Meza Política” del lunes, la colega Jazy Meza Lagunes publicó una entrevista que le hizo al político porteño y confiesa ella misma que se quedó espantada por la respuesta que le dio cuando le preguntó sobre la permanencia de Pipo en el PAN. "Te voy a decir algo, en esta vida todo tiene un ciclo, hasta nosotros mismos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos". Narra la periodista que, sin embargo, pensó detenidamente su opinión y agregó: "el ciclo del Pipo ya concluyó, su periodo, y ya serán otros actores los que vengan a actuar, los propios Yunes, háblese de Miguel, ya van en franca decaída, eso es cíclico; vemos que en su momento estuvo Madero, en su momento estuvo Porfirio Díaz, en su momento estuvo Benito Juárez, todo tiene su ciclo". Y en su declaración, el señor Nuñez López ya hasta exilió a Vázquez Cuevas: "incluso vino Juan José Oliva (ex gobernador de Guanajuato y ahora miembro del equipo de campaña de Josefina Vázquez Mota) y estuvo conversando con él, supongo yo que van a provechar la experiencia que tiene Víctor Alejandro en materia electoral, siento yo que ahí va a estar la clave para hacer morder polvo a los partidos de oposición".

Volviendo a Yunes Landa, es el mejor ejemplo del que debiera aprender Nuñez López y tener siempre presente que en política se nace, se crece, se reproduce y se muere… pero también se renace. A ver si no un día cualquiera se le aparecen los fantasmas de Pipo Vázquez Cuevas y Miguel Ángel Yunes Linares y lo entierran políticamente y lo destierran de la dirigencia estatal.

¿Pero qué me llama la atención hoy de la campaña de Héctor Yunes Landa? Sus actos, que son muy concurridos, acaso los más concurridos de todos quienes andan buscando el voto de los veracruzanos –por lo menos eso reflejan las fotografías y los videos que se difunden a través de sus boletines de prensa y los que se publican y difunden en diversos medios–; su febrilidad, que lo lleva y lo muestra por todo el estado y con los más diversos sectores; su presencia en los medios –tengo entendido que tiene varios equipos de prensa trabajando para él en diversos distritos, más el que lo acompaña en forma permanente, pero sobre todo por los espacios que le dan, lo que me hace pensar que no se ha atenido a lo que le indiquen o a lo que le quieran dar para que se promueva, sino que ha sacado recursos de quién sabe dónde para promover su imagen–; la respuesta que está dando a los electores, los que cada vez están más sorprendidos por sus resultados; y su trabajo en equipo con su equipo, pero también destacadamente con su familia encabezada por su joven esposa Verónica de la Medina, entre otras razones.

¿Qué lo lleva a moverse como lo está haciendo? Hay por lo menos dos respuestas no solo posibles sino seguras que encuentro: asegurar el triunfo de su partido para no poner en riesgo su llegada al Senado, y seguir sembrando y seguir regando lo que ya sembró a su paso por la dirigencia estatal tricolor, con miras a participar con verdaderos argumentos, los de la preferencia ciudadana, en la contienda para renovar la gubernatura en 2016, que se ve lejos pero que cuando veamos ya llegó.

Ya en otro entrega comentaré testimonios de quienes han recibido rápida respuesta y positiva de Héctor a sus peticiones, lo que le ha ganado una gran simpatía, pero también, por ejemplo, el activismo que despliega junto a él su esposa Verónica, quien lo mismo lo acompaña a fijar propaganda que lo representa en actos o que chatea a diario en nombre del candidato y tiende con ello puentes de acercamiento y de entendimiento, de comunicación, que, sin duda, les redituarán buenos frutos para el 1 de julio.

Por lo pronto, Pipo debiera verse en ese espejo, aprender de él y continuar en su lucha.

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