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Columnas y artículos de opinión

Una enfermedad llamada inseguridad

Tierra de Babel

Por: Jorge Arturo Rodríguez

29/05/2012

alcalorpolitico.com

Dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad, pero la verdad, yo no lo sé de cierto, lo supongo, porque, si me apresuran un poco –sin ofenderme y sin ofender a nadie-, los borrachos mentimos a menudo. Pero dejo a un lado el tema etílico (recuerdo que Charles Baudelaire escribió alguna vez que el odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida), y me quedo con lo que dijo Juana de Ibarbourou, que la niñez es la etapa en que todos los hombres son creadores.
 
Cuánto y cuántos desearíamos habernos quedado con esa etapa de creadores. Eso nos hace falta. En fin, que como señaló Karl A. Menninger, lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad. ¡Moles! ¿Cómo entonces andamos en estos tiempos? ¿Qué carajos les estamos dando? ¿Qué chingaos esperamos entonces de ellos? No, pos sencillamente ya valimos, ¿no?
 
Son ellos, las niñas y los niños, los jóvenes, los que con frecuencia nos abren los ojos y nos dicen: “Hey, aquí estamos, ¿eh?” Y es ahí donde debemos tener presente que los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro, dijera John Fitzgerald Kennedy.
 
Vaya, digámoslo con Khalil Gibran, protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.
 
Por eso aplaudo lo dicho por el niño Arat Córdoba Lira, presidente del Cabildo Infantil de Xalapa 2012, que nuestra ciudad capital “era una de las ciudades más seguras y hermosas del país y sigue siendo hermosa, pero ya no segura”. ¿Acaso no es cierto?
 
Cambiemos el nombre de “Xalapa” y digamos, con Arat, que “México era uno de los países más seguros y hermosos del mundo y sigue siendo hermoso, pero ya no es seguro”. ¿Qué tal?
 
Digamos también, con Arat, que esa enfermedad llamada inseguridad es como un virus que se está comiendo poco a poco al país, lo está debilitando, quiere acabar con él.
 
¿Qué hace falta, Arat? “Es necesario organizarse, cada quien desde sus puestos, desde sus trincheras: hogar, escuela y sociedad, y hacer bien, muy bien, lo que a cada uno le corresponda. La recuperación será lenta y en ciertos casos dolorosos, pero con la intervención de las autoridades militares, judiciales, civiles y organismos de los derechos humanos lograremos recuperar la tranquilidad, el bienestar y la paz de nuestra bella ciudad [léase país]. Pero es necesario tener siempre una actitud responsable y promover los valores en la casa como en la escuela y en la ciudad. En el caso de los niños y jóvenes, es necesario impulsar la práctica de actividades artísticas y culturales para formar un carácter sensible y positivo, pero también brindarles las mejores oportunidades, sobre todo a los niños de escasos recursos y lograr así que sigan estudiando, porque ellos son los primeros reclutados por los delincuentes, pues tienen hambre de ser y hacer”. (Mercedes Aguilar, en alcalorpolitico.com).
 
¿Quihubo? ¿Cómo les quedo el ojo? Con mucha razón Rabindranath Tagore escribió que cada niño que viene al mundo nos dice: "Dios aún espera del hombre".
 
De cinismo y anexas
 
En marzo pasado, un grupo de artistas y creadores presentó una carta al Presi Calderón invitándolo a que inaugurara una exposición. En la misiva se decía que “Es inaceptable vivir en una sociedad donde prevalece el poder del fuego y el dinero”. Y Manuel Felguérez expresó que “la cultura puede salvarnos. Siempre he pensado, y no sólo yo, es una idea histórica, que la cultura es el mejor antídoto contra la barbarie, entendiendo por cultura no las bellas artes, sino una forma de vida civilizada”.
 
A propósito, ¿qué dicen nuestros candidatos en campaña de la cultura y las artes?
 
Ahí se ven
 
Hasta la próxima
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