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Columnas y artículos de opinión

En la recta final

Detrás de la Noticia

Por: Ricardo Rocha

13/06/2012

alcalorpolitico.com

Yo no sé ustedes, pero hasta antes de iniciar el segundo debate era lógico suponer que éste representaba, para los cuatro candidatos a la presidencia, la última gran oportunidad de cada uno para exhibir y golpear a sus adversarios en un foro inédito para la democracia mexicana: los canales 2 y 13, los de mayor audiencia en todo el país. Por supuesto que a algunos les convenía afirmar y hasta procurar que el debate no modificaría preferencias y tendencias. Pero, para otros, era la dorada y tal vez última oportunidad de alcanzar y hasta rebasar a sus rivales en esta recta final hacia el 1 de julio. Suponíamos que ahora sí, sin eufemismos como el de la guerra sucia, sería una lucha despiadada por el inmenso poder que significa, en un país como éste, la presidencia.

Pero hete aquí que terminado el debate, creo que para una buena parte de los mexicanos el sentimiento de los televidentes se sintetizó en una sola palabra: desilusión. Y es que, o se prepararon muy mal o los asesoraron peor o no entendieron que se trataba de una oportunidad única. El caso es que ni Josefina Vázquez Mota, ni Enrique Peña Nieto, ni Andrés Manuel López Obrador, ni Gabriel Quadri lograron generar un solo momento de emotividad que estremeciera a la mayor audiencia de la historia que se haya concitado jamás para un debate: ni una sola frase recordable, ni un solo mensaje conmovedor, ninguna propuesta audaz o imaginativa, ni una discusión apasionada sobre los grandes desafíos del país. En cambio, tuvimos a una Josefina golpeadora pero endeble y sobreactuada, un Gabriel provocador pero chiflado, un Andrés Manuel predecible y repetitivo y un Enrique que fue a lo suyo: administrar su ventaja.

Por ello, y más siento que luego del domingo, nos quedó a muchos una sensación de vacío en la carrera por la presidencia. Pareciera que los discursos de los partidos están agotados y se advierte en los candidatos una especie de fastidio, una suerte de cansancio prematuro.

Tal vez por eso valga la pena voltear hacia el invitado inesperado en este proceso: #YoSoy132 que, por el contrario, aumenta su dinámica y su fortaleza pese a todos los intentos por desacreditarlo a partir del prejuicio de que los jóvenes son incapaces de organizarse, pero, eso sí, fácilmente manipulables. De ahí que ya corran las más disparatadas versiones sobre quién está detrás de este movimiento juvenil. Que por cierto se ha redefinido como apartidista pero antipeñista y no lopezobradorista. Las preguntas ahora son: hacia dónde va exactamente, cuáles serán sus alcances, seguirá creciendo a pesar de sus detractores, si continuará convocando a cada vez más miles en las calles, si se desinflará con las vacaciones escolares, si promoverá eficazmente el voto, si despertará a los indecisos y, finalmente, si será un factor que influya en algún sentido el 1 de julio.

Mientras tanto, navegamos en un mar de contradicciones: el The New York Times anticipa a Enrique Peña Nieto como “favorito invencible”, pero el mismo día de ayer, una encuesta auspiciada por académicos universitarios lo ubica —por primera vez en todo este largo proceso— por debajo de Andrés Manuel López Obrador; la diferencia es de apenas un pelo, 31.8 contra 30.9, pero establece ya un empate técnico a menos de 20 días de la elección. Lo malo es que el encuestador Berumen aclara que él no hizo las sumas y restas.

Por supuesto que lo más probable es que este sondeo de opinión pública sea rápidamente desacreditado por los priístas dado su origen en instituciones como la UNAM, la UAM y El Colegio de México, generalmente etiquetadas como de izquierda. También es seguro que aparecerán otras encuestas que insistan en darle a Peña Nieto una ventaja de 15 o más puntos sobre López Obrador y Vázquez Mota. Pero, pese a todo, hay dos hechos indubitables: el crecimiento de la percepción de que siempre no, que no está todo decidido. Y una rabia apenas incubada por una convicción: en esto de las encuestas, alguien o varios están mintiendo por una inadmisible incapacidad profesional o una perversión inconfesable. No se vale.

[email protected]
@RicardoRocha_MX
Periodista

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