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Columnas y artículos de opinión

Fin de las encuestas

Por: Helí Herrera Hernández

18/06/2012

alcalorpolitico.com

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Twitter:HELIHERRERA.es

Con esta tercera semana de junio se cierra la posibilidad de que las casas encuestadoras puedan publicar y comentar sus mediciones electorales en los distintos medios de comunicación.

De acuerdo con lo previsto por el Código federal de Instituciones y Procedimientos electorales, los estudios de opinión y preferencia electoral solo podrán salir a la luz pública hasta esta semana que inicia, y partir de la siguiente se cierra esa posibilidad, lo que quiere decir que los últimos 7 días previos al primero de julio, solo escucharemos lo que “radio bemba” comente en las oficinas, plazas, restaurantes, corrillos, escuelas, cantinas, hogares y calles.

Se acabará por fin el martirio que era ver milenio televisión, o cualquier otro medio de comunicación que, ya por intereses económicos o políticos daba ventajas desproporcionadas a un candidato y partido, y que al verlas o leerlas lograban un efecto contrario al que perseguían: que redoblaran los esfuerzos todos aquellos simpatizantes de los candidatos que aparecían muy debajo del puntero.

Yo así lo viví. Cuando los lunes abría la mayoría de los rotativos y veía las encuestas publicadas me hinchaba de coraje y en lugar de dedicarle 15 horas al poder de convencimiento con mis amigos, compañeros, familiares y sociedad en general a favor de Andrés Manuel López Obrador, lo empecé hacer por 20 horas, con resultados extraordinarios que me dejan satisfecho, sea cual sea el resultado de la elección presidencial del primer domingo de julio.

Estamos ahora acercándonos al día cero, a la madre de todas las encuestas, y por lo que observo en los diferentes frentes políticos aquel partido que arrancó y pregonó una ventaja al inicio de la contienda de más de 40 puntos sobre el tercer lugar, sinceramente anda preocupado. Su candidato está mandando personeros a los estados con mayor peso electoral para afianzar, modificar y hasta desterrar estrategias porque sabe que lo que decían las encuestas “a modo” están muy lejos de la realidad.
Atrás quedaron los discursos triunfalistas de los dirigentes nacionales tricolores relativos a que la campaña solo era un trámite, y de los estatales como el de Veracruz, que anunciaban a pulmón abierto el carro completo.

Daba gusto leer la respuesta de algún legislador de ese instituto político cuando los periodistas le preguntaban sobre los focos rojos que la correlación de fuerzas señalaba para con su partido, y jocosa y socarronamente respondía “que sí, que eran focos rojos porque su partido rojo iba ganar todos los distritos federales electorales de Veracruz”.

Igual de arrogantes anduvieron al inicio y hasta la mitad de la contienda electoral los azules, cuya candidata llegó, en ánimo triunfalista a precisar que “a los debates oficiales solo debían asistir los dos punteros”, y semanas más tarde, cuando el triunfo se le escapaba no solo por sus disparates, sino por el tipo de gobierno que realizó Felipe Calderón y miembros de su gabinete, (como el que hoy fustiga hasta con rencor a Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador afirmando que si ganan “sería un salto al vació”, quizás pensando que al pueblo de México ya se le había olvidado aquellas cuentas alegres de que con seis mil pesos una familia le alcanzaba para pagar las colegiaturas de sus hijos, un coche nuevo y la hipoteca de su casa), a exigirle a sus seguidoras que les “negaran el cuchi cuchi a sus maridos si no iban a votar por ella”.

¿Dónde están los buenos sentimientos de esa militante del partido (de) Acción Nacional? ¿La doctrina humanista y religiosa que puso por delante siempre? Pues nada, que la desesperación de verse en un relegado tercer lugar hizo que aflorara la misandria en doña Josefina que le ha valido el repudio de los hombres no porque les nieguen el “cuchi cuchi”, sino por atentar contra la estabilidad de sus hogares, dado que la abstinencia “a Fortiori” de las cónyuges, llevaría irremediablemente al divorcio o separación del matrimonio.

De un lado han perdido la tranquilidad, sobriedad y superioridad con la que iniciaron la campaña presidencial y del otro, prácticamente la cabeza, el raciocinio, y empiezan a tirar epítetos a diestra y siniestra que en lugar de ganar conciencias, pierden adeptos.

Se acerca el día cero, estamos a menos de quince días de la jornada electoral y por lo que dicen y cuentan gentes cercanas a los hombres que tienen el poder federal y local, las cosas no pintan nada bien ni para unos ni para otros.

Se esfumó el carro completo para quienes lo auguraban, aunque ya lo justifican argumentando que para su partido lo trascendental e importante era la elección presidencial y no la de diputados federales y senadores.

Lo que será una realidad, es que quien gane la presidencia de la República no tendrá mayoría calificada en el Congreso de la Unión, como al principio de esta elección se llegó a afirmar por los pregoneros del carro completo, y en una de esas, ni siguiera la absoluta.

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