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Columnas y artículos de opinión

Viejos los cerros…

Tierra de Babel

Por: Jorge Arturo Rodríguez

20/06/2012

alcalorpolitico.com

El pasado 18 de junio, el genial Paul McCartney cumplió un año más de vida y buenísima vibra musical, y dice el cabrón: “Jamás me creeré que tengo 70, no me importa lo que me digan... No hay una célula en mi cerebro que se lo crea”, o lo que es lo mismo, hay en él una magnífica y palpitante vida, de esas de las que ya queda poco, vegetariano y yoguita, y que demuestra que la longevidad no necesariamente es sinónimo de cansancio, deterioro psíquico y físico, por el contrario… hay vida pa’ rato.

Hay optimismo. Lo que me recuerda que un amigo entrañable escribió en su cuenta de facebook: “Tras 17 días de ayuno, y luego de haber reflexionado bajo un árbol de pochota, nuestro Testigo de Jericó, Mirrey Salvador Rodríguez Azueta, sorprendió al mundo entero aquel lunes con una sentencia plena de luz: "Soy tan optimista, que aunque no tengo jardín, me compré una podadora".

Vaya, dicen que viejos los cerros… O dijera Georg Christoph Lichtenberg, que nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

En fin, que el pasado 15 de junio fue el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, designado por la ONU dizque pa’ que todo el mundo exprese su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores. ¿Quién se dio cuenta de ese día? ¿Quién de los pinches viejitos apestosos y olvidados?

De acuerdo con el portal de la ONU, “la población mundial de las personas de 60 años o más será más del doble, de 542 millones en 1995 a alrededor de 1.200 millones en 2025. Se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato. El maltrato de las personas de edad puede llevar a graves lesiones físicas y tener consecuencias psicológicas a largo plazo. Los malos tratos a las personas de edad se prevé que aumentarán dado que en muchos países el envejecimiento de la población es rápido. El maltrato de las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los Derechos Humanos de millones de personas mayores en todo el mundo; es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”.

Eso, eso, eso: “merece atención”. Pero a como vamos, el asunto se ve de la chingada; cada día el horizonte, sobre todo en los países pobres incluyendo a nuestro México, se torna gris, por decirlo de una manera suave, para no hablar de las dichosas pensiones –raquíticas, por cierto-, que a decir de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), “en promedio, 40% de la población en edad de laborar está cubierto por un esquema de pensiones. El otro 60% de las personas, que labora por su cuenta o en la economía informal, no tendrá suficientes recursos para vivir en la vejez”. O sea, nos va cargar la chingada y de nada nos valdrá Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.

Qué tristeza… Pero seamos positivos y optimistas, ya pronto viene el cambio… ¡Gulp!

No nos queda más que pensar como André Maurois, que el arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza. Ya qué chingaos…

Ojalá escuchen al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon: “Hago un llamamiento a los gobiernos y a todos los agentes interesados para que formulen y apliquen estrategias de prevención más eficaces, leyes y políticas más rigurosas a fin de atender todos los aspectos del maltrato a las personas ancianas. Trabajemos juntos para optimizar las condiciones de vida de esas personas a fin de que puedan brindar lo mejor de sí a nuestra sociedad”.

De cinismo y anexas

Y bueno, les cuento que una paciente de sesenta años le pregunta al doctor: “Oiga, doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo? ¿Qué me aconseja tomar?

El medico le responde: “Un taxi, señora”.

Ahí se ven.

Hasta la próxima
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