Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

El factor ‘Y-2016’

Al Pie de la Letra

Por: Raymundo Jiménez

03/07/2012

alcalorpolitico.com

Ahora que se conoce con más exactitud el saldo de la votación presidencial, queda claro por qué en Veracruz la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, y el dirigente nacional del partido blanquiazul Gustavo Madero decidieron jugársela con el clan de Miguel Ángel Yunes Linares, cediéndole a éste la candidatura a senador para su hijo Fernando Yunes Márquez a pesar de las reiteradas impugnaciones de los josefinistas Alejandro Vázquez Cuevas y Julen Rementería del Puerto, los cuales recurrieron y llegaron a obtener hasta un par de veces el fallo a su favor de los magistrados de la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sentencias que fueron desconocidas por el Comité Ejecutivo Nacional panista y revertidas por el pleno de la Sala Superior del TRIFE.
 
Y es que hasta la noche de ayer, al cierre del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del Instituto Federal Electoral, con el 98.94% de las actas computadas la abanderada del PAN sólo era superada con 820 votos de diferencia por el priista Enrique Peña Nieto, virtual ganador de la contienda.
 
Cuando aún faltaban por computar 105 actas de escrutinio, Vásquez Mota sumaba un millón 179 mil 327 votos contra un millón 180 mil 147 de Peña Nieto, estableciendo una cerradísima diferencia de 0.02% (33.63% contra 33.65%). En tercer lugar se ubicaba el candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, con un millón 012 mil 818 votos (28.88%). El representante de las izquierdas no pudo ganar ahora en Veracruz como sí lo hizo en el 2006.
 
En cambio, el PAN y el PRI quedaron muy cerca de alcanzar la misma votación conseguida en la sucesión estatal de 2010, en la que Yunes Linares sumó alrededor de 1 millón 277 mil votos como candidato a gobernador, 2.5% menos que Javier Duarte de Ochoa, del PRI.
 
Con este sorpresivo campanazo, el ex director del ISSSTE se reivindica ante el panismo nacional que en el resto del país sufrió la peor debacle electoral, pues cayó hasta el tercer lugar de la votación presidencial y perdió las gubernaturas de estados emblemáticos para el partido blanquiazul como Jalisco y Morelos.
 
El PAN sólo pudo retener el gobierno de Guanajuato, cuyo ex mandatario Juan Manuel Oliva impuso al candidato ganador Miguel Márquez y fue el operador electoral de Vázquez Mota en la campaña presidencial.
 
A Oliva, identificado como miembro del grupo ultraconservador El Yunque, se le candidatea para sustituir a Madero en la presidencia del CEN del PAN, lo que vendría a fortalecer políticamente a Miguel Ángel Yunes en Veracruz.
 
El ex gobernador de Guanajuato mantiene una buena relación personal con Yunes Linares, para el cual colaboró en la fallida “operación cicatriz” que se instrumentó en febrero de 2010 para alinear a Gerardo Buganza Salmerón y a otros panistas veracruzanos inconformes con la imposición del ex director del ISSSTE como candidato del PAN a la gubernatura.
 
Hay quienes aseguran que el ex priista, quien el próximo 5 de diciembre cumple 60 años de edad, ya no buscaría en el 2016 ser nominado a la gubernatura por el PAN sino que su proyecto sería impulsar a su hijo Fernando, quien aunque pierda la elección ya tiene amarrado el escaño senatorial de primera minoría.
 
Y es que Yunes Márquez, quien por la presión de su padre fue sostenido contra viento y marea por la dirigencia nacional del blanquiazul en la primera fórmula de candidatos al Senado, sumaba hasta el cierre del PREP, con el 98.68% de las actas computadas, un millón 214 mil 530 votos (35.01%) contra un millón 270 mil 580 (36.63%) del priista José Francisco Yunes Zorrilla. La diferencia entre ambos no llega a dos puntos porcentuales.
 
Sin embargo, al perder la elección presidencial el PAN, a partir de diciembre de este año también podría cambiar la situación de algunos incipientes cacicazgos panistas como el que pretende consolidar el jefe de la familia Yunes Márquez en Veracruz, pues ya con el control del gobierno federal en manos del PRI los yunistas dejarán de operar los recursos y programas asistenciales que actualmente manipulan electoralmente en la entidad a favor del partido blanquiazul.
 
Un caso, por ejemplo, es el de Oportunidades, cuyo coordinador estatal es Miguel Ángel Yunes Márquez, el primogénito de Yunes Linares, quien por la influencia de su padre ya fue diputado local plurinominal en 2004 y luego, en 2007, presidente municipal de Boca del Río.
 
Luego de la debacle electoral del panismo en el resto del país está por decidirse la salida de Madero de la dirigencia nacional. Ya se verá qué grupo –los calderonistas, los josefinistas u otro– se queda finalmente con el control del CEN blanquiazul. Sin embargo, quien llegue, seguramente volverá a recurrir a Yunes, quien contará con un senador y al menos tres de los cinco diputados federales del PAN al Congreso de la Unión. Pero los legisladores yunistas podrían ascender a cuatro si su sobrino Eduardo Vega Yunes impugna y logra revertir el resultado de la elección en el octavo distrito electoral (Xalapa-Rural), donde el priista Alejandro Montano Guzmán le sacaba anoche una apretada ventaja de casi 2 mil 300 votos.
 
CASTA PRIISTA
 
Por cierto, aunque el PRI se adjudica 15 de las 21 diputaciones federales, sólo en nueve distritos electorales el priismo veracruzano sacó la casta: en Orizaba, donde aventaja con 38 mil votos al PAN; en Minatitlán, donde la distancia con el PRD es de alrededor de 27 mil sufragios; en Zongolica, Poza Rica, Tuxpan y Papantla, donde supera con 20 mil, 19 mil, 16 mil y 15 mil votos, respectivamente, a sus adversarios más cercanos; en Martínez de la Torre y Coatepec, donde la distancia que saca en ambas circunscripciones es de 14 mil votos, y Pánuco, donde la candidata priista Zita Pazzi Maza no sabe cómo se dio el milagro de posicionarla 13 mil votos arriba de su más cercano competidor.
 
En Poza Rica y Tuxpan, según se ve, el partido tricolor supo capitalizar el buen trabajo de los alcaldes Alfredo Gándara Andrade y Alberto Silva Ramos.

Columnas recientes