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Columnas y artículos de opinión

¡Cuidado con tu corazón!

Espacio Ciudadano

Por: Jorge E. Lara de la Fraga

19/07/2012

alcalorpolitico.com

“Nunca dejes de intentar; corre tu propia carrera, no la de tus adversarios…”

Empecé la labor aeróbica, intensiva y sistemática a edad madura, pues si bien como adolescente y joven intervine en ciertos deportes fue ya soportando las 4 décadas de existencia cuando me animé a correr distancias largas, convirtiéndome en un apasionado de los mini maratones y de los medios maratones. Durante 20 años y un poco más seguí con esa rutina extenuante y me atreví, en ciertos momentos, a superar la barrera de los 42 kilómetros y fracción (el maratón). Esa prueba mítica del griego Fidípides era una de mis metas y merced a una disciplina dietética, a mi naturaleza, a chequeos y asesoría médica, así como en razón de apoyos diversos y a una aceptable preparación física y mental, logré en tres ocasiones mi objetivo, no para imponer marcas extraordinarias, sino para llegar a la meta como sobreviviente. Expreso lo anterior en razón de que a últimas fechas han ocurrido lamentables decesos durante competencias de resistencia. Amigos y colegas se preguntan por qué pasan tales situaciones irremediables. En esta ocasión, dejo el espacio para que un profesionista serio y además practicante asiduo de esas acciones de largo aliento nos ilustre. El doctor Armando Contreras Arriola, mi amigo y colega precisa sobre el particular:

“La muerte súbita de una persona joven y aparentemente sana es un hecho que produce un gran impacto social y familiar, sobre todo si tiene lugar durante la práctica deportiva. La patología cardiovascular es la causa más frecuente de muerte, al igual que la muerte súbita no asociada al deporte. En deportistas de mayor edad predomina la enfermedad ateromatosa coronaria, mientras que en los más jóvenes la patología es de origen congénito. Se han revisado los casos de muerte súbita ocurridos en nuestro país desde 1995 hasta junio de 2001, seleccionando aquellos casos que se produjeron durante la práctica deportiva o durante la primera hora tras su finalización.

“Así, se encontraron 61 casos de muerte en una edad comprendida entre los 11 y 65 años, siendo 59 de ellos varones y 2 mujeres. Los deportes más frecuentemente implicados fueron: ciclismo (21), fútbol (13), gimnasia (5) y atletismo (3). Las causas de muerte en estos pacientes fueron: enfermedad ateromatosa coronaria en 25 casos (40.9%), de los cuales 23 pacientes eran mayores de 30 años (37.7%); miocardiopatía arritmogénica en 10 (16.3%), 7 pacientes mayores de 30 años (11.4%); miocardiopatía hipertrófica en 4 (6.5%); hipertrofía ventricular izquierda idiopática en 3 (4.9%); fibrosis miocárdica postmiocarditis en 2 (3.2%); miocardiopatía dilatada en 1 (1.6%); anomalías en el origen de las coronarias en 2 (3.2%) y valvulopatía aórtica en 2 (3,2%). Estos datos nos revelan que las principales causas de muerte identificables de muerte súbita en deportistas son la MIOCARDIOPATÍA ARRITMOGÉNICA Y LA HIPERTROFIA VENTRICULAR IZQUIERDA GRAVE. Un 30% son inexplicables. Para evitar decesos  de tal índole, es menester que las personas configuren y posean su historial clínico, practicándose periódicamente electrocardiogramas, pruebas diversas de laboratorio clínico, someterse a pruebas de esfuerzo, tener una asesoría médica y deportiva, así como una dieta balanceada y evitar tóxicos o enervantes…”

 Habrá que seguir en contacto con la naturaleza, para nada ubicarnos en el sedentarismo y disfrutar de la caminata, el trote o la carrera, pero sin llegar al límite de nuestras potencialidades. Es de desearse que las puntualizaciones del doctor Armando Contreras sean de utilidad para todo ese grupo entusiasta de personas que suele movilizar su cuerpo por las colinas, campos, praderas, subidas y bajadas de este nuestro Xalapa de ensueño. No hay que permanecer estático, como tampoco se vale actuar a contra natura y sufrir un quebranto cardiovascular de pronósticos reservados.
 
JELF/halt

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