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Columnas y artículos de opinión

26 de julio; 26 años después

Nuevo Siglo

Por: Jenaro del Angel Amador

26/07/2012

alcalorpolitico.com

--*Este río cruza mis recuerdos. Se llama el Tuxpan, y baja de la cordillera, de los raudales del Pantepec y el Vinazco*.- Manuel Maples Arce << A la Orilla de este Río>>.-Madrid.-1964.-

Por esas raras coincidencias de la vida, hoy, 26 de julio, en la Habana recordarán como se inició el movimiento guerrillero, gestado en las aguas del río Tuxpan, convertido después en Revolución, y transformado en gobierno. Gobierno que todavía se prolonga en el tiempo.

Y también, a la orilla de ese río, habrá recordación. Este 26 de julio se cumplen 26 años de la muerte de Demetrio Justo Ruiz Malerva.

Y como no existe el <<hubiera>>, entonces tendremos que referir solamente al pasado.

Crecimos en los cincuenta-sesenta, a la orilla de aquél río, junto a otros amigos que hoy, también, se prolongan en la vida: Luis S. Rosales, Esteban Gómez, Roberto López; otros se han ido en adelantado viaje sin retorno, como Alfredo de la Fuente.

En la lucha por una sindicatura cuando gobernaba Veracruz, el licenciado Fernando López Arias, se inició la forja de una carrera política que sólo la adversidad detuvo. Acumuló en su acervo, tres diputaciones federales por el mismo distrito, por la misma tierra que lo vio nacer, y también partir.

Compartió tiempos y espacios con quien también se ha ido: Pericles B. Namorado Urrutia, tuxpeño de mente privilegiada y larga vida en la función pública, que no han tenido sustitutos en los lugares que dejaron.

Han pasado largos veintiséis años y sólo quedan los recuerdos. De la vida de estudiante; de su política militante; de la amistad sin compromiso.

Las palabras no siempre son exactas para expresar sentimientos, pero la lucha se hace. Los años de la juventud han quedado encriptados para siempre. Hoy los recuerdos, con la vista de aquél río, son vivencias que se van esfumando con el paso de los años.

Demetrio sembró, pero también cosechó.

Los frutos de su vida le sobreviven; uno con su nombre, dos más con otras denominaciones, pero herencia al fin, de su paso entre los mortales.

Me remito a las coplas que canta Alberto Cortés, para dejar de escribir, por hoy:

Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo; cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se pueda apagar ni con las aguas de un río…

PD.-Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.- Abraham Lincoln.-

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