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Columnas y artículos de opinión

En Palacio soplan nuevos aires

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

30/07/2012

alcalorpolitico.com

Pues no. Ciertamente, ayer metió los dos goles con los que la selección olímpica ganó por 2 tantos a 0 a su similar de Gabón, pero Gío no es la estrella. No. En la escuadra local hay una nueva figura estelar, un verdadero crack que desde el pasado 18 de julio está moviendo el balón por toda la cancha, que se ha convertido, en pocos días, en el líder del grupo, que, además, el entrenador lo tiene como el tirador en todas las jugadas de penaltis a favor del conjunto por lo que ya lleva varios goles anotados. Desde su llegada ha borrado prácticamente la atención que había sobre sus demás coequiperos y tiene los reflectores encima porque adicionalmente ha sido designado para salir a hablar con la prensa. ¡Ufff, ufff y recontrauuufff! Lo platicamooos ¡todooos! ¡Vamos muchachooos!

Pudiera ser que no se ha advertido o no se ha asimilado lo suficientemente, pero la llegada de Enrique Ampudia Mello a la Subsecretaría de Gobierno marca una nueva etapa en la conducción política y administrativa del Gobierno del Estado luego de los resultados electorales de hace casi un mes en los que ciertamente se obtuvieron mejores cifras que en las dos administraciones pasadas pero en los que se cosechó una histórica, dolorosa para la causa tricolor y contundente derrota en Veracruz para el candidato presidencial Enrique Peña Nieto, amén de las pérdidas en algunos distritos electorales.

Julio, que mañana termina, marca un antes y un después en la administración de Javier Duarte de Ochoa. Con una semana de diferencia, el joven gobernante hizo dos atinadas designaciones, que debieron haber ocurrido desde el inicio de la gestión. El 11 de este mes se anunció el nombramiento de la doctora Mireya Toto Gutiérrez como directora general de la recién creada Comisión Estatal para la Atención Integral a Víctimas del Delito y siete días después vino el anuncio de la llegada de Ampudia Mello, que agarró por sorpresa a todos en el gabinete estatal (como al Tigre de Santa Julia; que los jóvenes busquen en internet qué le pasó al famoso Tigre) porque significativamente el gobernador mantuvo en absoluta reserva (por algo lo hizo) el paso que iba a dar (que ya había dado), con lo que dejó en claro no solo a los de afuera sino sobre todo a los de adentro que solo él y nadie más que él toma las decisiones, sin presión alguna y sin que le quieran inducir a favor de nadie.

Enrique, quien desde que vino por primera vez a servir al estado en los años 90 del siglo pasado se define como el único veracruzano que acepta haber nacido en el Distrito Federal (su amor por Veracruz –me lo dijo en su oportunidad– le nació influido por sus padres, quienes su luna de miel la vinieron a pasar en el puerto y siempre que tenían ocasión regresaban a vacacionar al solar jarocho), es un viejo conocido de los veracruzanos y lo que le sobra es experiencia, sobre todo en operación política, la que ya ha puesto en práctica y al servicio de su nuevo jefe Duarte de Ochoa, quien a su vez le ha dado toda su confianza y respaldo para que opere no solo hacia afuera con todos, sin distinción de siglas, incluyendo a representativos de la prensa, sino para que reorganice todo lo que tenga que reorganizar adentro a efecto de lograr la articulación y la unidad, el conjunto, que tanta falta le han hecho a la administración, pues a quienes se les había encargado esa tarea se dedicaron más a atender sus intereses personales que los del Gobierno, los de Veracruz y de los veracruzanos y con ellos los del propio titular del Ejecutivo.

Que el Gobierno Federal anuncia la venta de ingenios en Veracruz, ahí está Ampudia declarando sobre el tema; que unas madres de familia salen a manifestarse por el presunto despojo de sus hijos por parte de sus ex parejas, Enrique sale a decir que las recibirán en el Tribunal Superior de Justicia; que se traba la Reforma Electoral, se filtran fotos donde se ve al Subsecretario tomándose un café y cabildeando con el dirigente estatal del PAN Enrique Cambranis y se difunde que se reunió también con el presidente del PRD en la entidad Juan Vergel Pacheco. El sábado, el gobernador Duarte de Ochoa le otorgó su representación para que acudiera a tomar protesta a los nuevos coordinadores de la Fundación Colosio, acto en el que aprovechó para rememorar su cercanía con el entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, de quien recordó que proponía un partido (el PRI) más de la sociedad que del estado, como ahora la tiene con Enrique Peña Nieto.

Con la llegada de Ampudia Mello a la Subsecretaría y su estrecha coordinación con el secretario de Gobierno Gerardo Buganza Salmerón se otorga a la dependencia el papel que le corresponde en la ortodoxia política: la conducción de la política interior del estado. Buganza ya no hace corajes ni pierde tiempo por la falta de un eficaz operador en la Subsecretaría y puede ayudar mejor al Gobernador atendiendo las responsabilidades inherentes a su cargo. Respetuosos, de buenas maneras, partidarios del diálogo y la negociación, de piel dura, la dupla dio muestra ayer de lo mucho que le pueden servir al titular del Ejecutivo. Desde el sexenio pasado, sistemáticamente el panismo se había negado a acudir al Palacio de Gobierno a alguna reunión y menos para llegar a un acuerdo. Javier Duarte de Ochoa logró lo que no pudo Fidel Herrera Beltrán, convencer a Enrique Cambranis, del PAN, para que asistiera, como lo hizo ayer, para, junto con Erick Lagos del PRI, Juan Vergel del PRD, Juan Eduardo Robles del PVM, Vicente Aguilar del PT, Eduardo Carreón del PANAL, Cuauhtémoc Pola del Movimiento Ciudadano, Alfredo Tress del AVE y Antonio Luna del Partido Cardenista, en domingo, día de descanso y todavía de vacaciones, avalar el dictamen que aprobará el nuevo Código Electoral, justo horas antes de que se venza el plazo legal para que ese nuevo estatuto tenga vigencia y rija el proceso electoral local y municipal del próximo año.

Ampudia recibió instrucciones del Gobernador y operó, ayudó a destrabar, a lograr acuerdos previas modificaciones al articulado según las propuestas de los dirigentes partidistas. Se logró conciliar. Se obtuvieron consensos. Se advierte que los reticentes confiaron en el nuevo operador político. Así, nuevos aires soplan en el Palacio de Gobierno. Se privilegiará, por fin, el tejido político y no se actuará más a la ligera como se hizo en el pasado cuando se metió en graves problemas al mandatario estatal; se dialogará con la prensa. Habrá, ya hay interlocución. Hacía falta ese puente, ese buen nivel de entendimiento.

En un contexto más general, Javier Duarte de Ochoa ha dado un paso en la dirección correcta: ha dado muestras ya de alinearse en la nueva corriente peñanietista, con la que llegarán, por lo demás, muchos cambios, muchos en las prácticas políticas, debido a lo cual escenarios previstos hasta ahora para el estado habrán de cambiar dramáticamente. Ya se irá viendo, ya lo iremos comentando. La historia comienza de nuevo.

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