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Columnas y artículos de opinión

Jóvenes rechazados

Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez

04/08/2012

alcalorpolitico.com

Hace unos días el país se enteró de que más de 120 mil jóvenes que aspiran legítimamente a estudiar la preparatoria en el Distrito Federal, fueron rechazados. La Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, entre otras instituciones prestigiadas, dijeron a los solicitantes que buscaran otras opciones para satisfacer sus deseos de estudiar, de prepararse para ser más aptos y mejores en la vida.

Este fenómeno social se observa con una enorme naturalidad, como si fuera lo más simple de la vida, y las autoridades educativas en ningún momento se ponen a pensar sobre los males, los daños y problemas que trasladan a los hogares del altiplano porque, cuando los adolescentes no tienen oportunidad de estudiar y carecen de recursos económicos para pagar colegiaturas en escuelas privadas, se configura un problema de inestabilidad y repudio hacia el gobierno.

En la muy querida Universidad Nacional, que ha sido Alma Máter de grandes mexicanos y que tantos beneficios ha procurado a México a través de la cátedra, las enseñanzas, la investigación científica y tecnológica, así como la difusión cultural tan vasta que ofrece en los diversos campos de las actividades estéticas, recibió la solicitud de 62 mil 682 aspirantes que presentaron examen para ingresar a sus aulas; de todos ellos la máxima institución educativa del país aceptó únicamente a 6 mil 500. Lo anterior nos enseña que sólo 1 de cada 10 jóvenes fue admitido. Esto no es nuevo, ha sido una realidad aceptada por todos desde hace muchísimos años porque nuestra Universidad Nacional requiere de mayor presupuesto, más aulas y exige plantillas de maestros con diversas especialidades para poder atender a quienes desean ser universitarios.

Recuerdo con gratitud que llegué a esta magna institución en el año 1968 a tercer grado de la Facultad de Derecho y solamente me costó $200.00 la inscripción, cantidad que, creo, no ha variado.

Dentro de este panorama, un investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, que responde al nombre de Alfredo Nateras, señaló que quienes no tuvieron el privilegio de ocupar un lugar en la universidad se ubican en la exclusión social y agregó: “Implica una dificultad más en términos de construir un horizonte de presente, es decir, el presente se les está diluyendo de las manos y, a partir de ahí, para una gran parte el futuro cuasi no existiría”.

Por otra parte y para ser muy moderno y actualizado, el investigador de la UAM dijo que el sentir de la juventud rechazada puede acentuarse por la presencia del #Yo soy 132, que representa un movimiento ya contaminado por otras organizaciones políticas que lo único que desean es crear problemas a la sociedad mexicana.

El señor Nateras, con una gran seguridad, también declaró que para los jóvenes de los niveles más desfavorecidos la educación tiene un gran valor, porque probablemente serían los primeros de su familia que accederían al nivel universitario; entonces, al no lograrlo, se estarían privando de este reconocimiento.

Con el mayor de los respetos y con sentido social y objetivo, si tuviese la oportunidad de platicar e intervenir para solucionar este gravísimo problema, con toda sinceridad les diría a las autoridades educativas que deberían hacer lo que ya propuso y realizó el Dr. Javier Duarte de Ochoa, actual Gobernador Constitucional del Estado, quien al fundar la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, le dio un toque de originalidad en cuanto a la modalidad educativa porque le ha impreso mayor importancia al proceso cultural como sinónimo de autogestión que surge de la sociedad misma y de esta manera, con apoyo en el aprendizaje autónomo, la autorresponsabilidad y la búsqueda del mejoramiento individual y colectivo, ha logrado en tan sólo un año que más de 35 mil aprendientes estén ubicados en el nivel medio superior cursando con regularidad y calidad la escuela preparatoria.

Considero, asimismo, que no es con actitudes de reflexiones e interpretaciones de lo que se puede hacer o no hacer, ni es momento de andar dando consejos como el señor Nateras, a quien se le hace sencillo decir a los aspirantes que, si no fueron aceptados en la preparatoria de las universidades que laboran en el Distrito Federal, pues se dediquen a buscar otra actividad productiva, esto es se empleen como mecánicos, pintores, panaderos, tablajeros, etc. Eso no es analizar y menos resolver con seriedad un problema porque lo que se impone es dar soluciones y decirle a la juventud que ella misma puede labrarse un camino eficaz, que si quiere y lo desea, puede transformar realmente su vida, y enseñarle lo que es la voluntad para estudiar por sí mismo, retar el conocimiento, asimilarlo y transitar en una sociedad que ame y privilegie la ilustración.

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