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Columnas y artículos de opinión

No habrá traición

Hemisferios

Por: Rebeca Ramos Rella

06/08/2012

alcalorpolitico.com

Cinco semanas después estamos viviendo el escenario postelectoral previsto. Ya vemos que la prospectiva no nos falló. López no acepta su derrota; hace gala de su mente creativa y perversa para engañar a los mexicanos con maquinaciones enfermas de rabia, frustración y megalomanía.

Su lema es el eterno fraude incomprobable, su espejismo. Su justificación ridícula es “si no gano yo, la elección no es limpia…no hay democracia”. Su misión de salvador de la Patria es la mejor telenovela que ni la vapuleada televisora pudo idear. Nadie lo ha externado, pero ya raya en la urgente visita al psiquiatra. Afortunadamente con su conducta, sus gestos, sus turbias elucubraciones, los mexicanos refrendamos nuestra razón, al no haberlo elegido para ser Presidente. Jamás lo será.

Los panistas siguen recomponiendo los pedazos de su partido, que el camión priista dejó desperdigados. Las placas decían: Con EPN gana México. Ya descararon sus resentimientos con Calderón; ya se le voltearon al sentarse con los perredistas, reclamando mismos actos y sospechas que no pueden comprobar. Ya se unieron en complot. Y el Presidente sigue despidiéndose reiterando una y otra vez sus logros, sus avances; advirtiendo que debe haber continuidad. Ofrece transición pacífica, legal, colaboracionista, institucional, pero se agandalla las plazas de la alta burocracia federal, para que los panistas no se queden desempleados y los priistas se desgreñen por pocos espacios.

Es la insuperada ira de la derrota, la constante; el odio cantado a los vencedores; la impotencia de no doblarlos con ninguna puñalada; la negación terca de no reconocer los errores propios, frente a los aciertos evidentes e inobjetables de los campeones.

Han clamado por la democracia, por el respeto irrestricto a la voluntad de las mayorías; han diseñado las reglas de la competencia desde la postura vanguardista y visionaria, -simuladas, claro- como honrosa oposición frente al aparato hegemónico añejo priista, pero hoy, que son gobierno, hoy, que son la segunda fuerza nacional, el PAN y el PRD y sus adeptos, reniegan de esa misma democracia, si pierden, si el pueblo les da la espalda por belicosos y peligrosos, por incompetentes y revisionistas del presidencialismo arcaico y autoritario.

No les cabe que Enrique Peña Nieto sea el candidato ganador; que será el Presidente de México. Lo que más les duele es que Peña será el primer Presidente priista, auténtica y legítimamente democrático, sin la mácula del dedazo, del fraude, de la imposición. Les ganó, proponiendo, comprometiéndose, sin necesidad de enlodarse ni de enlodar.

Peña firmó 264 Compromisos Estatales y Nacionales, que enmarcan los Cinco Ejes centrales de su proyecto de gobierno. Signó para cumplirlos. La democracia que lo encumbra, será efectiva en los resultados. Esa es la misión y la convicción. Por eso hoy, vale recordar lo ofrecido, entre tanta acusación, réplicas y batallas.

En campaña, los ciudadanos escuchamos cada día, la respuesta al temor y a la inseguridad; la creación de la Gendarmería Nacional y el impulso efectivo de la Nueva Estrategia Nacional para Reducir la Violencia, consensada con los tres poderes y órdenes de gobierno, con la sociedad civil organizada, los medios de comunicación y los partidos políticos, que contempla crear una política nacional de prevención del delito; estructurar y profesionalizar a las policías del país; modernizar y mejorar el sistema de justicia; consolidar un sistema penitenciario que reforme y no forme delincuentes; que focalice esfuerzos en las zonas con mayor violencia.

Peña ha garantizado que se disminuirán las tasas de homicidios y de secuestros en el país, así las extorsiones. La misión es bajar la violencia cruenta que nos aterra y reforzar eficazmente la protección de los ciudadanos.

Diario, conocimos de una nueva obra de infraestructura para el desarrollo regional; nos enteramos de acciones y proyectos para impulsar economía y empleos con una Banca de Desarrollo para mujeres emprendedoras; para mantener la estabilidad macroeconómica, fomentar la competencia económica y mayor inversión en capital humano; para más créditos en áreas estratégicas e inversión en infraestructura; para proyectar la economía formal con el Seguridad Social Universal; también, el impulso de una nueva estrategia de comercio exterior y una novedosa Política de Fomento al Campo, Turismo e Industria. La creación del Consejo Nacional Consultivo para el Crecimiento Económico y el Empleo, como la alianza estratégica con las y los empresarios para reactivar empleos, productividad y competitividad.

La proyección de urgentes reformas: la energética, la laboral, la educativa, la fiscal. Acciones, leyes, instrumentos concretos para que México vuelva a crecer.

Más eficaces instrumentos y leyes para apuntalar al campo y garantizar seguridad alimentaria.

Para las mujeres los compromisos son: recursos etiquetados en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el avance de los objetivos de la igualdad de género: Programas que contribuyan a la plena incorporación de las mujeres a la economía y a sus beneficios; consolidar una reforma laboral que facilite la incorporación de las mujeres a la vida laboral, particularmente de aquellas que son madres; fortalecer políticas que garanticen el cuidado infantil en guarderías y estancias infantiles con calidad; promover y garantizar el acceso de niñas, jóvenes y mujeres a todos los niveles educativos y en todas las áreas; impulsar el análisis de la condición de las mujeres desde pre-escolar y en todos los niveles, para realizar políticas públicas pertinentes; mantener la permanencia escolar de las niñas mediante becas educativas.

Peña se pronunció por el derecho a la vida, pero en contra de la criminalización de las mujeres que se practican el aborto. Rechazó la legalización de drogas, pero no cerró la puerta al debate y fue contundente contra la pena de muerte.

Los mexicanos escuchamos soluciones a nuestros problemas cotidianos; a nuestra golpeada y precaria economía familiar: mejores salarios; precios justos; pago justo por energía eléctrica; útiles gratuitos; becas para estudiantes; vales de medicinas; seguro de vida a jefas de hogar; pensión a adultos mayores; oportunidades y seguro popular; créditos para vivienda digna

Recibimos propuestas detalladas para combatir pobreza y discriminaciones, hambre y desigualdades, inequidades de género, injusticias empolvadas. La innovación del seguro de desempleo y el mejoramiento del Programa Oportunidades.

Nos brindó la opción de reforzar la educación con dignidad, calidad y cobertura; más oportunidades para niños y jóvenes, mejor entorno social y ambiental para su formación y desarrollo; las escuelas de tiempo completo y la tecnología accesible con una agenda digital nacional. Una política nacional anti-acoso y antibullying en las escuelas y, la necesaria democratización del SNTE.

Ofreció la posibilidad vital de generar una nueva cultura sustentable que armonice desarrollo con la preservación del medio ambiente y nos ampare de los estragos del Cambio Climático: Transitar hacia una economía baja en carbono; replantear el manejo hídrico del país; detener la pérdida de biodiversidad; mejorar la gestión de residuos e impulsar una cooperación internacional eficaz.

Los priistas y Peña nos propusieron el futuro cercano de un México fuerte, respetado, reconocido en su liderazgo internacional y en los foros multilaterales, encabezado por un gobierno que combate la corrupción, que rinde cuentas y amplía la transparencia.

Un gobierno honesto, el de las y los mejores mexicanos, que impulsará la reforma del poder, donde haya menos grilla y simulación y más eficiencia y compromiso de legisladores, gobernantes y partidos.

Nos prometieron el cambio sin regresión. La presidencia democrática que teja acuerdos, consensos, equilibrios en la pluralidad, que entierre para siempre al hiperpresidencialismo mohoso y a los verticales virreinatos en estados y municipios.

En el México que avizora el PRI y Peña y quienes lo eligieron, no habrá lugar para impunes, corruptos ni divisionistas. No habrá excluidos ni rencores. Ni excesos ni arrepentidos. Esa es la gran esencia del cambio; también es la sentencia y la condena, si no lo hay.

Los perdedores le apuestan a la desconfianza y a la confrontación social.

Los vencedores a la unidad y al acuerdo, al cambio certero.

No permitamos que nos confundan. No hay quebranto a la legalidad, resolverá el Tribunal Electoral.

El PRI y Peña, lo saben, tienen responsabilidad histórica. No hay marcha atrás.

No le fallarán a México.

No habrá traición.

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