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Columnas y artículos de opinión

El PAN frente a la derrota

Por: Helí Herrera Hernández

13/08/2012

alcalorpolitico.com

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Twitter: HELIHERRERA.es

A menos de un mes de las elecciones presidenciales los dirigentes nacionales del Partido (de) Acción Nacional enfrentan reclamos de todo tipo de su militancia y de sus cuadros medios por la derrota del pasado primero de julio, donde el PRI le sacó más 6 millones 200 mil votos y la izquierda 3 millones cien mil votos, relegándolos al tercer lugar.

A su vez, ese órgano de dirección por voz de su máximo jerarca, Gustavo Madero, ha fincado responsabilidades también no solo en el presidente Felipe Calderón, sino en todos los funcionarios federales emanados de ese instituto político, así como de aquellos que también lo son en los estados y municipios.

Y no es para menos. El desplome del PAN a nivel nacional fue dramático. Independientemente de los resultados electorales ya conocidos lo peor estaría por venir, debido a una probable división interna entre los dogmáticos panistas y su grupo más radical “el yunque”, donde unos y otros exigen diferentes tipos de acciones para enfrentar la crisis.

Observamos por un lado a un presidente de la República exigiendo una refundación de su partido, en una acción desde mi punto de vista más revisionista que analítica. La que pide Felipe Calderón conlleva a la discusión de los fundamentos que le dieron origen al partido blanquiazul, a su declaración de principios y su plataforma política, bajo el prurito de adecuarlos a los nuevos tiempos globales que permean al mundo, para hacer del PAN un partido moderno, ágil, que reconquiste no solo poder de convocatoria, sino que gane conciencias entre un sector juvenil cada vez más alejado de la ideología de la derecha.

Los segundos no abrazan esa tesis del Presidente de la República y exigen la renuncia de la actual dirigencia nacional, así como la renovación absoluta del Consejo Nacional (máximo órgano de dirección panista), para sacudirse no solo la pesadilla, sino a los fantasmas que la generaron, y de esa forma retomar ellos lugares privilegiados de dirección.

Están tan aceleradas las discusiones internas entre unos y otros, que ya hay voces que fijan el mes de noviembre como fecha límite para realizar una Convención Nacional donde la base panista diagnostique el futuro de ese partido, se sacuda a todos aquellos que lo han traicionado yéndose al Partido Revolucionario Institucional, o colaborando con ellos, y mande a las bases a todos aquellos que no cumplieron con: 1) sus responsabilidades ante el pueblo de México como funcionarios federales, estatales y/o municipales 2) a los dirigentes nacionales, estatales o municipales que nunca supieron enfrentar la realidad con decisiones oportunas que evitaran el hundimiento en que se encuentra inmerso hoy el PAN, y de esa forma evitar el naufragio total que se vislumbra en procesos electorales futuros, si no toman acciones radicales hoy.

El asunto se les complica sin embargo porque el pasado fin de semana no llegaron a ningún acuerdo los consejeros nacionales, debido principalmente al enfrentamiento que se dio entre el Presidente Calderón y el dirigente nacional Gustavo Madero sobre diferentes objetivos a perseguir y al final, sin la presencia ya del ejecutivo federal, tan solo se llegó acordar la integración de una comisión de evolución y mejora, que como la carabina de Ambrosio no servirá para nada, primordialmente porque no quieren los miembros del Consejo nacional tomar decisiones profundas, trascendentales para la vida política de su partido ante la amenaza de la división total.

281 de los 380 Consejeros que integran el Consejo Político de Acción Nacional demostraron el viernes y sábado pasado, que no tuvieron la altura de miras que requiere en este momento su partido, convirtiéndose la mayoría de ellos en estatuas de sal que solo testificaron los posicionamientos del Ejecutivo Federal y de Madero, sin que tomaran partido, en una actitud conformista que fue, precisamente, la que llevó al despeñadero Acción Nacional.

Quite usted de esos grupos a los consejeros Fauzi Hamdan, Francisco Ramírez Acuña y Ricardo García Cervantes que fueron los que tuvieron el tino de proponerles a todos sus pares una reingeniería total del Partido Acción Nacional que lo vuelva a colocar en el ánimo popular, abrazando y defendiendo los intereses de las masas sociales que sufren desgraciadamente los efectos de las políticas publicas de sus dos gobiernos panistas, el de Vicente Fox y el de Felipe Calderón.

Si los dirigentes nacionales de ese partido no entendieron el mensaje que los mexicanos le enviaron al PAN, que votaron mayoritariamente por la izquierda y por el PRI inclusive, más temprano que tarde estarán pagando las consecuencias de su inanición política.

El PAN se está jugando su futuro y parecen el grupo calderonista más empeñados en impulsar desde hoy la candidatura de Margarita Zavala a la Presidencia de la República para la elección de 2018, y el grupo contrario a don Felipe por conservar sus privilegios en los cargos de dirección nacional o estatal, así como los de elección popular, que salvar al partido de Manuel Gómez Morin.

Lo que hundió al PAN en la pasada elección es, por lo que observo, lo que se proponen seguir haciendo los dos grupos, presagiando una crisis mayúscula que podría seguir arrastrando a ese instituto político a la división total, al despeñadero.

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