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Columnas y artículos de opinión

El mito de la autonomía

Al Pie de la Letra

Por: Raymundo Jiménez

15/08/2012

alcalorpolitico.com

La LXII Legislatura local está por designar al nuevo auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), un ente autónomo creado en el sexenio del gobernador Miguel Alemán Velasco que vino a sustituir y ampliar las funciones fiscalizadoras que hasta ese momento concentraba la Oficialía Mayor del Congreso del estado.

La posibilidad de que el C.P. Mauricio Audirac Murillo pudiera ser reelecto como titular del ORFIS ha provocado un alud de ataques contra el auditor porteño, algunos justificados y otros sin gran sustento.

De hecho, la funcionalidad y eficacia de este órgano fiscalizador ha sido cuestionado desde su origen, calificándosele como “un elefante blanco” por los magros resultados que ha dado para sancionar el desvío impune de recursos en algunos ayuntamientos, fideicomisos y organismos públicos descentralizados ya desaparecidos, y en otras entidades autónomas y dependencias del gobierno del estado.

Precisamente por ello, el sexenio anterior el gobernador Fidel Herrera Beltrán estuvo tentado a desaparecer el ORFIS para reconcentrar sus funciones en la Oficialía Mayor de la Cámara de Diputados.

Según los comentarios que solía hacer en privado, el ex mandatario estatal argumentaba que era muy alto el costo del órgano de fiscalización y que en cambio era muy poco o prácticamente nada lo que lograba reintegrar a las arcas públicas de los desvíos imputados a ediles y funcionarios de organismos autónomos y de los tres Poderes del estado.

Pero el ex gobernador Herrera no se atrevió finalmente a desaparecer el ORFIS porque gracias a la iniciativa de su fundador René Mariani Ochoa, Veracruz era pionero en la nueva cultura y proceso de fiscalización que en el nivel nacional venía impulsando la Auditoría Superior de la Federación, dependiente del Congreso de la Unión.

Sin embargo, en Veracruz, como la mayoría de los organismos autónomos que existen en la entidad, el ORFIS no ha podido consolidarse aún como una entidad realmente independiente del Poder Ejecutivo, que, inclusive, en los hechos sigue manteniendo localmente también cierta ascendencia sobre los poderes Legislativo y Judicial.

Ni la Universidad Veracruzana (UV), ni el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), ni el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) son plenamente “autónomos”.

Lo mismo ocurre con el ORFIS. Por eso, llegue quien llegue como auditor general no tendrá mayor margen de maniobra del que ha tenido Mauricio Audirac.

Y las ataduras quedarán marcadas desde el momento mismo en que la Comisión de Vigilancia de la LXII Legislatura local redacte y expida la convocatoria para designar al nuevo titular del Órgano de Fiscalización.

El Congreso del estado, dominado por el grupo legislativo del PRI, elegirá al candidato que más confianza y lealtad inspire a quien actualmente gobierna la entidad. Así ha sido siempre y así ha ocurrido también con otras designaciones de organismos supuestamente autónomos como el ORFIS.

En la UV, por ejemplo, tras dos infructuosos intentos en el sexenio anterior, el economista Rafael Arias Hernández –quien actualmente se ha erigido en uno de los principales detractores de Audirac– nunca pudo llegar a la Rectoría pese a ser un académico aparentemente muy cercano al entonces gobernador Fidel Herrera, en cuya administración estuvo a cargo del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Veracruz (Copladever).

Y es que Herrera Beltrán siempre consideró a Arias Hernández como un riesgo para la UV porque hasta el final de su sexenio le resultó incontrolable. Por eso, desde diciembre de 2004, el ex gobernador optó por cederle el control de la máxima casa de estudios al grupo del ex rector Víctor Arredondo Álvarez, quien en el régimen fidelista se desempeñó como secretario de Educación de Veracruz.

Así, pues, no hay que albergar falsas ilusiones en el proceso de designación del nuevo titular del ORFIS. La ratificación del C.P. Audirac o la elección de otro titular será una decisión que la mayoría priista en el Congreso local tramitará y validará por consigna.

Ya se verá, según el nombramiento, de qué tamaño serán las ataduras del nuevo auditor general, pues entre los aspirantes que se mencionan para suceder a Audirac figuran desde funcionarios del Poder Ejecutivo que por estar legalmente impedidos requerirían de una dispensa de ley, hasta un ex rector de la Universidad Veracruzana que a mediados del sexenio del gobernador Agustín Acosta Lagunes (1980-1986) fue impuesto arbitrariamente como titular de la máxima casa de estudios ya que incumplía con lo estipulado por la Ley Orgánica de la UV, pues no era egresado de nuestra institución universitaria sino del Instituto Politécnico Nacional.

Habrá que ver, también, qué tanto resiste el gobernador Javier Duarte de Ochoa las presiones de quienes a estas alturas todavía pretenden cobrarle facturas políticas y electorales, o persuadirlo hasta con chantajes sentimentales.

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