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Columnas y artículos de opinión

Auge y crisis de la economía estatal en el cambio de siglo

Economía y sociedad

Por: Hilario Barcelata Chávez

01/10/2012

alcalorpolitico.com

Durante los últimos 40 años, el estado se ha visto inmerso en un proceso de pérdida de la importante presencia nacional que tenía en casi todas las actividades económicas a nivel nacional, cosa que se agudizó de modo particular durante la década de los noventa. En 1970 las actividades agropecuarias contribuían con el 10.3 % del PIB nacional de este sector, a principios del siglo XXI su contribución había disminuido a 7.6%. La minería veracruzana representaba el 24.2% de la nacional en 1970 y pasó a representar 4.3%. La industria manufacturera contribuía con 5% y descendió a sólo 3.6%. Las actividades de transporte, almacenaje y comunicaciones que en 1970 contribuyeron con el 7%, cayeron a un 3.9%. El mismo comportamiento tuvieron los servicios tanto financieros como comunales, sociales y personales.

Esta notoria pérdida de presencia nacional se explica por las profundas transformaciones internas que sufrió el aparato productivo estatal, ya que algunas actividades económicas mostraron un notable deterioro, como es el caso del sector agropecuario que en 1970 contribuía con el 19.3% del Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) y a principios del siglo XXI participó con sólo el 10.3%. Lo mismo sucedió con la minería que muestra un desplome desde un 9.4% hasta un 1.4% en el mismo período. La industria manufacturera que es la actividad con mayor participación en el PIBE durante todos estos años permanece prácticamente sin cambios. En cambio, las actividades del sector terciario van a incrementar sustancialmente su participación: el transporte, almacenaje y comunicaciones crece de un 5.2% a un 9.9%; los servicios financieros, seguros, actividades inmobiliarias y de alquiler pasan de un 11.3% a un 17% y los servicios comunales, sociales y personales incrementan su contribución de un 10% a un 17.3%. Esto significa que la pérdida de la participación que mostraron algunas actividades productivas debido a su deterioro productivo fue acompañado del avance que mostró el sector servicios. Es decir, el estado presenció un proceso de tercerización de la economía, en donde las actividades productoras de bienes son suplidas por actividades “productoras de servicios”.

Esto queda demostrado al sumar la participación en el PIBE de todas las actividades del sector primario y secundario por un lado y las del sector terciario, por el otro. Se observa que las primeras en conjunto, producían el 52.9% del PIBE en 1970, en cambio en 2000 generan el 39.6%; en cambio las segundas pasaron de un 47.1% del PIBE a 61.5% en el mismo período.

Estos profundos cambios expresan una trascendental transformación del patrón productivo de Veracruz, en donde pierden presencia las actividades más importantes de la economía estatal, para dar paso a otras cuya capacidad para impulsar el crecimiento es muy pobre. Esta parece ser la razón del rezago económico del estado con respecto a lo que pasa en el resto del país y con respecto a sus propias necesidades de desarrollo. Y a la vez, resulta ser la consecuencia de un deterioro de la capacidad productiva de empresas e individuos, que al perder oportunidades en la agricultura y en la industria recurren al comercio u otro tipo de servicios como un recurso de última instancia.

Esta problemática se explica por la forma en que se transformó la estructura económica del estado, cuya dinámica durante medianos y finales del siglo XX sigo basándose en el “modelo primario exportador” de principios del siglo, sin aprovechar las oportunidades que abrió el proceso de industrialización sustitutiva a partir de la década de los cincuenta, para modificar su patrón productivo. Por el contrario, dada su dotación de recursos naturales -petróleo y productos agropecuarios- reforzó el predominio de estas actividades primarias, manteniéndolas como el eje de su crecimiento económico y sin propiciar su modernización. Mientras la dinámica de la economía nacional estuvo sustentada por el “modelo de industrialización sustitutiva”, las barreras comerciales protegieron de la competencia a las actividades primarias, lo cual permitió a Veracruz mantener su crecimiento económico. Pero al llegar la etapa de apertura comercial en la década de los ochenta y noventa, el estado se encontraba dominado por una estructura económica tradicional, obsoleta, poco diversificada, incapaz de recibir inversión extranjera o de aprovechar los espacios internacionales que se abrieron para nuevos productos primarios. En contraste, otras entidades fueron creando sus bases industriales durante todo el siglo XX, por lo que al darse el proceso de apertura comercial, lograron captar mercado para sus productos y espacios para la inversión extranjera, lo que desarrolló y modernizó la producción.

Lo anterior explica la desigual evolución histórica de la economía veracruzana. De 1970 a 1980 el PIBE mostró un incrementó de 71% que es un valor muy cercano al que tuvo el PIB nacional que fue de 90% en el mismo período. Sin embargo, a partir de la década de los ochenta, la situación económica del estado cambió, porque de 1980 a 2010 el PIBE creció un 55 por ciento, es decir en 30 años la producción creció mucho menos que lo que aumentó en los 10 años de la década 1970-1980. Pero además, contrasta con la expansión que tuvo la economía nacional durante esos 30 años, que fue del 102% (el doble que Veracruz). La desaceleración del estado en un entorno de expansión nacional, hace suponer que en el país hubo oportunidades para crecer, pero que en algún momento, en estos 30 años, no se tomaron las medidas necesarias para aprovecharlas y recuperar el dinamismo de los setentas.

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