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Columnas y artículos de opinión

Espejo de honradez

Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez

13/10/2012

alcalorpolitico.com

En la vida se presencian actos inolvidables. Cuando se atestiguan, quedan para siempre en la memoria. Muchas veces de la manifestación de la voluntad nacen los ejemplos que uno desea se multipliquen en la vida.

Corría el año de 1977 cuando tuve el privilegio de platicar con uno de los seres humanos más preclaros que he conocido, me refiero a un hombre singular, extraordinario, maestro de profesión y por vocación, autodidacta con categoría; invariablemente se dedicaba a investigar la historia por sí mismo, a grado tal que escribió obras que hoy son de consulta obligada para quien quiera conocer el pasado de esta entidad tan hermosa en la que vivimos.

Él tuvo la bondad de visitarme y yo el privilegio de atenderlo. Ignoraba qué se le ofrecía a maestro tan distinguido y ya que estaba frente a él, lo felicité por haber realizado trabajos sobre la historia de Xalapa por encargo directo de diversos alcaldes. Era un hombre lleno de generosidad, cuya conducta se inspiraba en hacer el bien a los demás. Le encantaba transmitir lo que sabía, su conversación era agradable y rico el contenido de sus discursos y explicaciones históricas desarrolladas siempre con depurada didáctica.

Cuando se dispuso a hablar, observé que llevaba su mano derecha hacia la bolsa izquierda del saco, de la cual extrajo un cheque del Gobierno del Estado y me dijo: -“Mire, señor Director, he venido a verlo porque yo no me siento contento ni agradecido por la expedición de este documento a mi nombre y en consecuencia a mi favor, vea usted la cantidad”. La leí: registraba la suma de 275 mil pesos y agregó: -“En mi vida he ganado esto como profesor de la Escuela Normal, por lo que advierto que debe existir algún error cometido por el contador de la tesorería del Gobierno del Estado o por quien se encargue de elaborar cheques, por lo cual vengo a pedirle que lo reciba e institucionalmente lo devuelva a la dependencia con el ruego de mi parte, de que se hagan los ajustes necesarios y se me dé lo que me corresponde como un trabajador de la educación”.

Lo que dijo el maestro David Ramírez Lavoignet fue para mí una orden y procedí tal como me lo pidió, advirtiendo posteriormente que, efectivamente, se había cometido un error en favor del esclarecido mentor y que él jamás lo aceptó porque estaba consciente de que el hombre debe ser honrado, congruente consigo mismo y caminar por los senderos de la vida siempre con la frente en alto, sirviendo de paradigma para que se inspiren en él las generaciones que necesariamente van a suceder a los adultos.

Como decía al principio de este trabajo, estas actitudes llenas de limpieza, que llegan a uno para su conocimiento y valoración, son en verdad inolvidables y hoy que los misantecos se han puesto de acuerdo para que las preparatorias, licenciaturas, especialidades, maestrías y doctorados pertenecientes a la Universidad Popular Autónoma de Veracruz que funcionan en Misantla, se congreguen bajo el esplendoroso prestigio de un maestro extraordinario, me nace escribir estas líneas porque a partir del 14 del presente mes ese campus misanteco llevará su nombre.

Como es muy conocido, el maestro Lavoignet nació en la señorial Misantla, en ese pueblo mágico, extraordinario, poblado por gente de prosapia, de trabajo y de orgullo; vino al mundo un 18 de diciembre de 1916. Hizo sus estudios en la Normal Veracruzana y se dedicó a enseñar a los niños y a los jóvenes; posteriormente fue Procurador General de Asuntos Indígenas en el Estado, incursionó de manera destacada en la Campaña Contra el Analfabetismo, fue Jefe de la Misión Cultural de la Secretaría de Educación Pública, también Delegado de Asuntos Indígenas en diversas partes de la República; igualmente, director de la Escuela de Historia de la Universidad Veracruzana, así como brillante y digno Cronista de la Ciudad de Xalapa.

Fue un escritor prolífico y le regaló a la humanidad la Relación de Misantla, de Diego Pérez de Arteaga, Misantla, Tlapacoyan, La Independencia en Misantla, Manuel Joaquín Rincón y Calcáneo (biografía) y también escribió sobre Tempoal, Perote y redactó una Geografía del Estado de Veracruz.

Es muy importante recordar a personajes que se han distinguido por su honradez, por la limpieza de su conducta y dedicados a esparcir sabiduría entre sus congéneres. La figura del maestro David Ramírez Lavoignet es refulgente en esta época de intrigas, envidias, rencores, violencia, lo cual nos obliga a pensar en que todos debemos preocuparnos por reconquistar el respeto y la armonía sociales.

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