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Columnas y artículos de opinión

¿Y los netezuelos?

En Caliente

Por: Benjamín Garcimarrero

15/10/2012

alcalorpolitico.com

Hay momentos de echar cohetes y tiempos de recoger las varas; dicho de otro modo: “Hay veces que el pato nada y otras que ni agua bebe”.

Viene a cuento la reflexión como si fuera un examen de conciencia que nos deja la pregunta: ¿Qué tanto valdrá la pena esforzarse por ser equilibrado y justo cuando ya casi nadie lo es?

Véase para donde se vea, todo es hoy un desbarajuste completo, la política, la religión, la ciencia, el amor, y cuanta manera de ser pueda catalogarse.

Vale la pena recordar ese pasaje de oro en que Don quijote aconseja a Sancho:

“..., has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el mas difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como las ranas que quieren igualarse con el buey, que si esto haces vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra”.

“Así es verdad, replicó Don Quijote, los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan, con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libre de la murmuración maliciosa, de quien no hay estado que se escape”.

“Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, porque viendo que no te corres ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad (…) Imperatoria y de esta verdad te pudiera hacer tantos ejemplos que te cansaran”.

“Mira Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia a los que los tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale”.

“Siendo esto así como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes; antes le has de acoger, agasajar y regalar; que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él hizo y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada”.

“Si tuvieres a tu mujer contigo, (porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin la propia), enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernante discreto, suele perder y derramar una mujer rústica y tonta”. (¿)


“Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos”.

“Hallen en ti mas comprensión las lágrimas del pobre pero no más justicia que las informaciones del rico”.

“Cuando pudieres y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo”.

“Si acaso doblares la vara de la Justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia”.

“Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso”.

“No te ciegues la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio; y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda”.

“Si alguna mujer hermosa viniera a pedirte justicia quita los ojos de sus lágrimas, y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros”.

“Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones”.

“Al culpado que cayere dentro de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuera de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstratele piadoso y clemente, porque aunque los atributos humanos todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia”.

“Si estos preceptos y estas reglas sigues Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casara tus hijos como quieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho, son documentos que han de adornar tu alma”.

En pleno siglo XXI, todos esos valores han cambiado; los terceros netezuelos ahora son como los mariachis, se soportan una hora y de ahí hay que mandarlos a checar su mail. Eso cuando no resultan “ninis” o adictos a perversiones de apología delictiva.

Los atributos divinos los ha plagiado la Iglesia y los ha prostituido. Por su parte la política es solamente una lucha de poder por la riqueza, en cualquier latitud o longitud del mundo. Hasta los premios Nobel se han prostituido.

Se vive con miedo, se agrede al planeta y acaso ni la esperanza sirven de consuelo. Hay plomo en el aire y el exterminio es la alternativa mas amable y halagüeña.

Por eso los mejor es comer bien, dormir mucho y picar fuerte, y enséñale los blanquillos a la muerte.

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