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Columnas y artículos de opinión

México, si muero lejos de ti…

Tierra de Babel

Por: Jorge Arturo Rodríguez

31/01/2013

alcalorpolitico.com

Cierto, la justicia mexicana y a la mexicana da coraje y enojo, pero, sobre todo, nos llega a castrar y a inmovilizar de impotencia. Ya no creemos en ella ni mucho menos en quienes dizque la procuran y la imparten; hay una creciente incredibilidad –e incredulidad también- hacia nuestras instituciones. Claro, no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre.

Si el mundo está de cabeza, México está patas arriba y con el trasero presto a los grandes capitales, nacionales y extranjeros, y a los países que nos tienen atados, empezando por el país del norte. Lo acaba de recordar Raúl Castro, presidente de Cuba, en la reunión de la Comisión de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac): “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

El caso es que, la verdad, muchos estamos decepcionados, enfadados, irritados, hasta la m… de la supuesta justicia en México. Aquí, allá y acullá la situación está pa’ llorar, y sí, lloramos por tanta injusticia, así sea la más pequeña y elemental; incluso, la vemos a diario y muchos la padecen o la padecieron. No precisamente ante una autoridad policial o judicial, sino en cualquier parte y a cualquier hora, ya sea en el gobierno o en la iniciativa privada. Vaya, hasta al interior de los centros laborales. Voltee tantito y verá cuánta injusticia, sinónimo de ilegalidad, parcialidad, abuso, arbitrariedad, inequidad y, si me apuran, equivalente a iniquidad, inmoralidad, infamia, maldad, perversidad. ¡Uff! Para qué seguirle si estamos infectados de todo eso.

Pablo Neruda expresó alguna vez que el fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan. ¿Será cierto?

No sé ustedes, pero las palabras de Ezequiel Elizalde Flores, una de las víctimas de Florence Cassez, (según su versión “fue ella quien me dio de comer en la primera casa de seguridad y ella misma me inyectó un dedo para amputármelo y presionar a mi familia para el pago del rescate”), luego del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a mí me calaron: “Este país para mí no existe más. Todo fue una porquería. Me voy de aquí”. Una porquería de justicia, claro. Y se va porque él puede, pero los que nos quedamos aquí, porque no podemos largarnos, autoexiliarnos, ¿qué ondón?

En fin, que la justicia mexicana es una porquería, ni quien lo dude. Y lejos del caso Cassez, creo que todos estamos de acuerdo en que la injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la justicia en su conjunto, como bien afirmó Martin Luther King. Tiempo antes, Montesquieu señaló que una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad. Es decir, ¿por quién doblan las campañas?

Al paso que vamos, todo México será un desierto, porque todos nos vamos a largar, buscar otros horizontes, y ni siquiera podremos cantar: “México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí. Que digan que estoy dormido y que me traigan aquí…” ¿Acaso no es triste? Si muero lejos de ti, ¿a dónde me traerán? ¿A este México devastado? ¿A este México lindo y qué herido?

Pero no nos pongamos tan tristes, pensemos como Ralph Waldo Emerson: “Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores”.

O sea, hay que hacer algo… ¿Qué? Seguir luchando por que las cosas cambien, por que nuestras autoridades cambien, y hacer que nuestras instituciones, nuestros gobiernos se desintoxiquen, sanen y hagan las cosas bien, por lo menos. Si no, ya valimos…

De cinismo y anexas

A propósito de justicia, George Carlin alguna vez expresó; “La verdadera razón por la cual no tenemos los Diez Mandamientos en las Cortes: no puedes poner 'No robarás', 'No cometerás adulterio' y 'No prestarás falso testimonio' en un edificio lleno de abogados, jueces y políticos. Crearía un ambiente de trabajo hostil”.
Por lo pronto, ahí se ven.

Hasta la próxima
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