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Columnas y artículos de opinión

La falange veracruzana frente a la elección del próximo 7 de julio de 2013

Por: Eduardo de la Torre Jaramillo

22/03/2013

alcalorpolitico.com

“Todo está atado y bien atado para el futuro”
Francisco Franco
 
Cuando tomó carta de naturalización el pluralismo político y por ende los triunfos electorales de la oposición en los gobiernos municipales desde 1997 en Veracruz, se abrió un proceso de liberalización política que fue tolerado y aceptado por los gobernadores Patricio Chirinos Calero y Miguel Alemán Velasco, sobresaliendo la apertura democrática con el primero; hacia 2004 se produjo el primer gobierno dividido y/o compartido siendo gobernador Fidel Herrera Beltrán; posteriormente en la elección intermedia de 2007 se dio una regresión autoritaria que fue desdibujada en la elección de 2010 por el voto y la participación de la ciudadanía veracruzana, esto lo resalto porque no fueron ni los partidos políticos ni los candidatos los que se han manifestado tener y sostener valores cívicos y democráticos.
 
Actualmente, Veracruz experimenta un proceso político inédito que lo podríamos definir como la irrupción de la “falange veracruzana”, ésta no es producto de un proceso de racionalidad política estatal, sino es una reacción emocional o visceral desde el poder político local; la cual está compuesta por una organización táctica de mercenarios cuya ideología[1] es el fascismo tropical[2] que se autodefine por ser antidemocrático y antipluralista, el cual busca la permanencia en el poder estatal bajo un programa netamente fascista, donde figuran rasgos como el autoritarismo, el catolicismo, la cancelación de libertades (ideas, opinión, reunión) violencia institucionalizada, adquisición completa de partidos políticos (dirigentes, consejos políticos estatales, representantes ante órganos electorales locales y federales, diputados locales, etc.), la mayoría de medios de comunicación que deben estar dirigidos por “centinelas fascistas”, empresarios de Córdoba y Veracruz que otrora fueron democráticos, hoy se convirtieron en los nuevos aliados de la falange.
 
Todo lo anterior se fue gestando desde el sexenio pasado cuando se fue introduciendo paulatinamente el veracruzanismo o chauvinismo a través de un himno de Veracruz para dotarle de una cierta identidad a ese movimiento político no tan amorfo. Pero, ¿quiénes son los integrantes de la falange veracruzana?:
 
a)      Los cinco consejeros electorales y el secretario ejecutivo de la secretaría de elecciones, llamado eufemísticamente Instituto Electoral Veracruzano,
b)      Los tres magistrados electorales locales,
c)      La mayoría de diputados locales que avalaron la sobrerrepresentación del 16% y aprobaron una contrarreforma electoral convertida en código electoral,
d)      La penetración hacia el TEPJF hacia dos de sus tres magistradas electorales,
e)      El ejército mercenario de reserva en el PRD,
f)       La no alianza de partidos políticos dizque de izquierda como el PT y MC, el primero ni siquiera tiene registro local desde 2010, y el segundo en la elección federal de 2012 tampoco alcanzó con sus votos el registro, bien podrían ser llamados esquiroles de la democracia veracruzana,
g)      La uniformidad premoderna de la información en la mayoría de los medios de comunicación,
h)      Los institutos (más nunca partidos) políticos estatales llamados AVE y Cardenista,
i)        Las Asociaciones Políticas Estatales que firmaron una coalición con el PRI,
j)        La mayoría de los medios de comunicación que se encuentran colonizados por el poder político,
k)      El Jefe de la falange, que es el último exgobernador de Veracruz.
 
En esa vertiente antidemocrática, la falange veracruzana ha hecho todo lo posible para anular a la única oposición local, a través de destruir desde y con el poder del Estado la Coalición entre el PAN y el PRD, la llamada “Gran Alianza Por Ti”; tal obsesión y hasta obcecación para impedir una alianza político-partidista que le de otro sentido, rumbo y vialibilidad a Veracruz es combatida con todas las armas, tales como: el dinero, la ley, las instituciones, los medios, y lo más patético: los mercaderes seudopolíticos que han cambiado el bien común o pensar y actuar por Veracruz para transar sus pequeñas y mezquinas ambiciones personales.
 
Con dichas acciones la falange veracruzana ha ejercido una violencia institucionalizada cuya finalidad es deteriorar a las instituciones[3] locales y federales, tales como el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), el Tribunal Electoral Estatal de Veracruz (TEEV), y la Tercera Sala del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), con su respectivo corolario en el desmantelamiento del Estado de Derecho Electoral local, además de ejercer una táctica de terror sobre las minorías perredistas que no están bajo su adquisición masiva; empero el gobierno del estado no ha pensado en: ¿cuál va a ser la reacción de la sociedad veracruzana con su empeño en destruir la coalición electoral entre el PAN y el PRD?, y las respuestas son varias desde: una alta abstención, un voto masivo a favor del PAN y PRD o el escenario improbable del apoyo hacia el PRI; lo que nunca reflexionó este gobierno es que históricamente cuando se cierran los espacios políticos y se niega la participación política institucionalizada en este país se abren las ventanas de la violencia social, tan sólo hay que revisar la historia del siglo XX en el país: el Porfiriato o en los años setenta del siglo pasado cuando no había competencia electoral, aparecieron las guerrillas urbanas y rurales; y ahora ¿qué podría pasar en Veracruz frente a esta agresión política hacia la ciudadanía veracruzana?, esta debe ser la interrogante que por sentido común debe analizar el actual gobierno; porque actualmente no existe un Jesús Reyes Heroles que proponga una reforma política incluyente, sino todo lo contrario el jefe de la falange aspira a imponer un minimaximato al que se le ha denominado Fidelato.
 
El principal “enemigo” de la falange veracruzana es una coalición electoral entre el PAN y el PRD, que a todas luces representa una lucha legal, legítima y estratégica para rescatar y democratizar a Veracruz, después de dos intentos electoralmente fallidos (2004 y 2010), aquella es una especie de extrema derecha reaccionaria y católica[4] gobernante con apoyos empresariales regionales que participan en el intento de continuar controlando el territorio veracruzano no cuidando ni las formas políticas ni la ley. Inclusive se observa un énfasis enfermizo en destruir o aniquilar a la izquierda veracruzana, la cual por cierto perdió el rumbo político desde 1998 cuando vetó a Ignacio Morales Lechuga como candidato a la gubernatura de Veracruz, -inclusive recuerdo a los mismos personajes de aquella época, que son los mismos que se oponen a la alianza en 2013[5]-, quienes han sustituido sus ideales, sus utopías y sus sueños de construir una sociedad diferente para satisfacer sus vulgares intereses personales, a quienes por cierto ya olvidaron lo que padeció el PRD en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León: más de 600 asesinatos bajo el régimen priista, eso ya lo relegaron para vivir de las migajas que les da el gobierno estatal y el PRI local, aquellos personajes de izquierda sufrieron un proceso de “tlacuachización política”[6], adaptando una expresión de la picaresca política veracruzana.
 
Veracruz probablemente sea una prueba piloto de la reconstrucción del poder político priista desde los estados, ya que se tiene que recordar la sobrerreacción gubernamental local con los usuarios de las redes sociales, a quienes les dedicó una reforma penal para tipificarlos como “ciberterroristas”, modificación que fue imitada en otras 20 entidades federativas; inclusive actualmente el ensayo de introducir “cláusulas de gobernabilidad”[7] locales, como lo es elevar la sobrerrepresentación del 8 al 16%, lo que podría ser parte de un ensayo nacional[8], aclaro no como estrategia política, sino como reacción de miedo a perder el poder político local rumbo al 2016 en Veracruz.
 
Continuando con la línea de interpretación anterior, se podría ligar a la reforma laboral y a su vez a las modificaciones estatutarias (inconstitucionales) que se le hicieron al PRI; lo que quizá podría apuntar a un “nuevo sindicalismo” ad hoc a la reconcentración del poder político para hacer realidad el presidencialismo priista del siglo XXI basado en su propia “unidad”[9]; y aquí es importante recordar que el PRI nació con sus sectores bajo la influencia del fascismo italiano y alemán; por lo que se podría actualizar aquella génesis y probablemente tome carta de naturalización en este siglo; hay que considerar que no son hechos aislados, aunque el actual titular del ejecutivo federal se asuma como un “pragmático” sin ideología.
 
Desde mi punto de vista existen dos modelos que el PRI está llevando a cabo, uno en el nivel local y otro en el plano nacional que se expresarían en los hechos como: a) la falange española de los años treinta del siglo pasado, empresa llevada a cabo de manera reactiva por el gobierno de Veracruz y b) la presidencia putinizada y no imperial del siglo XX, ésta sería un “muégano” donde se atraviesa todo un sistema de complicidades para reconstruir al presidencialismo de este siglo.
 
Para consolidar la reflexión anterior, es pertinente comentar que la reorganización del PRI desde 2008 para regresar al poder en 2012 se basó en un trípode: a) los gobernadores, b) los coordinadores parlamentarios, y c) la desvencijada estructura sindical; ahora en su regreso al poder ejecutivo suplantarán a los dos primeros para darle paso a la reconstrucción del presidencialismo de este siglo, y el último eslabón es que adecuarán dentro de la reforma laboral que será un “nuevo sindicalismo” que beneficie ampliamente a los empresarios mexicanos, esta podría ser la parte fascista a la mexicana de esta etapa por diseñar, a la cual ilusamente le pondría el dique de la sociedad mexicana que ya no está corporativizada y no necesariamente es más democrática, considero que ese es el factor que los “reconstructores” del presidencialismo mexicano no lo han tomado en cuenta, partiendo de que fue el mismo problema del porfiriato o del salinismo, quienes intentaron modernizar a México sin la participación de la sociedad.
 
Finalmente, la elección el próximo 7 de julio ya escapa a la expresión de que será una “Elección de Estado”, considerando lo anterior, aquella rearticulación visceral y hecha con la fuerza del dinero que éticamente borró a los opositores, cada día está tomando otros tintes políticos que rebasan a una simple elección estatal, puesto que en otras entidades federativas que las oposiciones ya se arreglaron a través de alianzas político-electorales no se tiene la reacción gubernamental como la que se experimenta en Veracruz, y esto se focaliza porque es un estado que por los resultados electorales estatales y federales una coalición electoral para el año 2016 expulsaría democráticamente del poder político al PRI, algo contrario a la idea que pretender dar en el plano nacional; y por supuesto la disputa política estatal se centrará en dos polos políticos: el democrático y el de la falange veracruzana. En el primer polo la fortaleza recae única y exclusivamente en la ciudadanía veracruzana en ciernes; y del segundo ya describimos cómo, quién y qué hacen para tratar de sobrevivir frente al tsunami político que se les avecina


[1] Si es que aún podríamos continuar hablando sobre las ideologías, si bien ya desde 1960 Daniel Bell vaticinó con su libro “el fin de las ideologías” gracias a la democracia y al propio consumo dentro de una economía de mercado, lo que las borraría, algo que se cumplió a cabalidad. Empero para esta reflexión considero pertinente identificar una serie de hechos políticos, tal y como lo manda la ciencia política para realizar el presente análisis.
[2] Los únicos fascismos “puros” fueron los de Alemania e Italia, España tuvo otra derivación, aquí se pretende hacer un paralelismo con aquellos regímenes, guardando toda proporción histórica, sólo es una observación desde la política de una serie de hechos públicos en Veracruz.
[3] Sociológicamente las instituciones juegan el rol de reducir la incertidumbre de la sociedad, lo que en este caso está funcionando de manera inversa.
[4] Basta ver cotidianamente al secretario general de gobierno asistir a misa en la catedral, desdibujando las fronteras entre lo público y lo privado, y sobre todo en lo que se ha denominado un Estado Laico.
[5] Esos mismo personajes que en el año de 1998 sostuvieron un discurso para vetar la candidatura de Ignacio Morales Lechuga fue sobre su actuar como Procurador General de la República, y ahora su narrativa es de caricatura, porque ya no hay referentes a los cuales oponerse a una alianza entre el PAN y el PRD.
[6] Se le atribuye al político veracruzano, exdiputado federal, exembajador en Haití y en Honduras, César el “Tlacuache” Garizurieta Ehrenzwieg, quien acuñó la frase “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
[7] Esta es una aspiración a mantener artificialmente a un partido único, frenando el crecimiento de la oposición por la vía de las urnas, es una especie de disolución de la oposición de manera institucional.
[8] En los sótanos de la política mexicana se habla de que por “Razón de Estado” no se va a producir esta alianza política entre el PAN y el PRD, empero en estos momentos que escribo este artículo el resultado final se encuentra en la Sala Superior del TEPJF.
[9] El priismo afirma que perdió las elecciones presidenciales de 2000 y 2006 porque estaba dividido, esa fue uno de sus argumentos más escuchados de los motivos de sus derrotas. 

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