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Columnas y artículos de opinión

Profundos cambios gracias a la política

Deliberación

Por: Francisco Montfort Guillén

18/04/2013

alcalorpolitico.com

Cuando se produce una desviación y llega a constituirse en brecha, en la naturaleza y en la vida social, estamos en las puertas de un cambio significativo. Cambio que pasa desapercibido para la mayoría de la población, cuya importancia no es, por esta razón, menos fundamental. Si no alcanza notoriedad es porque este tipo de cambios está formado por pequeños eslabones que han formado una cadena sólida anclada en los ámbitos locales. Eslabones que unen a la sociedad y al gobierno.
 
En estos días dos visiones del mundo han sido expuestas en un importante diario como La Jornada Veracruz. Han confrontado sus ideas dos grupos de científicos acerca de la importancia y significado del llamado cambio climático. Más allá de sus argumentos, de sus ideas, juicios y prejuicios está la importancia del debate. De igual manera, más allá de las verdades que defienden es de subrayar la escenificación del debate en los medios de comunicación masiva. La existencia real de personas con formación académica para argumentar sobre este tema es significativa por su existencia misma, además de ser una muestra del nivel alcanzado por los científicos que viven en el estado de Veracruz, que son capaces de ocuparse de un problema que para la mayoría de los ciudadanos resulta un enigma. La educación en nuestro estado, impulsada por el gobierno, resalta de esta manera su alta sofisticación.
 
El significado político de este debate es de primer orden. Los involucrados se ocupan de un problema crucial para la sociedad veracruzana. En el fondo se trata de una polémica universal entre el consumo y la producción de bienes y servicios. Y concierne un conjunto de decisiones claves para explicar la idea de desarrollo, que enfrenta el crecimiento sin límites para un consumo igual y el uso de los recursos de la naturaleza que, sin la ayuda de nuevos conocimientos, nuevas prácticas de consumo y de producción, ha puesto en peligro la existencia misma de ciertos ecosistemas.
 
De mayor encomio es que este tipo de dificultades se escenifiquen en un diario y de manera sistemática. La libertad de expresión para dilucidar problemas fundamentales de la realidad veracruzana, mexicana, mundial engalana el uso diario de este componente básico de la política democrática del día a día. Es un momento político estelar, puesto que estos problemas son tratados sin oscurantismos, sin limitaciones (excepto las de los contendientes), sin coacciones externas para los debatientes que ejercen sin alardes sus libertades políticas. Estas actuaciones de ciudadanos comprometidos con sus ideas ennoblece la libertad de expresión que se ejerce en el estado de Veracruz, sin ninguna interferencia de la autoridad. En otros términos: la invisibilidad de las autoridades en este debate ciudadano, sobre problemas importantísimos que las incumben, demuestra la presencia positiva de esas mismas autoridades que dejan fluir libremente las ideas de sus gobernados, que se imprimen en los periódicos del estado gracias al ejercicio cabal de quienes editan y escriben.
 
Resaltar la intervención definitiva, en el clima de respeto, a la política con minúscula es el otro gran punto a destacar. Para muchos la política con mayúsculas se concentra en las disputas de poder, en las elecciones y en México sobre todo últimamente, en la denuncia de los casos de corrupción y de inseguridad o sobre las equivocaciones de los políticos y su débil condición humana, que es similar a la nuestra. La Política se esconde bajo el shock del sensacionalismo. Tal vez tengan razón. Pero la política del día a día, sin grandes reflectores y sin espectaculares anuncios es la que marca la pauta del desarrollo, así, sin grandes teorías a debatir.
 
Esta nueva visión es la que defienden Daron Acemoglou y James A. Robinson en su obra <Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. ¿Por qué fracasan las naciones?> Sin menoscabar factores relevantes como la tecnología, el capital social, las infraestructuras y el capital humano los autores hacen hincapié en la importancia decisiva que para el desarrollo representa esa sencilla tarea de los políticos que carece de reflectores. Esa que hizo posible que los esfuerzos de ciudadanos y de académicos veracruzanos se convirtieran en la primera ley del país sobre cambio climático, su puesta en acción y su evaluación y seguimiento. Para que exista desarrollo, dicen los renombrados economistas, se requiere de la <capacidad de construir condiciones políticas para las instituciones que no sean rentistas ni extractivas, sino más bien promotoras de la innovación y el crecimiento económico>, como afirma George Gray Molina en < ¿Alguien dijo teoría?, en la Revista Humanum del PNUD>. Es gracias a esta cualidad, que es posible crear instituciones para un nuevo desarrollo, como el Consejo Veracruzano para la Mitigación y Adaptación ante los Efectos del Cambio Climático. La condición pionera de Veracruz en este tema, la creación de dicho Consejo, la vinculación de estos esfuerzos con la protección civil, y ahora con todas las acciones de las secretarías de despacho del gobierno estatal, con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, así como la intención de incidir sobre las políticas de consumo y de producción que marcan la vida cotidiana de los veracruzanos, muestra la capacidad política del gobernador Javier Duarte de Ochoa para generar condiciones que permitan crear el desenvolvimiento de las instituciones que hacen posible el desarrollo.
 
Pocos momentos tan redondos que conjuguen virtudes ciudadanas con virtudes políticas, ejercicio de libertades ciudadanas de académicos y libertades de medios impresos, con acciones gubernamentales, y reconocimientos internacionales como el del Primer Secretario de Cambio Climático, Energía y Desarrollo Sustentable de la Embajada Británica, Richard Shackleton durante la segunda reunión del Consejo Veracruzano sobre Cambio Climático. Esta gran política, con minúsculas, es la que permite construir los cambios sociales profundos, los que son sostenidos por instituciones públicas.

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