Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Poema al agua

En Caliente

Por: Benjamín Garcimarrero

07/04/2014

alcalorpolitico.com

POEMA AL AGUA
(Y a los tandeos)

Antes que el hombre se sentara en la tierra,
el agua era libre, corría por dondequiera.
No conocía vasija, ni aljibe, ni tetera;
Era pura... y perfecta.
 
Era como un cristal inaprensible, inalcanzable, libre!;
Inmaculada el agua llorada de la nube, batida en el tornado,
sufrida en la tormenta... Lenta; era lenta el agua en la planicie;
bajando de la sierra era feroz y enfurecida;
modelaba la roca al choque de la huida,
socavaba la tierra para andar escondida.
 
Antes que el hombre la viera y la bebiera,
era el agua tan libre de andar por dondequiera.
 
¿Que maldición?, ¿Que pecado tan grande cometiera el agua,
que Dios la hizo diluvio?.
Asesina de aquella humanidad enferma y envidiosa,
humanidad viciosa y putrefacta, hecha y contrahecha a la imagen exacta
de un Dios iracundo y vengativo, que la usó para acabar con su creación perfecta.
 
Desde entonces el agua castigada, fue a parar al riñón... aprisionada.
 
Le dieron por destino pasar por las ciudades lavando pavimentos,
carpetas de concreto; recoger el detritus y excremento.
Y luego la entubaron; mas presa todavía, metida bajo llave donde la voluntad de un sucio antropomorfo le da la libertad condicional... para que lave.
 
Y luego endurecida, cubicada en su raíz cuadrada, helada,
entumecida en el "jaibol" de un nadie.
Cobrada con excesos por una comisión que "CAEV" o seas,
Pero cobrada y pagada como una meretriz potable y clorinada.
 
¡Que más quisiéramos que el agua emputecida de ahora
fuera gratis y amada, obediente a meterse en el vaso,
en la jarra, en el tanque colector... ¡Agua domada!.
 
¡Agua!, No te detengas, que de cualquier modo debes cumplir con tu destino de llegar hasta el mar.
No te detenga ni te pare el empeño de meterte en cubetas,
De volverte agua ahorro, utilizada y usada hasta tu máxima saturación
Molecular.
 
¡Huye agua! y cúbrete con tu manto freático sin salir a Techacapa,
sin pasar por el Dique, ni asomarte a los lavaderos a triangular el
diálogo de las comadres chismosas, lavanderas de oficio viperino
en el fab, que saben solamente de "Roma" que tiene puntitos azules
blanqueadores.
No pases al "Rocío" donde te vuelven hielo, ni visites el cauce del "Carneros" donde te vuelven heces.
¡Huye agua! de la olla hirviendo, convertida en aliento de Vulcano mojado y cocinero.
Olvida el manantial, redime tu pecado carcelero y arrójate en la cascada de Naolinco, de Texolo o Tomata.
Vete al cielo y vuelve en chipi chipi mañanero donde no te conozcan,
debajo de otro cielo donde no haya hombres, solo tú... agua... y
cielo... y suelo.
Se tú de nuevo diluvio y aguacero, se rocío, se manantial, cascada o vertedero.
Río, sed, sed río... río y seguiré riendo hasta que el agua vuelva a
ser libre, para que ésta humanidad antropomorfa muera de sed en el
estiaje de su vida.

Columnas recientes