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Competencia tecnológica

Arturo Reyes Gonz?lez 23/11/2010

alcalorpolitico.com

Mire usted: de acuerdo con datos sobre tecnología, de la revista del Instituto de Física británico “Physics World”, resulta que Asia superó ya al coloso estadounidense en inversión en I+D, con 387.000 frente a 384.000 millones de dólares.

Como dato cultural le comento que la expresión investigación y desarrollo (o I+D en abreviatura) se refiere a actividades orientadas al futuro en tecnología o ciencia. Las estadísticas sobre el número y entidad de las organizaciones que se dedican a "I+D" pueden revelar el estado de la industria en un país, el grado de competencia o el progreso científico.

Pero regresando al tema, tan sólo en el 2009 la región de Asia-Pacífico publicó 330,000 artículos científicos, 20,000 más que EE UU (¡330 mil!), pero resulta que la Unión Americana sigue manteniendo la delantera en términos de calidad de la ciencia por el impacto real que tienen sus publicaciones científicas. Además, el país de las barras y las estrellas sigue dominando el mundo de las patentes con el 42% de los registros en comparación la Unión Europea y Japón.

Al respecto, China quiere aumentar su gasto en I+D y ha puesto en marcha un programa de captación de cerebros para atraer a sus laboratorios a 2,000 científicos extranjeros en un plazo de cinco a 10 años. Actualmente, Estados Unidos tiene el 20% de las personas dedicadas a ciencia y tecnología; Europa, otro 20%; China, igualmente el 20%; Japón, el 10%, y Rusia, el 7%, según información de la ONU.

Enseguida pensé en las condiciones de estos países que emplean al mayor número de científicos del mundo. Deben poseer instalaciones, equipo, software, investigaciones, incentivos y otros.

¿Cuántos mexicanos que actualmente estudian en el extranjero e incluso en el país, en áreas relacionadas con el desarrollo de la ciencia, no aspirarían a formar parte de los 2 mil científicos que China busca captar?

¿Cómo lograr que esos mismos estudiantes, muchos de ellos becarios, no caigan en la tentación de aplicar sus conocimientos fuera de México, en lo que debe ser una privilegiada situación científica de los países arriba señalados comparada con la de nuestro país, a cuyos científicos mexicanos talentosos reconocemos sus logros, éxitos y esfuerzo, pero no podemos dejar de lado la poca inversión de nuestro gobierno en ese rubro.

Entonces, si nuestra nación no puede proveer de la infraestructura necesaria, ¿es mejor ayudar a que emigren?, porque no sería valido que tengan la capacidad y por falta de apoyos se pierda su talento.

Y además, por qué no propiciar que también los estudiantes del país, de los distintos estados y regiones, amplíen su visión, abran los ojos y volteen a ver más allá de nuestras fronteras para encontrar el entorno propicio para detonar su potencial.

¡Que se vayan y que lo logren! Por qué no, para qué limitarlos. Que el mismo gobierno mexicano los impulse, buscando en ellos el motor científico que pueda ayudar al país a desarrollar su propio potencial tecnológico.

Estoy seguro que el talento, la capacidad, la habilidad, la aptitud, no nada mas hacia la ciencia, sino hacia distintas áreas del conocimiento, las tenemos en un buen número de mexicanos.

Y como ejemplos, hay muchos, los más sonados ahí esta el doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995, gracias a sus estudios sobre el agujero en la capa de ozono. El inventor la televisión a color Guillermo González Camarena. El ingeniero de la NASA José Hernández, hijo de campesinos mexicanos originarios de Michoacan, y también Ernesto de la Peña un joven ingeniero en cibernética, egresado de la Universidad La Salle, cuya tesis sobre el motor de una nave espacial le valió ser invitado por el mismo Rodolfo Neri Vela, primer astronauta mexicano.

La clave debe estar en la educación como solución.
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