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Cultura Viva
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Sección: V?a Correo Electr?nico

Espacio ciudadano

¡Con la juventud, hacia un nuevo país!

Jorge E. Lara de la Fraga. 17/04/2017

alcalorpolitico.com

“Nos estamos preparando para la transformación del país y no es tarea fácil.































Queremos impulsar una insurgencia cívica, masiva y ordenada…”




Hace poco participé en una manifestación relacionada con la oposición a la reforma al Artículo 24 Constitucional y mi sorpresa fue que la mayoría de los presentes eran jóvenes estudiantes, mismos que al intervenir externaron sus razones de inconformidad y relataron asimismo los períodos claves de lucha del pueblo mexicano contra las fuerzas retardatarias. Fue gratificante para mí compartir propósitos e ideales con muchachos compenetrados en la problemática nacional. En su oportunidad los exhorté a que sigan por el mismo camino y que nos presionen a los mayores para reencauzar el rumbo de la Patria, toda vez que la verdad es el instrumento vertebral de los jóvenes y no la falacia esgrimida por los caducos conservadores que quieren acallarlos. Basta ya de la decadencia de valores, de la ausencia de solidaridad, del egoísmo ciego, de la depredación de las riquezas nacionales y de la manipulación de las conciencias.

Fui joven allá por los años 60 y también me inconformé ante las tropelías. Cometí errores por mi emotividad, pero aprendí de esos yerros. En el movimiento estudiantil del 68 nos tacharon de revoltosos, de hacerle el juego a intereses oscuros y ser títeres del comunismo internacional, pero seguimos adelante porque ese histórico pliego petitorio nos vinculaba para exigir un país justo y democrático. Sigo pensando que no estaba equivocado y que procedí a tono con mi conciencia. Por ello me rebelo cuando algunos comentaristas, funcionarios o “expertos” critican a los jóvenes porque se han atrevido a cuestionar al Presidente de la República o a candidatos diversos y todavía se les niega la paternidad de su comportamiento. Así como en el pasado los indignados no fuimos manipulados, hoy esos muchachos audaces demuestran, con valor civil, que aún hay esperanzas para que en nuestro país las cosas cambien diametralmente.

Después de esos míticos sesentas y de los lapsos sangrientos de las dos décadas siguientes (guerra sucia contra disidentes), aconteció que los muchachos de los 90 se quedaron estáticos, esperando algo esperanzador pero el neoliberalismo los aplastó. En este siglo XXI, en esta primera década del nuevo milenio, las huestes juveniles ya despertaron de su sopor, no quieren callarse y para nada tienden al conformismo. Sus energías, juicios, preguntas y propuestas se han proyectado hacia la colectividad, con la consecuente preocupación de esa clase política anquilosada que no quiere olas ni sombrerazos. Esos hombres del poder ven moros con tranchete y no entienden los motivos de esos muchachos renuentes a la sumisión, al control corporativo, a las prebendas o al chantaje.



Esos jóvenes de la era cibernética ya se cansaron de las promesas, de las trapacerías y de la corrupción reinante, por ello se oponen a los medios que mienten, se inconforman ante la manipulación; además indican que los buenos somos más y que ya basta del control mediático prevaleciente. Para nada aceptan que un candidato sea impuesto a las mayorías por la fuerza económica y por sus relaciones con los grupos oligárquicos. Los renuevos anhelan informar a la comunidad de manera objetiva y veraz.

Están asqueados de las mentiras o de las deformaciones que efectúan los agentes mediáticos perniciosos. Sus expresiones son harto elocuentes: “No somos porros, somos estudiantes; Queremos transparencia informativa; No somos ningunos tontos; Estamos hartos que nos mientan, su juego se acabó; México despierta, que el monstruo no te coma; Ya no aguantamos tantas mentiras y torpezas…” A través de sus recursos de proyección los muchachos han generado un movimiento de repudio a la imposición mediática; esos seres de avanzada, con acceso a información global, se enteran de lo que acontece en otros países, de lo que sucede en diferentes lugares de la República y de alguna manera conocen la problemática general de México, pues ellos mismos son víctimas de la falta de empleos, de una formación deficiente y de incertidumbres ante la ola de violencia y de inseguridad existente.

Elena Poniatowska ha dicho que los mexicanos hemos dejado que otros decidan por nosotros y hemos padecido las consecuencias. Ya es tiempo de cambiar y eso bien lo han entendido los jóvenes, quieren ser protagonistas y no seres anodinos y temerosos del cambio trascendente.






Atentamente



Profr. Jorge E. Lara de la Fraga.