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Cultura Viva
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Cuando salga en libertad quiero ser futbolista: Interno de la “Ciudad de los Niños”

- Proveniente de una familia llevada por madre soltera y sin saber leer ni escribir, llegó a los 14 años al CEIPA por el delito de homicidio

- Es uno de los 51 internos de este Centro en Palma Sola, su sentencia aún le marca dos años de tratamiento

Alicia Aguilar Guevara Alto Lucero, Ver. 12/03/2015

alcalorpolitico.com

Quiero ser futbolista y le voy a las Chivas, aunque también a los Tiburones porque soy de Veracruz, dice con una sonrisa en el rostro y una mirada llena de emoción. Con 16 años tiene sueños como cualquier adolescente, pero primero debe cumplir un puntual tratamiento.

El joven se levanta temprano por la mañana y dice tener una serie de actividades que incluyen estudiar la primaria, aunque no es mucho de su agrado, hacer ejercicio y aprender un oficio.

Se encuentra interno en Centro de Internamiento para Adolescentes (CEIPA) de Palma Sola en el municipio de Alto Lucero, al que muchos conocen como “Ciudad de los Niños”, por el delito de homicidio.



Tímido, pero a la vez con una expresión de amabilidad responde a la entrevista, mientras en sus manos juega con la lámina y el material que usa para hacer su artesanía.

Su nombre no tiene relevancia, lo que resalta es que un joven más proveniente de una familia disfuncional lleva un tratamiento para tener una reinserción social luego de cometer un delito grave.

Baja la cabeza y responde en voz baja “homicidio”, cuando se le cuestiona por qué está en ese lugar al que llegó desde hace tres años y en el que estará dos años más.



A los 16 años un joven promedio cursaría sus estudios de nivel bachillerato; sin embargo, él cursa el sexto año de primaria y con mucho esfuerzo, pues admite que no le agrada el estudio; cuando llegó al CEIP no sabía leer ni escribir.

A las preguntas directas respecto al trato que recibe en el CEIPA respondió que es bueno, pero aclaró que él se porta respetuoso, es decir, no da motivos para alguna llamada de atención.

De la alimentación no tiene queja “está bien, nos dan las tres comidas” dice; lo que no le gusta es hacer algunos ejercicios específicos cuando va a educación física, se queja.



Y a su familia la ve una o dos veces por mes cuando lo van a visitar, cuando salga tiene el plan de trabajar y apoyarlos económicamente con las actividades aprendidas en el Centro.

Comparte que proviene de una familia en donde su madre es la jefa de familia, madre soltera y además están sus abuelos, además recuerda que él antes de estar internado gustaba de fiestas y únicamente estar en la calle… y sonríe.

Y los gustos recaen en la música de banda, escucharla, no bailar, además de seguir aprendiendo repujado, trabajo que espera después le deje ganancias.



Así, hay 51 historias en el CEIPA, en donde los adolescentes cumplen con una sentencia, 51 historias con muchos matices pero uno en común, la oportunidad que tendrán al salir del Centro y regresar con sus familias, cargando una serie de experiencias que seguramente son una gran lección de vida.