A la redacción de alcalorpolitico:
Espero me den la oportunidad de poder compartir una denuncia necesaria y urgente.
A la opinión pública:
La Educación Especial en Veracruz atraviesa un momento preocupante. No por falta de recursos humanos capacitados, sino por decisiones administrativas que parecen ignorar la legalidad, el perfil profesional y el interés superior de la niñez con discapacidad.
El nombramiento de Susana Lili Márquez Pineda como Directora de Educación Especial en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) ha generado inconformidad legítima dentro y fuera de la institución, debido a que no existe información pública que acredite que cuente con cédula profesional, requisito elemental para ocupar un cargo directivo en el sistema educativo.
La gravedad del caso aumenta al considerar que esta Dirección administra recursos federales, lo que obliga –por Ley y por ética– a que quien la encabece cumpla plenamente con los requisitos profesionales, administrativos y morales del servicio público.
Un área sensible, en manos equivocadas
Desde su llegada, personal de la propia Dirección ha señalado una gestión de puertas cerradas, marcada por trato hostil, rencor y prácticas de violencia administrativa, lo que ha deteriorado el clima laboral y afectado el funcionamiento de un área que debería operar con sensibilidad, diálogo y vocación de servicio.
A ello se suman señalamientos reiterados sobre el incumplimiento del horario oficial de trabajo, normalizando llegadas tardías y salidas anticipadas. En un gobierno que presume disciplina y austeridad, estas conductas resultan inaceptables.
El retroceso institucional
Es imposible no contrastar esta decisión con la salida del exdirector Manuel Ruiz Hernández, un profesional con perfil idóneo, experiencia comprobada y cédula profesional, cuya remoción dejó perpleja a la comunidad educativa especializada.
Sustituir a un perfil técnico y preparado por una persona sin acreditación profesional conocida no sólo representa un retroceso, sino una falta de respeto a quienes han dedicado su vida a la Educación Especial desde la preparación académica y la experiencia en campo.
La Nueva Escuela Mexicana, sólo discurso
La llamada Nueva Escuela Mexicana promueve inclusión, humanismo, profesionalización y el interés superior de niñas y niños. Sin embargo, este nombramiento contradice esos principios y los reduce a simple retórica.
No puede hablarse de inclusión mientras se gobierna con autoritarismo.
No puede hablarse de humanismo cuando se vulnera a la comunidad laboral.
No puede hablarse de transformación cuando se ignoran los perfiles profesionales.
¿Dónde está el amor por Veracruz?
La pregunta no es retórica: ¿Dónde está el amor por Veracruz cuando se improvisa con la Educación Especial?
¿Dónde queda el compromiso con las niñas y niños con discapacidad, con sus familias y con los docentes especializados?
También es válido cuestionar si este nombramiento es congruente con los principios que dicen defender quienes encabezan la llamada Cuarta Transformación.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara en su discurso contra la simulación, el amiguismo y la corrupción.
La gobernadora Rocío Nahle ha prometido un Gobierno basado en capacidad, honestidad y compromiso real con Veracruz. Este caso no refleja esos valores.
Exigencia clara: que se separe del cargo
Por todo lo anterior, desde la opinión pública se exige la renuncia inmediata de Susana Lili Márquez Pineda al cargo de Directora de Educación Especial, o en su defecto, que se acredite públicamente y de manera inmediata el cumplimiento de los requisitos legales para ocupar dicho puesto.
La Educación Especial no es un premio político, no es un espacio para rencores personales ni para improvisaciones. Es un área estratégica que merece respeto, profesionalismo y amor genuino por el servicio público.
Veracruz y su niñez más vulnerable merecen algo mejor.
Atentamente
Prof. Emeterio Méndez