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El Comedor de Humanidades UV, años de lucha contra la burocracia y el Rector

- “No quiero aprobar un proyecto que va a fracasar”, dijo Raúl Arias antes de conocerlo
- Comenzaron compartiendo la comida, se llegó a lo que sería ahora, alimentos nutritivos a bajo precio
- Lo de arquitectura y Humanidades no son sólo exigencia, sino soluciones basadas en el Estatuto universitario y la Constitución

18/05/2012

alcalorpolitico.com

Señor Director de Al calor político

Buenas noches.

Quisiera poder publicar esta carta, espero sea posible. Muchas gracias de antemano.
por qué apoyar el lucro en lugar de proyectos autogestionados que nada económico le pide a la unidad?

Antes que nada quiero aclarar que esta carta va dirigida por parte de un alumno de la Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana.

Aclarado lo anterior, continúo. Me pareció ser víctima de un cliché lleno de intolerancia cuando en una carta aquí publicada, Francisco Martínez dice, al parecer con orgullo extrahumano que "los alumnos de Humanidades se caracterizan por su ímpetu y sus muchas ganas de estar en contra de cualquier decisión tomada por cualquier autoridad, sea educativa o no. Así que no les hagan mucho caso".

Me recordó a los comentarios burlones e indignantes de Fox cuando pedía permiso al Congreso para salir del país y se preparaba para una entrevista: "Ya, voy a decir cualquier tontería, al cabo, ya me voy". ¿Por qué me recuerda a esto? Simple, por la falta de interés ante lo que se le rodea, por el afán de sincerarse sin información que puede desacreditar la palabra misma.

Los estudiantes, y me consta, llevan un proyecto denominado "Comida comunitaria" todos los jueves, durante, aproximadamente, 7 años. Este proyecto surge desde la Facultad de Antropología. ¿De qué va esto? Bueno, es sencillo, la gente lleva comida, mucha o poca, y la comparte. ¿Quien no lleve nada no tiene derecho a comer?. ¡Claro que tiene derecho!. De eso se trata, convivir entre todos y todas, y quitarle un peso de encima a los y las estudiantes que no tiene un recurso económico tan amplio que abarque la comida de toda la semana. Pero volvamos, estamos hablando de 7 años atrás del 2012, habrá que recordarlo más tarde, no perderlo de vista.

En el 2010 deja de ser sólo una comida comunitaria, cuando nace la Asamblea Estudiantil Xalapeña, quien retomó esta costumbre y la comenzó a organizar los miércoles, así fue como dos días de la semana había un espacio de discusión, comida y convivencia. Las dos comidas comunitarias comenzaron a simpatizar tanto, que el trabajo conjunto se realizó. Quienes habían recibido la tradición de la Comida del jueves, en su mayoría estudiantes de la Facultad de Antropología (aún), hicieron un proyecto de Comedor autónomo que en ese mismo año del 2010 fue entregado al rector Raúl Arias Lovillo. Ojo, atención con esto también, por favor.

Hace algunos meses la Asamblea Estudiantil Xalapeña y un nuevo movimiento surgido por el descontento generalizado de los y las estudiantes, no de Humanidades nada más, de la Universidad Veracruzana, el Movimiento por la Dignificación de los Espacios Universitarios, impulsado por el ánimo de estudiantes de Arquitectura que decidieron tomar sus instalaciones a causa de los fraudes de dirección y desfalco económico. Así, estos dos movimientos junto con más estudiantes organizado deciden crear un pliego petitorio para resolver las problemáticas generales, y pliegos petitorios a nivel unidad. Muchos de los puntos tratados (si no es que la mayoría), no son sólo exigencia sin fundamentos, sino basados en artículos del estatuto universitario y la Constitución; asímismo, eran más propuestas que extender la mano 'pa´pedir'.

Entre las problemáticas específicas del área de Humanidades se encontraba este espacio en desuso, deshabilitado por más de un año. Los y las estudiantes deciden formar un proyecto de Comedor Autónomo Universitario por las buenas, siguiendo el tedioso, cansado y bizantino camino de la burocracia, por una razón importante: no se trata de señalar culpables, sino de encontrar soluciones. Además de que se pide que se puedan liberar servicios sociales mediante el proyecto. El trabajo ahí rendiría frutos. En una junta con el director general del área, Miguel Ángel Casillas, dice algo así como: va, pero entréguenme un proyecto escrito. No había terminado de decirlo cuando se le pone en la mano el que estaba ya trabajado (durante meses). Lo leyó y dijo que se pondría a prueba 6 meses. Aparte, se llegó a un acuerdo para tener otra junta con más directivos el día martes 22 de mayo de este año, claro, para determinar el rumbo de este proyecto. Ojo también con esto.

El lunes algunos y algunas estudiantes fueron a un foro donde participaba también el Rector. Ahí plantearon el proyecto. Se les fue negado: "no quiero aprobar un proyecto que va a fracasar", dijo. Afirmó que no estaba enterado de esto, aún cuando jóvenes mostraron el documento firmado y sellado de recibido de Rectoría en 2010. Proyecto que he mencionado arriba y puse énfasis en que no se olvidara. Arias Lovillo sacó a relucir entonces un snobismo extraordinario: es que yo no leo ningún documento en físico, sólo en correo, entonces no me lo mandaron al correo también.

Poco después, cuando se comienzan a hacer las comidas comunitarias en el espacio que próximamente tendrá el letrero galán de Comedor Autónomo Universitario, administración comienza a decir: el espacio lo pidió el Café-tal, pero no se lo hemos dado porque pide mucho dinero, y nosotros no queremos dar dinero. Luego cambian el discurso con algo como: ya está rentado desde hace meses el espacio, así que no le tomen cariño al lugar. Y finalmente, cuando se preparaban ya los y las estudiantes para vender cafecito rico (me tocó ser uno de los primeros en probarlo, está muy rico), les salieron con la gracia de "el sábado vienen a instalarse los de el Café-tal".

Es ahí cuando los y las jóvenes deciden sacar el comunicado, porque el espacio iba a terminar por definirse el martes 22 de mayo, y sin bla ni blo, ya está rentado por el Café-tal.

Aproximadamente 7 años de ese baile patético de la burocracia, para que a estas alturas se les tome a estos y estas jóvenes como simples revoltosos que salieron catapulteados por la Nada (en todos los sentidos). 7 años. Pero bueno, tal vez Francisco Martínez se toma muy en serio a Gardel cuando éste dice: 20 años no es nada... pues 7, menos.

Ahora, si hablamos de los precios accesibles, se habla en dos idiomas distintos. El Café-tal es un negocio, es decir, se lucra. En el comedor, no. Es por eso que los precios son tan accesibles, porque son meramente de recuperación. Por ahora los y las estudiantes están con un menú limitado, por la misma incertidumbre del qué pasará. Pero los precios van así: Café $5, café con pan $6, torta $6, pan solo $2 y jugo $6. Quienes están participando en esto, que son los mismos que organizan la comida comunitaria del jueves (actividad que al parecer continuará, incluso en el comedor, se pretende mantener el jueves para dar el espacio a esta actividad), la Asamblea Estudiantil Xalapeña, el Movimiento por la Dignificación de los Espacios Universitarios y estudiantes organizados de distintas facultades (de las siete que conforman la unidad). Catedráticos y trabajadores de la unidad han expresado su aprobación al comedor, tan es así, que hay profesores que en estos dos días han ido constantemente por su café, por su torta, e incluso van a sentarse a platicar: un espacio así nos hacía falta, dice alguno.

Todo esto me lo comentaron los y las estudiantes que ahí están colaborando y me entusiasma ver este proyecto andando, tan es así, que espero sólo encontrar una forma de participar activamente y no sólo difundiendo, que eso ya es una gran labor.

Entonces, ¿por qué apoyar el lucro en lugar de proyectos autogestionados que nada económico le pide a la unidad?
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