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El Poder en la 4ª transformación II/III

¿Logrará AMLO separar los negocios de la política?

Jorge Salazar Garca 31/12/2018

alcalorpolitico.com

Ejercer la autoridad equilibradamente en el gobierno, implica la combinación de fuerza, conocimientos, sabiduría y sensibilidad, teniendo siempre como directriz la impartición de justicia. El gobernante no debe buscar agradar o vengar a nadie sino evitar el abuso del fuerte sobre el débil. Esto es, impedir el secuestro del poder por los adoradores del dios  MAMMÓN[1] y devolverlo a su fuente original; el pueblo. Generalmente, a México, lo han gobernado pandillas de caciques; fueron ellos quienes impusieron durante 36 años un modelo (reformas estructurales) de mercado en la política y convirtieron al trabajador en mercancía y a las autoridades en gerentes de las grandes empresas. Les llevó muchos años pero lo consiguieron; hoy, hasta los políticos de “izquierda” reciben cursos de capacitación para entrenarlos como patrones, cuya función es proteger los negocios de quienes usufructúan la riqueza nacional. Cualquier intento de cambiar esa simbiosis de DINERO y POLÍTICA, deberá considerar la expulsión de los mercaderes del templo. El problema estriba en cómo hacerlo sin usar la fuerza, cuando hasta el mismo Dios la utilizó para lograrlo.
 
¿Mintió AMLO al prometer separar el poder económico del político?
 
El presidente no promete lo imposible; la demagogia no le caracteriza. Su promesa de acabar con la CORRUPCIÓN es indudablemente sincera. Pero ese mal está enraizado en todas las instituciones del Estado; es un tumor maligno casi imposible de extirpar sin antes exterminar el virus (político-empresarial). AMLO está dando los pasos en ese sentido, el problema es la parálisis de quienes le llevaron al triunfo. Pareciera que lo están dejando sólo. Dos casos prueban la afirmación anterior: la cancelación del aeropuerto en Texcoco y la ley de remuneración de los funcionarios públicos. En ambos, la movilización masiva para apuntalar esas decisiones estuvo ausente, salvo las honorables excepciones. MORENA, como movimiento, se esfumó. Tal vez sus dirigencias, por lealtad o conveniencia, aplicaron literalmente las declaraciones emitidas para tranquilizar a los mercados, relativas a NO usar la fuerza para transformar al Poder y NO afectar a las grandes inversiones. No pueden o no quieren entender que únicamente empleando la fuerza del Estado y empoderando al pueblo se podrá terminar con la CORRUPCIÓN.
 
Si AMLO mantiene su palabra de evitar que los grupos económicos decidan las políticas públicas, requerirá de un partido de masas realmente actuante. De MORENA, único referente propio y legal con posibilidades de convocatoria, poco debe esperarse; ya sufre los efectos perniciosos del “PODER”. Este partido, originalmente movimiento, conformado por activistas sociales, podría estar en vía de extinción. Sus instancias partidarias no operan; las dirigencias formales renunciaron a los principios; no hay formación de cuadros, los comités de base sólo son piezas de negociación y no existe vinculación con las luchas de la gente. Además, los militantes idealistas son sustituidos por los oportunistas, quienes sin recato alguno reproducen los vicios de la partidocracia, como el acarreo, el reparto de cotos de poder y la reelección, por ejemplo. De mantenerse esta inercia, el poder económico mantendrá bajo su control a todo el gobierno.
 
Al presidente, no le bastarán su honestidad y legitimidad para vencer a los cancerberos del capital sembrados en las estructuras del Estado; de tal modo, que cualquier medida dirigida a expulsar a la oligarquía del ámbito público será detenida con facilidad por medio de sabotajes, paros patronales, cierre de bancos, puertos y carreteras; aumento de precios y acaparamiento de mercancías; devaluación, atentados, campañas negras, etcétera. Pueden hacerlo y lo harán porque tienen todos los hilos del poder.
 
Sin embargo, para el pueblo no hay imposibles y podría liberar a las instituciones del secuestro. Pero será necesario dejar los espacios de confort y decidir tomar las riendas de su destino. La lucha incluye asumir formas de autogestión popular y la creación de estructuras de organización autónomas desde las cuales el ciudadano recupere su fuerza y la esperanza para construir un México más justo.
 


[1] Durante la Edad Media, Mammón fue personificado comúnmente como el demonio de la avaricia, de la riqueza y de la injusticia. https://es.wikipedia.org/wiki/Mamm%C3%B3n
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