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Sursum Corda

El que ama se regala, se entrega sin pedir nada a cambio

Pbro. Jos? Juan S?nchez J?come 02/01/2017

alcalorpolitico.com

Cuántos esperan una respuesta. Qué has pensado -nos dicen-. Qué responderán –se preguntan-. Cuando hay una dificultad familiar esperan nuestra respuesta, en un problema laboral, en una diferencia, ante una decisión importante esperan nuestra respuesta.
 
Se siente una gran tensión y crece la expectativa mientras no damos a conocer nuestra respuesta. De esa respuesta dependen muchas cosas. Depende que nuestra familia siga unida, que haya condiciones de armonía, que comience una nueva etapa para recuperar lo que se ha perdido, que se vaya recuperando la esperanza. De esa respuesta depende la tranquilidad, la felicidad y la armonía de mucha gente.
 
Pueden agotarse los tiempos y llegar el momento de la respuesta. Sin embargo podemos seguir callados y mantener las cosas en la incertidumbre. Hay momentos en los que ya no podemos postergar las cosas porque urge una respuesta y momentos en que debemos aprovechar las condiciones de paz y reconciliación para dar una respuesta.
 
Así el Señor me provoca cada vez que comienza un nuevo año. Me pide una respuesta porque en días como estos veo con más claridad, con más ternura, con más comprensión, con más caridad la realidad que pide un compromiso de mi parte.
 
Teniendo presente el testimonio de María intento también dar mi propia respuesta. Considero cómo los cielos y la tierra aguardaban con expectación su respuesta a los planes de Dios. A sus espaldas pesaba la tragedia de Adán, la fe de los patriarcas, la misión de Moisés, el adulterio de David, las infidelidades del pueblo de Israel y la esperanza del resto fiel.
 
Teniendo presentes las angustias y las tristezas, así como la fe y la esperanza de tantas generaciones, María respondió con generosidad a la llamada de Dios.
 
En Navidad veo con más claridad cómo Dios me pide acogerlo y espera una respuesta. Para responder no sólo considero mis buenos propósitos de año nuevo, mis aficiones, capacidades e intereses.
 
Trato de responder a partir del momento específico de nuestra historia, sin olvidar las situaciones dramáticas que viven muchas personas, sin desconocer el gravísimo problema de la inseguridad, el flagelo de la violencia, la situación penosa que causa la pobreza, el deterioro de las relaciones humanas, la descomposición social, el ambiente de desconfianza generalizado, el cáncer de la corrupción que nos está enfermando y destruyendo.
 
No puedo pensar sólo en mis gustos e intereses cuando contemplo esta realidad que exige una respuesta de mi parte. Como María quiero contemplar la bondad y la hermosura de nuestro Dios en el Niño Jesús para recuperar la paz, para sentirme amado y para fortalecerme en la misión que sigue una vez que responda generosamente al Señor para llevar su divina presencia donde ahora sólo hay odio, pobreza, inseguridad y destrucción.
 
Decía San Bernardo de Claraval destacando la respuesta de María: “… de tu palabra depende el consuelo de los miserables, la redención de los cautivos, la libertad de los condenados, la salvación, finalmente, de todos los hijos de Adán, de todo tu linaje.
 
Da pronto tu respuesta. Responde presto al ángel, o, por mejor decir, al Señor por medio del ángel; responde una palabra y recibe al que es la Palabra; pronuncia tu palabra y concibe la divina; emite una palabra fugaz y acoge en tu seno a la Palabra eterna. ¿Por qué tardas? ¿Qué recelas? Cree, di que sí y recibe”.
 
María no tardó y pronto dijo «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». No quiero tardar para responder, no debo tardar, mis hermanos lo merecen, no podemos permitir más sufrimiento, no podemos exponernos a que se agudicen los problemas.  
 
 Quisiera responderle como María. No necesito preguntar cómo, basta confiar y tener fe. Me gustaría que así comenzaran el año muchos hermanos cuya labor es fundamental en la sociedad, personas cuya labor puede cambiar el luto, el hambre y la tristeza de nuestro pueblo. Díganle sí a Jesús, y que nazca en ustedes.  
 
Soy parte de esta historia, me siento parte de esta historia y por eso al inicio de un nuevo año quiero responder al Señor considerando la dinámica del amor, como decía el P. José Luis Martín Descalzo: "El que ama siempre se expone y se deja caer en los brazos de otro. El que ama se regala, se entrega sin pedir nada a cambio. Eso hace Dios con nosotros".
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